Julio César Maglione dejó su cargo como presidente de la Organización Deportiva Panamericana

LOS JUEGOS DEL HAMBRE

Julio César Maglione / Foto: Presidencia de la República

Una serie de sucesos de diversa índole marcaron a la LIV Asamblea General de la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA), el organismo olímpico que se encarga de organizar los Juegos Panamericanos. Una institución que el uruguayo Julio César Maglione presidía desde la muerte del mexicano Mario Vázquez Raña en 2015, pero su mandato llegó a su fin el miércoles 26 de abril, cuando se eligió un nuevo jerarca del organismo.

Durante los dos días que duró la asamblea, que comenzó el martes, un ambiente de incertidumbre se hacía notar en los amplios pasillos del Centro de convenciones de Punta del Este, donde transcurrió el evento. Esto se debió a la decisión reñida entre tres candidatos de distintos países y con planes algo diversos, aunque convergentes en lo central: llevar hacia una nueva etapa la ODEPA heredada de Maglione.

En la sala de actos convergieron los representantes de cada uno de los 41 comités olímpicos de los países que integran la ODEPA, así como representantes de la Secretaría Nacional de Deportes de Uruguay y de la organización antidopaje WADA, los periodistas y los encargados de la organización.

La elección se disputaba entre el dominicano José Joaquín Puello, el brasileño Carlos Nuzman y el chileno Neven Ilic, quien finalmente resultó electo. Sin embargo, con solo estar atento a comentarios de los participantes, parecía que la elección no era fácil. Algunos sudamericanos apoyaban fielmente a Maglione y plantearon su permanencia en la ODEPA como presidente honorario, mientras que los centroamericanos se volcaban al experimentado Puello (de 70 años) y los que iban por la renovación apoyaban al chileno, el candidato más joven. A ellos se les sumaban los indecisos y quienes veían al brasileño como su preferido. Por eso, las miradas eran diplomáticas frente a frente y las lenguas filosas durante el coffee break.

Los tres candidatos dieron discursos completamente distintos. El chileno apeló a su juventud, a renovar la cara de la ODEPA e integrar a los comités de los países que la componen para un futuro organismo con más presencia y visibilidad ante el público, a través de las redes sociales. Por su parte, el brasileño recordó el “éxito” de los Juegos Olímpicos de Río 2016 y no tuvo reparos en demostrar que era el único de los tres candidatos que hablaba español, inglés, francés y “obviamente” portugués. En tono calmo, el dominicano habló de utilizar su experiencia para plantear un programa modernizador con la creación de una universidad del deporte como bandera. Además, captó la atención a través de comparaciones algo complejas, al apuntar que el deporte se moderniza como lo hacen los médicos, que actualmente utilizan un “craneótomo” para abrir un cráneo en 30 segundos, por ejemplo.

A pesar de sus tecnicismos, ese discurso impactó en los electores, porque Puello, que en boca de algunos participantes era el menos favorito de los tres, sorprendió al quedar en primer puesto tras la primera votación. Otra sorpresa que hizo a algunos saltar de sus sillas fue que los otros dos candidatos empataron en votos en esa primera instancia, lo que implicó una segunda votación previa al balotaje final, que extendió la jornada electoral durante más de siete horas.

Maglione y su última cena

Maglione o Julio, como todos lo nombraban al saludarlo, es un hombre bajo, de nariz chata, que una vez fuera nadador y que, pese a que sigue siendo presidente del Comité Olímpico Uruguayo (COU), tuvo que hacerse a un lado de su puesto como presidente de ODEPA.

Su despedida se dio, sin embargo, en un evento grande y atractivo, que no sólo se organizó en Punta del Este sino que también contó con la presencia de la autoridad máxima del Comité Olímpico Internacional (COI), el presidente del organismo, Thomas Bach. Probablemente por ese motivo, el evento debía lucirse hasta en las comidas y para el día de la inauguración se planeó una cena en el Conrad, el hotel más reconocido del balneario estrella de Uruguay.

Esa cena, que se perfilaba como una más de cualquier congreso, con un formalismo marcado, fue luego catalogada como una cena “horrible” por el propio “homenajeado”. Si bien no fue expresamente una cena de despedida, sí lo fue de forma implícita, ya que era la última cena de Maglione como presidente de ODEPA.

La entrada, un plato gourmet, no fue del agrado de todos, ya que incluía entre otras cosas jamón serrano, una pera hervida y una salsa de queso. Pero eso no fue todo, sino que los platos se demoraron y, ante la presencia de Bach, la comida principal llegó fría. Luego de la cena hubo un momento de distención cuando una cuerda de tambores y un conjunto de vedettes entraron en la sala para darle a los comensales una demostración de candombe. Pero Maglione no se fue contento. “Les prometo que la cena de esta noche va a ser mejor que la de ayer, que fue realmente horrible”, aseveró al concluir la jornada de votación de ODEPA del día siguiente, en la gran sala dedicada a la asamblea.

APF