El teniente general Raul Mermot fue denunciado penalmente

TERMINAR CON LA IMPUNIDAD

Mermot, en su discuro el día de los caídos en defena de la democracia".Foto: AFP PHOTO/Miguel ROJO

El diputado por el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) Luis Puig y Sandro Soba (hijo de Adalberto Soba, militante de esa colectividad política secuestrado y desaparecido en Argentina en 1976) presentaron una denuncia penal en el juzgado de noveno turno contra el teniente general retirado Raul Mermot por las declaraciones de este último el pasado 14 de abril en el acto celebrado por el “Día de los caídos en defensa de las instituciones”.

En primer lugar el militar declaró que durante la dictadura cívico-militar no hubo torturas sino “apremio físico”. “Evidentemente que hubo excesos, pero me consta en lo personal de jamás haber estado en una sesión de tortura a nadie. No confundir tortura con apremio físico. Se puede dejar a una persona detenida un tiempo prudencial hasta que se canse y pueda hablar, pero eso es apremio físico” , dijo Mermot en una conferencia de prensa tras el acto.

Por otra parte defendió al coronel retirado Rodolfo Álvarez (sobrino del dictador Gregorio Álvarez) quien fue procesado por la Justicia por el delito de tortura cometido en 1980. “Estamos recordando todas esas cosas y tratando de que alguien lo escuche, porque es muy sintomático que se procese con prisión a un hombre que le cupo sólo la actuación de juez sumariante durante un interrogatorio, que no lo hizo él”. Finalmente cargó contra la Justicia: “Tendrá que verse la forma de que esto no siga siendo así [...] Un hombre que hace un acta para hacer constar lo que dice un detenido no puede ser cómplice, coautor ni nada”.

Luego de presentar la denuncia contra Mermot, Luis Puig declaró: “La denuncia que presentamos  con Sandro Soba consiste en dos aspectos que desde nuestro punto de vista constituyen una actitud delictiva. En primer lugar la apología de torturas. Y al mismo tiempo las amenazas a la justicia diciendo que hay que parar esto de seguir procesando a militares acusados de violación a los derechos humanos”.

El diputado frenteamplista hizo referencia a que las declaraciones del general constituyen apología a las torturas, que están penadas por la ley 18.026. Puig citó el articulo 22 (tortura) del capitulo 2 denominado “crímenes de lesa humanidad – actos aislados”. El mismo dice que “El que de cualquier manera y por cualquier motivo, siendo agente del Estado o sin serlo contando con la autorización, apoyo o aquiescencia de uno o más agentes del Estado impusiere cualquier forma de tortura a una persona privada de libertad o bajo su custodia o control o a una persona que comparezca ante la autoridad en calidad de testigo, perito o similar, será castigado con veinte meses de prisión a ocho años de penitenciaría”. El literal “A” especifica qué se entiende por tortura: “Todo acto por el cual se inflija dolores o sufrimientos graves, físicos, mentales o morales”.

Antes de retirarse del juzgado Puig dijo: “Nosotros creemos que este tipo de discurso se ampara en la impunidad que se ha construido durante décadas en nuestro país y que ha hecho que la mayoría de los terroristas de Estado no hayan siquiera pasado por un juzgado. Se trata de ir terminando con la impunidad”.

Apremio físico

El general Mermot definió como apremio físico “dejar a una persona detenida un tiempo prudencial hasta que se canse y pueda hablar”. Esta acción podría catalogarse como un acto que debilite moralmente a un detenido y es clasificado como tortura por la ley 18.026. En la jerga militar la acción descripta por el general es conocida como “plantón”. La misma está definida en el tomo II de la “Investigación histórica sobre la dictadura y el terrorismo de Estado en el Uruguay (1973-1985)” publicado por la Universidad de la República (Udelar). “El prisionero permanece de pie, sin beber, sin comer ni moverse durante horas y días. [...] A veces se lo deja a la intemperie, con temperaturas extremas. Con frecuencia se le exige al prisionero que permanezca con las piernas separadas y los brazos horizontales o las manos detrás de la nuca”.

Gastón Beltrán