Estudiantes de Ingeniería preocupados por la baja tasa de aprobación de Cálculo

UN CÁLCULO SIN RESOLVER

“Nosotros nos oponemos a la baja de la calidad de nuestra educación para mejorar los números”, sentenció Diego Pereira, representante del Centro de Estudiantes de Ingeniería (CEI) al comentar el sonado episodio de los altos niveles de desaprobación de una prueba de Cálculo. En la Facultad de Ingeniería (Fing) el centro de estudiantes no ve con buenos ojos que se apliquen medidas tendientes a mejorar las estadísticas de aprobación, que la carrera sea más fácil y que los ingenieros se reciban más pronto, porque “bajar la calidad para atacar el problema de que la gente no llega al puntaje es crear un problema nuevo o incluso peor”.

506 estudiantes de la Fing se presentaron al examen de febrero de Cálculo I -materia perteneciente al primer semestre de la carrera- y ninguno lo salvó. Como consecuencia, los docentes encargados del curso decidieron bajar el mínimo para aprobar la prueba de 60 a 50 puntos. A partir de esa modificación, 11 estudiantes lograron salvar el examen. Sin embargo, para Pereira es acertado que el examen se apruebe con 60 puntos porque esa materia es la base de toda la carrera: cualquier ingeniero debe saber hacer cálculos matemáticos, concluyó.

Pereira aclaró que el CEI no considera que Cálculo I sea una materia filtro, porque afirmar eso sería igual a decir que la exigencia debería ser menor. Sin embargo, habitualmente esta asignatura tiene tasas de aprobaciones bajas, que rondan el 10 por ciento, confirmó. Para Pereira no hay una sola razón que pueda explicar esto. Por un lado, pasar del liceo a la facultad implica un impacto significativo para los estudiantes, y por otro, la Universidad de la República (Udelar) y en particular la Fing “tienen una carencia fuerte de presupuesto educativo”. Pereira sostuvo que en otras facultades esto se refleja con cupos o pruebas de ingreso, pero en Ingeniería se refleja con salones repletos y una baja relación docente-estudiante. “Una clase con 400 personas no es lo que uno querría para formar a los futuros ingenieros del Uruguay”, reflexionó.

Sin embargo, Mauricio Martínez, estudiante que dio el examen en febrero por tercera vez, manifestó que la masividad no es el problema, sino “la forma de dictar la clase y que después se evalué acorde a lo que se enseña”. En esta misma línea, Carolina Latorre, afirmó que fue la tercera vez que dio ese examen y que para ella no es un problema que en la clase haya mucha gente, “por lo general preguntan más y te quedás con menos dudas”. Similar es la opinión de Bernardo Santa Cruz, quien manifestó que se presentó al examen por sexta vez y que el problema no se relaciona con la cantidad de estudiantes que hay por clase: “los profesores no tienen ningún problema en ayudar a los estudiantes si estos se lo piden”, explicó. Para Santa Cruz, las causas son otras: muchos de los jóvenes que ingresan vienen “con una base floja del liceo”, además se sobrecargan con materias y no le prestan la atención necesaria a cada una de ellas; “otros simplemente no le ponen ganas”, finalizó.

Diego Pereira afirmó que el CEI se enteró por las redes sociales de lo que había sucedido en el examen y a partir de ahí comenzaron a moverse para encontrar una solución. Se hizo una asamblea de estudiantes de la que surgió que el problema estuvo en que los ejercicios de la prueba no coincidían con lo dado en clase. “Por parte de los docentes del Instituto de Matemática no había muchas ganas de hacer algo al respecto”, afirmó Pereira. Explicó que el CEI exigía que se tomara un nuevo examen, pero que no había manera de que los profesores llevaran adelante lo que estaban planteando. En ningún momento hubo un reconocimiento por parte de los docentes de que habían cometido un error.

Sin embargo, Pereira destacó la labor de Marcelo Lanzilotta, director del Instituto de Matemática, quien trajo una propuesta alternativa “que a nosotros nos convenció”. El docente planteó dictar un curso intensivo de diez clases y después volver a tomar el examen. Luego, el Instituto de Matemática tuvo una asamblea y los profesores definieron no aceptar la propuesta, “pero el Consejo de Facultad la terminó aprobando, inclusive con el voto del orden docente”, expresó Pereira.

Tal como informó el representante de los estudiantes, el curso intensivo empezará después de los primeros parciales, alrededor del 6 de mayo. Tanto Martínez como Latorre y Santa Cruz manifestaron su conformidad con la solución que se planteó al tema y expresaron su intención de asistir al mismo. Pereira advirtió que, si bien en este caso particular se pudo encontrar una solución, el problema sigue latente. Este año se está avanzando para reestructurar los cursos de Cálculo: actualmente, la carrera está conformada por Cálculo I, II, III y una asignatura posterior que se llama Ecuaciones Diferenciales. “Se está estudiando la posibilidad de hacer cuatro o cinco materias de Cálculo de manera tal que estén un poco mejor distribuidas en la carrera”, para que los estudiantes incorporen los conocimientos más gradualmente, reveló. Pereira destacó que la facultad reconoce el problema y lo quiere solucionar, “no se quiere dejar afuera a nadie. Todos queremos más ingenieros para Uruguay, la cuestión es cómo lograrlo con el escaso presupuesto que existe”.

Anaclara Trengone