La dramaturgia nacional crece sin fronteras

NUEVA ESCENA

Obra: El gato de Schrodinger, de Santiago Sanguinetti / Sitio web Comedia Nacional

Manifiesta, aunque incipiente aún, se asoma una nueva corriente de realizadores teatrales uruguayos, con textos propios, discursos actuales y puestas en escena innovadoras. Además de contar con la aprobación del medio local, estas propuestas son cada vez más consumidas en otros países.

Esta camada de dramaturgos y directores nacionales, encabezada por Gabriel Calderón, Santiago Sanguinetti, Sergio Blanco y Jimena Márquez, entre otros, viene marcando el camino y allanando el terreno con nuevas inquietudes.

En 2017 se concretó la puesta en marcha de la Tecnicatura Universitaria de Dramaturgia, de la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático (EMAD), en conjunto con la Universidad de la República (Udelar), una demanda de años en el movimiento teatral. La comisión de la carrera, que está integrada por Margarita Musto, Gabriel Calderón, Santiago Sanguinetti, Roger Mirza y Gustavo Remedi, seleccionó en diciembre a 17 de los 70 postulantes para integrar la primera generación.

Se espera que de allí surjan nuevos valores para el teatro nacional. “Es una semilla que viene con una fuerza enorme y yo creo que va a dar frutos. Desde la EMAD veo el interés que tienen los chiquilines por hablar de sus propios problemas, de poner su visión del Uruguay y para eso es imprescindible que se desarrolle la dramaturgia”, precisó Musto a SdR.

“Se debe propender y ayudar al desarrollo de los autores nacionales”, afirmó Musto, que de 2013 a 2015 fue directora artística de la Comedia Nacional. Durante ese período trabajó con autores nacionales como Mariana Percovich, Calderón y Sanguinetti. Además, hizo posible un taller de dramaturgia a cargo de Sergio Blanco, autor franco-uruguayo, recientemente premiado en Londres por su obra “Tebas Land”.

Musto, también mencionó que, si bien hay buenos autores nacionales que siempre tienen su lugar en la Comedia, no se puede prescindir de los autores clásicos del teatro universal. A su juicio, la misión de la Comedia Nacional es hacer “el teatro de la mejor calidad, para la mayor cantidad de público, eligiendo, a partir de los clásicos universales, textos contemporáneos y autores nacionales”. Además, remarcó que lo central a la hora de reflexionar sobre la programación es la calidad artística de los textos y concluyó que “el centro de nuestra actividad es el espectador”.

Lucas Barreiro, actor y director de teatro independiente, si bien reconoce el importante apoyo estatal desde la Comedia Nacional y el Instituto Nacional de Artes Escénicas (INAE), manifestó a SdR que es necesaria una mayor estimulación del sector privado, a través de los Fondos de Incentivo Cultural del Ministerio de Educación y Cultura. Esta herramienta de financiación cultural, que ofrece importantes beneficios fiscales para las empresas que apoyan al teatro, “todavía no se instaló en el mercado”.

Barreiro, director y actor de “Garantía”, comentó que el principal problema en Uruguay es que el público de teatro es muy acotado y casi todas las obras se desarrollan los fines de semana, compitiendo unas con otras, de viernes a domingo. A esto se le suma que el público uruguayo se inclina más por las obras clásicas y de autores conocidos, afirmó el artista.

A su entender existe una diferencia entre las convocatorias del teatro municipal (de la Comedia Nacional) y el teatro independiente. Explicó que “el público uruguayo necesita tener la confianza o la confirmación de que las obras son vistas por mucho público” antes de asistir. En cuanto a las salas, agregó que el público es más afín a concurrir a teatros conocidos e históricos que a los teatros más chicos.

Barreiro consideró que el teatro se está tornando algo más comercial, ya que “la gente quiere todo más instantáneo”, y teme que por esta razón terminen siendo “obras muy cortas, de mucho impacto audiovisual“. Afirmó que “el vestuario va a ser cada vez más llamativo, como en el cine y otras artes; más pop de alguna forma”.

 

Obra: Victor o los niños al poder. Texto: Roger Vitrac Direción: Margarita Musto/ Foto: Sitio web Comedia Nacional

Es en el exterior donde el teatro uruguayo, sobre todo el independiente, encuentra su expansión y crecimiento. A través de festivales, giras o mediante textos nacionales, muchos dramaturgos, directores y actores tienen la posibilidad de representar y mostrar su visión y su manera de hacer teatro.

Con el proyecto “Mercados de las Artes” se promociona desde el INAE la proyección internacional de artistas y elencos uruguayos. Existe también en la EMAD una plataforma de Becas internacionales con apoyo desde Alemania. El Fondo Internacional de Coproducción del Goethe-Institut, según se define en su página, tiene como objetivo apoyar el intercambio internacional e intercultural.

“Cuando vas a festivales te piden que sean obras de autor nacional, que lleves textos de tu país. Y eso es un gran estímulo para los dramaturgos”, señaló Musto, y añadió que existe un nuevo interés por el teatro uruguayo, a través de textos y puestas en escena de Roberto Suárez y de Marianella Morena, que escriben y dirigen sus obras. Musto también subrayó el trabajo de Calderón y Sanguinetti: “Son tipos que conocen el mecanismo y los dispositivos del teatro. Están haciendo muy buenas obras y con mucho interés”, y recalcó la importancia de la labor de los productores teatrales, porque “hay toda una generación de productores que se mueven mucho para sacar los espectáculos al exterior”.

En los últimos años, Morena ha sido una de las abanderadas del teatro nacional con obras que llegaron a España, Italia, Estados Unidos, México, Brasil, Argentina, Chile y Ecuador. Calderón, a partir de “Mi muñequita”, se volvió un puntal fundamental de la representación del teatro uruguayo en el exterior. Otro que ha trascendido en el extranjero es Sanguinetti, quien desde agosto de 2016 ocupa la dirección artística de la EMAD. Para Musto, el futuro del teatro uruguayo viene con mucha fuerza, gracias al empuje de la gente joven y a la experiencia de los más viejos. Y puntualizó: “permanentemente nos estamos cuestionando cómo hacer para atraer al público; cómo hacer para aportar, para hacer del teatro un espacio vivo y un espacio de intercambio real, donde la gente realmente sienta emociones y vea puntos de vista que lo puedan enriquecer”.

Simón López Ortega