Dirigentes políticos y sindicales confirman relatos de “espías” de la inteligencia militar

¿CARNE PODRIDA?

Luis puig, diputado por el PVP, solicita la formación de una comisión investigadora sobre los llamados "archivos Castiglioni". Foto: pvp.org.

 

 

 

Dirigentes del Partido Comunista, del Partido Socialista y de la central sindical coincidieron en asentar su convicción de que el espionaje militar sobre las organizaciones populares sigue desplegándose en la actualidad, debido a la ausencia de políticas que recorten la secular autonomía de los aparatos de inteligencia.

Los dirigentes consultados por Sala de Redacción están mencionados en documentos de inteligencia de carpetas rotuladas como “informantes”. Los materiales recogen los informes y transcripciones de entrevistas a los “espías” que trabajaban para el Departamento III (Operaciones) de la Dirección General de Información de Defensa.

Todos los consultados coincidieron además en que los episodios relatados en los informes de los espías son auténticos, in dependientemente de las valoraciones que hicieron los infiltrados. No obstante, algunos de los dirigentes del Partido Comunista señalaron sus sospechas de que tales documentos pudieran ser “carne podrida”, es decir, materiales filtrados que pudieran deslizar mentiras para perjudicar a las personas mencionadas y eventualmente generar dudas sobre su militancia.

En todos los casos, los consultados coincidieron en que es menester investigar el espionaje militar. Una Comisión Investigadora Parlamentaria será propuesta al plenario de la Cámara de Diputados para analizar los documentos incautados en el domicilio del coronel retirado Elmer Castiglioni, en un allanamiento ordenado por una jueza penal.

Directiva del Departamento II de la DGID para intervenir los teléfonos de un diplomático de la embajada de Cuba. Foto: gentileza de Brecha

Los documentos conocidos hasta ahora sobre operativos de vigilancia, escuchas e infiltración a partidos políticos y al PIT/CNT fueron publicados por el semanario Brecha, y refieren a informes de “agentes” que operaban en torno al Pwrtido Comunista, al Partidos Socialista, al Movimiento de Participación popular, al MLN y a diversos sindicatos, incluida la central. Sin embargo. Brecha no especificó la fuente de dónde obtuvo esos documentos.

 

Espías sindicalizados

Eduardo Fernández

En diálogo con SdR, el ex secretario general del Partido Socialista (PS), Eduardo “Lalo” Fernández, reconoció la existencia de espías en la interna del Pit-Cnt y dentro de su partido político. “Como no lo nombran uno hace suposiciones de quién es, no puedo decir ‘es este’, pero están todos los datos para saberlo”, afirmó.

Había un militante y dirigente sindical que trabajaba para los servicios militares, él vivía el día a día con todo lo que tenía que ver con el movimiento sindical. Parece que este hombre se reunía en el ámbito sindical con nosotros porque también era un afiliado del Partido Socialista”, explicó Fernández.

Los dichos del dirigente socialista surgieron a raíz de las publicaciones del semanario Brecha en las que se afirma el hallazgo de documentos que muestran el comportamiento, registro e informes de espías que trabajaban para la inteligencia militar desde fines de la dictadura hasta -al menos- 2008. Dicha información despertó la preocupación de diferentes sectores de la sociedad y la política y suscitó la propuesta de instalar una comisión investigadora en el Parlamento por parte del Frente Amplio (FA).

Fernández admitió que cuando finalizó el régimen dictatorial los dirigentes sindicales tenían miedo y estaban atentos a posibles filtraciones dentro del grupo, pero con el correr de los años esa preocupación se fue “distendiendo” y se olvidaron del asunto. “Nunca íbamos a pensar que dirigentes de tal responsabilidad pudieran estar colaborando con los servicios militares”, agregó.

El dirigente socialista destacó que desconoce los motivos que pueden llevar a las Fuerzas Armadas a infiltrarse en los sindicatos y le preocupa que el poder militar esté “pasando por el costado” de las leyes y la democracia. Asimismo, dijo que mantuvo conversaciones con Richard Read, quien le aseguró que el “topo” que descubrieron no era el único.

Esto arranca en el 82, en plena dictadura, era obvio y todos teníamos claro que estábamos infiltrados, lo que faltaba era el comodín, saber quién. La astucia, preparacion y formacion de la inteligencia militar-policial, hace que se mimeticen dentro del contexto del sindicato, en el caso específico nuestro tomando responsabilidad, como si fuera buena gente, haciendo creer que es buen compañero, cuando es un traidor”, manifestó a SdR el dirigente de la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida (FOEB), Richard Read.

Con respecto a ello, Read expresó que no se imagina cuántos problemas personales de los miembros del sindicato pueden llegar a estar en manos de los militares por los informes realizados por los ¨vulgares traidores y canallas¨ que actuaban como si fueran militantes.

La información publicada por Brecha narra las acciones de un espía apodado “Leandro” que describe algunas cuestiones referidas a las decisiones internas de la central sindical, cargos que ocupan él y sus compañeros y la posible victoria del Voto Verde que buscaba anular la Ley de Caducidad.

Si bien los documentos demuestran el funcionamiento del aparato de espionaje militar en las décadas del 80 y 90, ambos afirman que estos mecanismos siguen existiendo y que es necesario investigar sobre el tema para limpiar las organizaciones y no ser cómplice del ocultamiento. Read consideró que es lógico que el espionaje continúe en nuestro país ya que no hubo juicio ni castigo de los crímenes de dictadura; luego de 30 años “sigue primando la impunidad”. En tanto, Fernández dijo que esto es “un golpe feo” para la democracia.

Cuando uno se entera y descubre quién es (el espía) le da mucho asco y mucha rabia por estar compartiendo tanto tiempo con un arrastrado de estas características”, sentenció Read.

Desde la interna

Pese a existir preocupación de todos los sectores sociales y agrupaciones sindicales, el PIT/CNT como central obrera no emitió hasta ahora una postura firme y concreta de repudio. SdR mantuvo un diálogo con el presidente del PIT/CNT, Fernando Pereira, quien expresó que siempre hubo “cifradas sospechas” sobre el espionaje y que los más veteranos los advertían al respecto.

Como se trata de espionaje militar muchas veces nos supera, obviamente esto es una parte de lo que ha quedado de la dictadura, como los dichos del Coronel (Carlos) Silva, que dijo que en Uruguay no hubo presos políticos sino presos comunes; o que alguien que fue electo en Flores como edil diga que ‘ya estamos volviendo’”, subrayó Pereira.

Asimismo, explicó que la razón por la que no armaron “un alarmismo como si se terminara el mundo con esto” es porque la mayoría lo presumía y no están seguros que esa sea la mejor opción. “Creo que hay que investigar, pero tampoco le queremos dar mucho vuelo y que finalmente nadie hable dentro del PIT/CNT por las dudas de que haya un infiltrado”, añadió.

Al respecto, Lalo Fernández cree que la razón por la que la central sindical no ha hecho demasiadas declaraciones es porque “se esperaba que saliera algo más”, que sea más actual o involucre a dirigentes actuales. “(A ellos) no les rozó porque fue en los años noventa, además fue alguien que hace años que no está y no vive ni en Montevideo. Creo que esperaron que aparezca algo más cercano, cerca del 2000 o 2005 y que los dirigentes sindicales de hoy fueran espiados”,agregó.

En tanto, Pereira cuestionó las razones por las que se encuentran materiales de inteligencia, ya que ellos “no son bobos”, entonces la información que recabó Brecha podría llegar a ser falsa. “No sabemos si las referencias son reales o es carne podrida, si es un documento real o uno que quiere incriminar a alguien, es una duda que tenemos todos”, aseguró.

Richard Read

Sin embargo, Richard Read confirmó que está seguro de la validez de la información debido a los datos que en ella se muestran y que de ninguna forma es “carne podrida”, pero que es necesaria una investigadora parlamentaria para saber todo con más claridad.

A diferencia de Pereira, el dirigente de la FOEB dijo que próximamente tomarán una postura al respecto y que la demora se debe a que están investigando el asunto ya que es un tema delicado y no quieren acusar sin estar completamente seguros. “Todos suponemos quien es (el espía infiltrado) pero estamos buscando hechos o narrativas en los informes que lo dejen más blanco que negro, con lo que ya hay es suficiente pero no queremos cometer el error de enjuiciar públicamente sin tener todo seguro”, afirmó Read.

Federico Anfitti

Tira y empuje

Eduardo Lorier

Un hombre se esconde detrás de unos lentes de sol y de un nombre falso. Para observar desde un balcón, desde una esquina, desde el banco de una plaza o desde tu casa, tus movimientos. Luego se reúne con otro hombre en un bar y le entrega una libreta o los datos que recuerda. Entre algún que otro café o whisky quedan plasmados tu nombre, tu dirección, tus intereses, tu sueldo y, si la pesquisa resultó efectiva, tus intenciones futuras.

Pasados los tres años de la caída de la dictadura, partidos y sindicatos se declararon enemigos del voto amarillo. Procuraron, con militancia extrema, pegatinas, murales, comisiones, alcanzar la nulidad de la Ley de Caducidad. El voto verde significó para los movimientos sociales y para los partidos de izquierda del país horas de vigilia y entrega.

Según una nota de Brecha, publicada a finales de septiembre, los militantes como los del Partido Comunista del Uruguay (PCU), no fueron los únicos que trabajaron arduamente. Los archivos publicados aluden a que el Departamento III de la Dirección de Inteligencia, autodenominada la “AGENCIA”, enviaba espías para llevar un registro de las actividades de los militantes de izquierda.

Según los datos presentados, el agente 35 se encargaba de la zona de La Teja, conocida por su acervo político donde militantes del PCU organizaban pegatinas en pro del Voto Verde. Por otro lado, un espía, con el seudónimo de “Juan Carlos” fue un dudoso informante de los militares de la “Agencia” vinculado al Comité Central del PCU.

Ante las periódicas publicaciones, el PCU emitió una declaración de cinco puntos donde se señaló la “responsabilidad política al Poder Ejecutivo, al Poder Judicial, a los mandos de las Fuerzas Armadas y del Ejército para que se investigue a fondo, se castigue a los responsables de estas prácticas y se desmonten estos aparatos, financiados con dineros del Estado, de una vez por todas.”

Putrefacta

El secretario general del Partido Comunista, Eduardo Lorier, sostuvo que a raíz de las publicaciones se generó una “gran preocupación en el partido”. Indicó que la creación de la Comisión Investigadora en el Parlamento, sería no sólo una solución para dictaminar la veracidad de los archivos sino que “evitaría que el espionaje siga realizándose, de lo que no tengo ninguna duda”. Respecto a los sectores- Mpp y 711- del Frente Amplio que no apoyaron públicamente la Comisión investigadora, Lorier dijo que “no le correspondía opinar sobre las internas de otros partidos”

Por su parte, Gabriel Mazzarovich militante del PCU, quien en el año 1988 era secretario de la regional 3, coincidió con Lorier, con total convencimiento, en que la vigilancia militar en democracia no solo había sucedido en la época del referéndum sino que “aún sigue sucediendo”.

Asimismo, Mazzarovich ilustró el camino por el que tendría que transitar la comisión investigadora del Parlamento. La investigación, según su perspectiva, podría tener dos resultados: “terminar en la justicia, tomando medida en esos ámbitos: o en una legislación consagrando el control civil- del Poder Ejecutivo- sobre la inteligencia militar”.

A pesar de afirmar que siempre hubo espionaje militar en los movimientos sociales y partidos de izquierda, indicó que los documentos en manos de Brecha podrían no ser legítimos, o ser “carne podrida”“Muchas actas de torturas dicen cualquier cosa de algunos compañeros. Hay que filtrar la información, porque ellos- los informantes y militares- no se guían solo por razones políticas, son unos chantas y ladrones porque usan los recursos del Estado”.

Las medidas políticas que se tomarían dentro del PCU, según el Mazzarovich, tienen que demostrar que el militante se sostiene por “ sus convicciones en los hechos y no sólo de la boca para afuera”. En cuanto a los militantes espìas mencionados en los archivos, aseguró que ninguno de ellos milita actualmente.

León Lev, secretario del PCU en la clandestinidad y en los años de la salida de la dictadura, sostuvo que “los archivos de inteligencia son de inteligencia, no documentos históricos”. No manifestò sorpresa respecto a la existencia del espionaje militar. Sin embargo, remarcó que esta clase de archivos “nunca son confiables”.

Respecto a las posibles medidas que se pudieran tomar, tanto a nivel nacional con la comisión investigadora como a nivel partidario en el interior del PCU, Lev aseguró que “no me corresponde opinar”.

Nadia Amesti