¿Fue por venganza la destitución de la ex presidenta de Brasil?

GOLPE AL IMPEACHMENT DE DILMA

Michel Temer y Dilma Rousseff antes del impeachment, en agosto de 2015. Foto: AFP PHOTO / EVARISTO SA

La novela política brasilera, entre terremotos de corrupción, destituciones e imputaciones de políticos y empresarios, ha dado un nuevo giro con las sorprendentes declaraciones del actual presidente de Brasil, Michel Temer. “La destitución de Dilma Rousseff fue un acto de venganza de Eduardo Cunha”, declaró en una entrevista a TV Band, refiriéndose al ex presidente de la cámara de diputados, hoy en la cárcel por corrupción y soborno.

Este proceso comenzó en julio de 2013 con las investigaciones realizadas a Petrobras (la mayor empresa estatal de América Latina) en la denominada Operación Lava Jato. El modus operandi de la empresa pública consistía en licitar grandes obras a empresas constructoras y de ingeniería brasileras, impulsadas por la política “Compre Nacional” implementada por Dilma Rousseff, entonces ministra de Energía, para estimular la creación de empleo, según informa El País de Madrid .

En estos millonarios presupuestos se descubrió que se desviaban sistemáticamente un 3 por ciento en pago de sobornos a empresarios y políticos. El blanqueo era realizado a través de estaciones de servicio, lavanderías y hoteles. Se crearon más de cien empresas fachadas para desviar millones de dólares a cuentas bancarias en el extranjero.

Gran parte del espectro político de Brasil se vio implicado en la trama corrupta, principalmente el Partido de los Trabajadores (PT) y sus socios de gobierno, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) y el Partido Progresista (PP). La crisis económica internacional de 2008 frenó los avances sociales y económicos que Brasil experimentaba durante el gobierno del PT, aun así, el cambio de mando de Lula Da Silva a Dilma Rousseff no auguraba lo que estaba por venir.

El descreimiento y descontento de la población con la clase política creció debido a la contracción económica y los constantes destapes de hechos de corrupción. En ese marco se llevó a cabo la destitución de la presidenta Rousseff. La acusación que terminó costándole el cargo fue por un crimen de responsabilidad, consistente en violar normas fiscales, ampliamente empleado por gobiernos anteriores. Consiste en maquillar el déficit presupuestal utilizando fondos públicos para cubrir programas de responsabilidad del gobierno y así poder exhibir un mayor equilibrio entre ingresos y gastos.

El impulsor de su destitución Eduardo Cunha (PMDB), entonces presidente de la Cámara de Diputados, se encuentra preso en Curitiba por haber recibido un millón y medio de dólares en sobornos por contratos de Petrobras.

La entrevista de la polémica

Cunha me dijo que iba a archivar todas las solicitudes de destitución contra Dilma porque le había prometido tres votos favorables en la comisión de ética”, reveló Temer en la entrevista televisiva realizada el 15 de abril. Esa comisión estudiaba casos de corrupción y Cunha era investigado por esconder cuentas en Suiza. Los tres votos de miembros del PT habrían frenado su caso y seguiría presidiendo la Cámara de Diputados. Por el contrario, fue juzgado por la justicia y condenado a quince años de prisión.

Cuando los miembros del PT votaron en contra en esta comisión “Cunha me llamó y me dijo,’todo lo que dije no vale la pena, voy a llamar a la prensa y voy a comenzar el proceso’”, declaró Temer. Y luego argumentó: “Qué cosa curiosa. Si el PT hubiese votado en aquel comité de ética, sería muy probable que la señora presidente continuase. Cuando cuento esto es para decir, primero, que él no comenzó el procedimiento por mi causa. Segundo: jamás milité para derrumbar a la presidenta, como muchas veces se dice”.

Los dichos de Temer son “una confesión y una prueba de que Cunha abrió el proceso por venganza”, afirmó el abogado de Dilma Rousseff, por lo que elevó una petición al Supremo Tribunal Federal (STF) para incluir la entrevista como prueba para impugnar la legalidad del proceso de impeachment.

Cunha contraataca

“Lamento que al cumplirse un año de la votación de la apertura del proceso de impeachment en la Cámara de Diputados comandada por mí, tenga que desmentir públicamente al presidente”, declaró Eduardo Cunha desde la cárcel en una carta escrita de su puño y letra, y afirmó que “no existió el diálogo descrito por el presidente en relación a los hechos reales sobre el impeachment…”.

Cunha fue más lejos y acusó a Temer de ser parte activa del proceso, recordando que la reunión, “48 horas antes de la apertura del proceso de impeachment, fue para presentar a él (Temer) la opinión preparada por abogados de mutua confianza y fue leído y aprobado por él mismo”.

Rousseff entiende que su destitución fue un golpe parlamentario con el sólo fin de volver a la senda del neoliberalismo y tanto Cunha como Temer son culpables de ello. En una exposición realizada en la Universidad Americana, afirmó que hubo tres motivos para su destitución: “Uno de los motivos del golpe era volver a encuadrar al Brasil social, económica y geopolíticamente en el neoliberalismo. El segundo punto… el ministro (Romero Jucá), hoy senador, fue grabado diciendo, ‘es necesario echar a la presidente y existe un pacto generalizado para hacerlo’. Trataban de estancar la sangría e impedir que la investigación (del Lava Jato) llegase a ellos. La tercera razón… es la misoginia. Intentaron construir una imagen negativa de mí. Era una mujer dura, que no gustaba de hacer negociaciones políticas, mientras que los hombres son fuertes y competentes para ello”.

La defensa de Dilma Rousseff espera que el STF acepte el recurso de la defensa para impugnar el impeachment e intentar demostrar que fue un golpe de Estado encubierto motivado por venganza.

Daniel Rodrigues