Cinemateca Uruguaya realizó el 35º Festival Internacional de Cine de Uruguay

QUE LOS SANTOS NOS PROTEJAN

El mural de los santos del cine. Foto: Facebook de Cinemateca.

Cinemateca Uruguaya inauguró un mural sobre 18 de Julio donde están representados como santos Federico Fellini, Alfred Hitchcock, Luis Buñuel y Lucrecia Martel. La realización de la obra duró varias semanas y fue terminada en vísperas del 35º Festival Internacional de Cine de Uruguay, que se desarrolló en la semana de turismo, o santa para los creyentes en la fe cristiana.

La idea -que se encarnó en la difusión del festival de este año- ya se ha manejado antes y consistió en vincular la pasión cinéfila con la liturgia religiosa. La campaña se inspiró en el hecho de que el festival siempre se realiza en semana “santa” y que el local de Cinemateca es el único que no ha sido adquirido por instituciones religiosas: el resto de las salas de cine de 18 de Julio fueron compradas y transformadas en iglesias. María José Santacreu, directora de Cinemateca, mencionó el caso del Cine Trocadero, que “primero fue iglesia y ahora es una tienda”, pero también puede mencionarse la polémica compra del ex Cine Teatro Plaza por la Iglesia Pentecostal Dios es Amor. La directora de Cinemateca explicó que la campaña de comunicación, en este sentido, se desplegó bajo el eslogan “Festival empieza con Fe”, en alusión al uso religioso de la frase “felicidad empieza con fe”, y en ese marco se propuso la realización de un mural que incluyera a los “santos” del séptimo arte, “que evidentemente son directores de cine”, relató.

Santacreu explicó que la idea del mural fue propuesta por la agencia de publicidad Larsen, con la que trabajan hace muchos años y con la que en cada octubre piensan la campaña del festival siguiente. No es la primera vez que una campaña de Cinemateca capta la atención por su originalidad: la directora recordó la edición de 2011, en la que convocaron a 40 artistas gráficos para ilustrar los afiches que se expusieron directamente en la cartelería urbana bajo el eslogan “Como seas, hay un cine que te entiende”. “De alguna manera, fue transformar la ciudad en una galería de arte”, reflexionó Santacreu.

“Cuando la agencia nos planteó la idea del mural dijimos ‘sí, sí, divino. ¿Pero cómo hacemos esto?’ Decimos que es casi un milagro. Un conjunto de empresas y gente que laburó pila”. Este aspecto de la campaña suponía un gran desafío económico, por lo que hubo que “salir a buscar apoyos” en conjunto con la agencia. Era necesario cubrir el alquiler de un andamio durante casi veinte días de realización y conseguir cien litros de pintura, entre otros insumos. Para esto se sumaron empresas e instituciones públicas como Infantozzi, Antel y el Municipio B, así como el colectivo de artistas Licuado, que trabajó honorariamente.

Santacreu explicó que la elección de los cuatro santos fue un proceso donde se conjugó una propuesta de Cinemateca y aspectos técnicos necesarios para hacer posible el mural: “Se trabajó con fotografías ampliadas e imágenes de determinada calidad”, explicó la directora, y agregó que las figuras debían estar de frente sin ningún accesorio que cubriera su cuello, su rostro o cabello. “La gente piensa que hicimos una especie de cónclave, una especie de votación a ver quién tenía más méritos en el cine. El mural no representa, ni puede representar un canon de nada. No podés representar ningún canon del cine poniendo cuatro figuras”. El cine italiano pudo haber estado representado por Pier Paolo Pasolini y no por Federico Fellini, o Stanley Kubrick podría haber ocupado el lugar de Alfred Hitchcock, explicó. No hubo “un criterio de preferibilidad porque no existe ese criterio”.

Según cuenta la directora, entre las repercusiones del mural (que pueden verse en las redes sociales), la composición de la cuarteta fue tema de conversación. Algunas personas sugirieron alternativas a los cineastas plasmados, y otros especularon sobre los criterios con los que se había incluido a uno u otro. La escritora y crítica literaria Natalia Mardero, por ejemplo, opinó en Twitter: “Todo bien con Lucrecia Martel, pero ese lugar en el mural de Cinemateca era para Sofía Coppola”, escribió, y de alguna manera sugirió que la incorporación de la argentina tenía que ver con una cuota de género.

Al respecto de las críticas sobre la figura de Lucrecia Martel, la directora detalló que se buscó que hubiera “una directora de cine latinoamericana que representara al arte contemporáneo”, y que Martel tenía “más que méritos para estar ahí”. Además, en su opinión, el “panteón del cine que ya está canonizado por lo general es masculino”. También se podría plantear que estuviera en el mural Agnés Varda, “pero está Martel que representa al cine latinoamericano; y alguien podría decir que el cine latinoamericano esté representado por Arturo Ripstein, y sí, podría, es una discusión un poco banal”.

Cuando Manuel Martínez Carril dirigía la institución, “canonizó el cine de Andrej Vajda. Cinemateca, de alguna manera, tiene esa función de decir este es el cine de valores. A nosotros nos gusta Lucrecia Martel, la pusimos en 18 de Julio y estamos re copados de que esté ahí”, sentenció.

El mural fue un distintivo para la difusión del 35º Festival Internacional de Cine de Uruguay, que finalizó el sábado pasado a sala llena con la exhibición de “La chica sin nombre”, de los hermanos belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne.

De profecías

En los días previos a la inauguración del mural, un medio de prensa afirmó que el destino del mismo era incierto ya que Cinemateca sería trasladada el año próximo. Al respecto, Santacreu explicó que para entonces se prevé que finalice la obra de la sede de la Corporación Andina de Fomento (CAF), donde tendrán tres salas. Estas salas les fueron cedidas a Cinemateca en la administración pasada de la Intendencia de Montevideo (IM), liderada por Ana Olivera, cuando comenzó la obra.

Si bien la totalidad de las salas son alquiladas por Cinemateca para la exhibición de películas, para su directora esto no significa necesariamente que las salas propias vayan a dejar de ser utilizadas por la institución o, en última instancia, que Cinemateca 18 deje de ser un cine.

Las tres salas en la CAF son “chicas para Cinemateca”, más parecidas al “estándar actual”, pero el asunto de dejar las salas tradicionales “aún no está definido”, afirmó Santacreu. Pero no sólo se trata del tamaño actual de las salas de cine, otros elementos están en juego: la directora ejemplificó que las salas sobre la calle Lorenzo Carnelli (Sala Cinemateca y Sala 2) son un punto “muy emblemático”, donde funcionó históricamente la sede central de Cinemateca, fundada en 1952. De hecho, luce delante de su fachada una intervención con dos bancos del proyecto Marcas de la Memoria. Allí, se reconoce su rol en la dictadura como “un referente cultural y un lugar de encuentro de los opositores al régimen”.

Por estas razones, Santacreu anunció que actualmente se encuentran trabajando junto a la IM y el Ministerio de Educación y Cultura en un “plan de gestión”, que considerará cuántas salas necesita y es “sensato” que Cinemateca tenga; pero insistió en que aún no hay ninguna definición al respecto y deslizó la interrogante sobre qué pasará con una de las salas más grandes, donde aún se puede ver cine en el país. Santacreu bromeó con la posibilidad de que dentro de un par años se titule una nota “Profecía autocumplida: Cinemateca 18 se transforma en iglesia”, y que se ilustre a otros santos en el mural. “Ojalá que esto no pase. Por ahora a disfrutar del mural y de Cinemateca mientras sigamos estando ahí”.

Irene Rügnitz