Violencia en el fútbol: “Hay que atacar lo que hay detrás del papel picado”

¿QUIÉN ES EL DUEÑO DE LA PELOTA?

La tribuna de la discordia. Foto: SdR / Valentina Silva

De un lado, corridas, balas y ajustes de cuentas. Del otro, un partido de fútbol en el que los actores desconocen esa situación dantesca. Alrededor de todo esto, la seguridad pública y las instituciones privadas debaten las responsabilidades de cada uno. Mientras tanto, los espectadores van simplemente a ver fútbol.

En el correr de los últimos años las barras bravas han ganado territorio dentro del accionar de los directivos de los clubes de fútbol. Son beneficiados con entrega de entradas, dinero y lugares en el club, a través de la extorsión, amenazas y conductas propias de cualquier mafia.

Un dirigente del fútbol uruguayo admitió a Sala de Redacción que “los barras conocen, andan cerca nuestro. Sabemos que el Ministerio del Interior (MI) no quería que le diéramos entradas. Algunos compañeros lo hacían, yo no los juzgo, porque a lo mejor, ellos por miedo y para que los dejen vivir en paz, las otorgaban”.

El dirigente evidenció ese temor cuando se le consultó sobre algún tipo de amenazas. “Eso no te lo voy a decir, no me lo preguntes”, pidió. Sin embargo, pudo comentar que “todos tuvimos encuentros con la barra, hemos tenido situaciones complejas que te hacen reconsiderar muchas cosas, pero tampoco es la idea tomar eso como escudo y victimizarnos”.

Expresó que la situación los ha desbordado y, como dirigentes, no están preparados para afrontar tal situación, en la que actúan como “reactivos” y no “proactivos”.

Jorge Vázquez, subsecretario del Ministerio del Interior, manifestó al programa “Código País” de Teledoce, que el organismo cuenta con archivos audiovisuales que muestran cómo autoridades de diferentes clubes entregan entradas a sus barras.

El Dr. Celestino Conde, asesor del MI, contó a Sala de Redacción que “esa información se está trabajando a nivel de la dirección de Policía Nacional y otros aspectos relacionados a eso. No es sólo detectar a quién la reparte, sino de dónde viene, quién la compró, cómo se distribuye y a qué grupo”. Crimen Organizado tomará la investigación del caso y “se hará público en su debido momento”.

“Es un tema muy complejo con ramificaciones muy profundas y que van de la mano con otras actividades, la droga, el apriete. Eso es lo que hay que atacar, lo que se mueve detrás del papel picado, y no es sencillo de detectar”, sentenció.

 

De acuerdo con el funcionario policial, el procedimiento se basa en la compra de 60 o 70 entradas que luego son repartidas en montones de 10. Cada grupo de estas entradas, que fueron incautadas, tienen un nombre: “Marconi”, “Borro”, “Ciudad de la Costa”, “Grupo de Percusión”.

“En el caso de Peñarol, cada vez que el Ministerio informaba esto, la respuesta era: ‘No entregamos entradas de favor’, y hace diez días el ex presidente de la Comisión de Seguridad, Julio Luis Sanguinetti, dijo: ‘nosotros entregábamos algunas entradas a los referentes de cada sector de la barra’. O no entregás, o entregás”.

Parte de estas contradicciones entre dirigentes se ajusta con lo que se apreció en la inauguración del Estadio Campeón del Siglo, donde se les otorgó un palco VIP a referentes de las barras de los clubes argentinos Boca Juniors y Estudiantes de la Plata, invitados “de honor” por la barra “mirasol”.

Conde cuestionó la presencia de estos personajes. “¿Los estás invitando para que te expliquen cómo son los manejos para la recaudación de dinero y estacionamientos? ¿para la venta de marketing y comida?”.

Otra discordancia del club es la formación de un cuerpo de protección que no es tal, ya que no cuenta con determinados estándares, ni sus integrantes están registrados en la Dirección General de Fiscalización de Empresas (DIGEFE). El supervisor precisó que “Peñarol no tiene una empresa de seguridad, tiene un grupo de gente extraída de la propia barra que se los identifica con un chaleco naranja y que se le asigna la tarea de seguridad”.

“No está haciendo las cosas bien”, reiteró con respecto al club. “Me remito a los hechos de pública notoriedad en las últimas semanas y la renuncia de la Comisión de Seguridad. Es un síntoma de algo. Siempre ha tenido una visión diferente a lo que el Ministerio solicita y lo que algunas instituciones también están haciendo”.

Por contrapartida, para el representante, Nacional tiene una empresa formal y con mayor profesionalismo, que se mueve dentro y fuera del Gran Parque Central e incluso en el Estadio Centenario.

Lo privado y lo público

El asesor del Ministerio del Interior explicó que hay una calificación errónea de espectáculo público a lo que en realidad es de naturaleza jurídica privada, porque se realiza justamente en un espacio privado y lo único que tiene de público es la afluencia de espectadores. Por ello, el MI intenta que las instituciones correspondientes asuman las responsabilidades de seguridad, higiene y visibilidad.

“Entendemos que el organizador se ha movido con excusas para sacarse un problema de arriba; especialmente algunas instituciones no han trabajado el tema seguridad en décadas porque siempre se han descansado en la autoridad pública”, agregó.

Conde indicó que esto “evolucionó” y las fuerzas del organismo se retiraron del interior de los escenarios “para abocarse a las tareas que dice la Constitución y la ley le encomiendan, que es la seguridad pública”. Actualmente la Policía mantiene una custodia sólo para la terna arbitral y el personal de recaudación. Sin embargo, para el dirigente del fútbol uruguayo consultado por SdR, “favoreció el crecimiento de algunas actividades dentro del estadio”.

“El Estadio tiene más de 80 años”, advirtió el asesor del Ministerio sobre los problemas edilicios, y “la Policía no tiene que cubrirlo”. Señaló por otro lado que hay sectores debajo de la tribuna Ámsterdam que están sin custodia porque la Comisión Administradora del Field Oficial (CAFO) no tiene gente.

Sala de Redacción intentó ingresar a esos sectores que corresponden a los talleres de reparación, pero CAFO no dió la autorización y alegó que “no se puede ingresar porque hay rejas”.

Otra justificación a las deficiencias edilicias refieren a la escasez de recursos de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), a lo que Conde alegó que entre 2010 y 2015, la Asociación recaudó alrededor de 75 millones de dólares entre premios de los Mundiales de Sudáfrica, Brasil, las Copa América y los derechos de televisión.

“Hay algo que no cierra”, dijo el asesor, pues pese a esos 75 millones, la AUF tuvo problemas por 1 millón y medio de dólares para la instalación de las cámaras de tv en el Centenario, que después de tres años de exigencias y “advertencias” del Ministerio, “probablemente” funcionen en febrero.

Una vicheta al exterior

La prensa ha comenytado abundantemeente sobre las posibles soluciones para el problema. La más reiterada es la que propone adoptar el modelo que se tomó en Inglaterra, país en el que su fútbol fue azotado por una gran ola de hechos violentos dentro de sus estadios.

El dirigente del fútbol uruguayo consultado  expresó que es imposible trasladar los ejemplos tomados no solo de la nación británica, sino también de Francia o España. Allí, los recintos futbolísticos cuentan con una empresa de seguridad privada, contratada por el órgano encargado de organizar los eventos futbolísticos.

Por su parte, Celestino Conde tomó los comentarios realizados por los directivos de la AUF y de varios integrantes de la prensa, y manifestó que “si hiciéramos lo que dirigentes y periodistas piden, en Uruguay no habría fútbol por 10 años. Además de eso, la primera medida que adoptó el gobierno británico debido a las tragedias causadas por ‘hooligans’ (barras ingleses), fue suprimir el fútbol por cinco años, Inglaterra no participó en eventos internaciones de ningún tipo”.

Sin embargo, a pesar de esta medida rigurosa tomada por la Primera Ministra de ese entonces, Margaret Thatcher, los desmanes en el futbol de ese país siguen haciendo estragos. Al respecto Conde dijo que “es falso que se terminó con la violencia y los ‘hooligans’; sistemáticamente hay heridos y muertos todos los fines de semana porque la violencia del fútbol se trasladó a otros ámbitos”.

Además, el asesor del MI agregó que las facultades que poseen las empresas de seguridad privada en Inglaterra son “impracticables” en nuestro país, debido a que “son lisa y llanamente inconstitucionales. Tu ingresas en un estadio de Inglaterra y tus derechos individuales no existen, pero está establecido así”.

Conde también contó que ese país europeo invirtió millones de dólares en infraestructura para los estadios, con la inclusión de paravalanchas, portones, espacios de acceso y evacuación que respetan estándares de seguridad coherentes; molinetes, escáneres de huellas dactilares, e incluso cada club tiene su sistema de vallado. A esto último lo contrapuso con la realidad uruguaya y comentó que “acá, si la Policía no aporta el vallado, a los clubes no les importa nada”.

Sin embargo, a pesar de los pocos recursos en seguridad con que cuenta el fútbol local, el Estado se encuentra elaborando un proyecto y licenciatura de entre dos y tres años de duración, para generar licenciados en espacios seguros. Se espera que su lanzamiento se de el año que viene.

“Se está trabajando con la Secretaría Nacional de Deporte. La intención es generar una carrera que no existe en Uruguay, relativamente corta, para formar personas que conozcan de medidas de seguridad, que tengan en su vida futura la obligación, la capacidad y ‘know how’ de desarrollar planes de seguridad para un escenario determinado o para cualquiera”, comentó el asesor de la cartera gubernamental.

Para realizar esta tarea, el MI exigirá a los clubes que cuenten con un egresado de la futura licenciatura, para ejercer tareas en lo que respecta a la seguridad de los espectadores.

Valentina Silva / Aldo Mattos