Negroponte buscará crear una "Organización de Conectividad Mundial" para garantizar Internet "como derecho humano"

CONECTIVIDAD MUNDIAL COMO DERECHO

Nicholas Negroponte en el Foro Ceibal / Foto: Valentina Bianchi

El cofundador del Media Lab del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por su sigla en inglés) y creador del proyecto Una Computadora por Niño (One Laptop per Child es su nombre en inglés), Nicholas Negroponte, fue el broche de oro del Foro de Innovación Educativa que celebró la primera década del Plan Ceibal. El jueves, día del cierre del foro que se realizó en el LATU, habló sobre “Internet como un derecho humano”. El informático y profesor destacó los esfuerzos de Uruguay para hacer llegar una computadora a cada niño a través del Ceibal. “Ustedes [por Uruguay] lo hicieron con excelencia; mucho mejor que cualquier otro país. Si rankeo en una escala del 1 al 10, ustedes están en el 9.9”, destacó.

La temática central de la presentación de Negroponte fue su visión de que la conectividad debe ser un “derecho humano”, y partió de la base de que en algunas partes del mundo, Internet no tiene un alcance del todo democrático y libre. Según añadió, el camino para solucionar ese problema es “salir de las jurisdicciones”, y en ese sentido, su proyecto para los próximos años es crear la “Organización de Conectividad Mundial”. Como ejemplo de su preocupación, señaló que al día de hoy en la Organización de las Naciones Unidas no existe ningún área cuya misión sea la conectividad como derecho.

El informático argumentó que su proyecto implicaría unos 10.000 millones de dólares, solución que sería “mucho más barata” que la cifra de 450.000 millones de dólares que, según precisó, la industria de las telecomunicaciones planea invertir en los próximos cinco años en su propio desarrollo. Y aseveró: “si miramos la lista de las cien personas más ricas del mundo, vamos a encontrar que más de la mitad de ellos han logrado su dinero a través de las telecomunicaciones”, y que para él, las comunicaciones deben ser parte de los Derechos Humanos y de la sociedad cívica.

Trabajar por una causa

Durante buena parte de la conferencia, Negroponte repasó la historia de Una Computadora por Niño, para lo que recordó a Seymour Papert y a Marvin Minsky, mentores del MIT Media Lab. Según narró, el primer intento de llevar computadoras a los lugares donde “no se iban a encontrar naturalmente” fue en 1982 junto con Papert, cuando llevaron máquinas a niños de Senegal. Ése fue uno de los acontecimientos que inspiró a lo que varios años más tarde se convertiría en una organización sin fines de lucro. “Tocaban ese teclado como ‘peces en el agua’; aprendieron mucho más rápido que los niños de un suburbio de Boston. Nosotros mirábamos eso y decíamos ‘qué increíble, ¿será esto escalable? ¿Podremos escalar esto a un número mucho mayor?’”, narró.

Así fue que Negroponte descubrió que debía enfocarse en aquello que el “mercado normal” no proveía: construir computadoras de bajo costo y dárselas gratis a los niños. Admitió que para que el proyecto creciera fue importante contar con personas “brillantes”, quienes hallaron en el emprendimiento una motivación más allá del dinero, “trabajando por una causa, un sentido, por algo que tenía una moral detrás”.

En relación a Uruguay, contó que cuando llegó al país supo que una gran ventaja sería que la compañía de telecomunicaciones -ANTEL- fuera estatal, y cuestionó el hecho de que en algunos países –como por ejemplo Estados Unidos- el sector público sea visto como menos eficiente que el privado. Como dato, cabe destacar que desde 2005 (año en que nació el proyecto Una Computadora por Niño) las laptops de Negroponte y su equipo han llegado a Armenia, Ruanda, Madagascar, India, Nepal, Afganistán, Kenia, Nicaragua, Perú, Paraguay y Uruguay.

Valentina Bianchi