Álvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia, en Uruguay

LA FUERZA DE LAS IDEAS

Un revolucionario, un izquierdista, tiene como principal patrimonio la fuerza de las ideas”. Así comenzó la conferencia magistral que Álvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia, brindó ante un auditorio lleno en el marco del ciclo “Ser de izquierda en el siglo XXI”, organizado por la fundación Líber Seregni y el Frente Amplio.

La conferencia de García Linera, político, militante social y académico de renombre, duró más de dos horas y giró en torno a tres ejes: la situación global, la de América Latina y los principales temas de la izquierda.

Álvaro García Linera. Foto: Embajada Plurinacional de Bolivia ante República Oriental del Uruguay

El primer punto de análisis fue el modelo de globalización iniciado en la década de los ochenta que se encuentra en crisis, ya que las promesas neoliberalistas –como crecimiento ilimitado, reducción de la pobreza “por goteo”, el fin de las fronteras, la ideología e historia- fracasaron. Por el contrario, tras la etapa neoliberal que va desde el consenso de Washington a fines de los ochenta hasta la primera década de este siglo, se ve que “no hay tal homogeneización planetaria, hay excesiva concentración de la riqueza y el neoliberalismo ha producido de manera práctica una concentración de la riqueza en pocos países y en pocas manos”, explicó el mandatario boliviano apoyándose en gráficas.

Todo este escenario ha tenido que generar malestares sociales”, continuó, lo cual en América Latina se manifestó con los distintos levantamientos populares a comienzos de este siglo. “En mi lectura, la victoria de (Donald) Trump, es una manifestación de este malestar de la globalización. Es un gobierno conservador, sí, pero ha recogido las frustraciones de un pedazo de la sociedad norteamericana, de los desplazados de la globalización”, aseguró. Para García Linera, el Brexit, la salida de Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico (TPP, por Trans-pacific Partnership) y el estancamiento del comercio mundial, son síntomas de esta globalización en crisis.

Refiriéndose a la caída del proyecto neoliberal, el vicepresidente de Bolivia dijo que “las fuerzas conservadoras del mundo, y también continentales, se han quedado sin proyecto político hegemónico”, y se cuestionó: “¿a quién van a hacer caso las fuerzas de la derecha? ¿A (Angela) Merkel con su libre comercio, a Trump con su proteccionismo, a Xi Jinping con su globalización comunista?”. “La derecha mundial ha perdido el norte”, remató.

DÉCADA DE ORO, ¿Y DESPUÉS?

Lo que se ha hecho en estos últimos diez años, en la “década de oro de América Latina”, debe servir como “punto de apoyo” para el futuro, expresó el mandatario, y mencionó puntos como la recuperación y nacionalización de los bienes públicos y estatales de empresas que habían sido privatizadas, la ampliación de los derechos laborales, la reducción de la pobreza y la mayor distribución de la riqueza, el incremento de la clase media y la ampliación de la democracia.

Me niego a hablar de un ciclo progresista, porque cuando uno habla de ciclo, ya está definiendo una trayectoria independientemente de lo que hagamos las personas. Es una filosofía teleológica”, explicó: “le quita al ser humano el papel de constructor de historia, el papel activo, y encima justifica lo que es un proceso de neoconservadurismo”. “Hay un retroceso del progresismo, pero si el fin del ciclo fuera la explicación, hagamos lo que hagamos no va a pasar nada. Y no es cierto. Por eso prefiero hablar de oleadas, las cuales dependen de la acción humana”, argumentó.

Las causas de este retroceso progresista García Linera las atribuye a “estrategias de contrainsurgencia”, como la mediatización de la política y la manipulación de las redes. “Las izquierdas no hemos tenido la capacidad de adecuarnos a este nuevo soporte tecnológico”, objetó, “y quien más las aprovecha es la derecha para generar campañas de desprestigio”. Otra estrategia es el “debilitamiento económico a las democracias”. “Las estrategias de contrainsurgencia ahora son más sofisticadas. Tienen que ver con acciones encubiertas en lo económico para debilitar las economías progresistas. Sin embargo, como revolucionarios no podemos contentarnos con esto. Las cosas pasan porque alguien hace algo en contra nuestra. El imperio siempre lo va a hacer, eso no es novedad”, agregó.

ECONOMÍA Y ENTEREZA MORAL

La clave de la estabilidad o inestabilidad de un gobierno progresista radica en su gestión económica. No se puede gobernar solamente contando con el sacrificio, con el voluntarismo: es necesario e imprescindible, apoyándose en ese sacrificio, que los gobiernos establezcan un régimen de gestión económico relativamente estable y benéfico para la población”, explicó García Linera, y afirmó que la primera tarea “es la económica”.

Para el académico, las claves de un gobierno progresista están en controlar las palancas de la política económica, para que el gobierno pueda tomar sus propias decisiones, lograr un crecimiento económico plural, distribuir la riqueza en un proceso continuo de generación de esa riqueza, y generar igualdad de oportunidades en condiciones de acceso.

Buena parte de nuestra debilidad, que comienza a aflorar después de diez años, tiene que ver con la gestión económica. Los sabotajes y conspiraciones (de la derecha) tienen efectividad si nosotros tomamos malas decisiones, especialmente en lo económico. Es ahí donde tenemos que garantizar estabilidad y desde donde tenemos que mirar hacia el futuro. La gente, al final de la campaña o de la marcha, te cobra cuentas. Si al finalizar la suma de esfuerzos y obtenciones es negativa, el gobierno lo va a pagar”, sostuvo García Linera.

Asimismo, aseguró que “la izquierda dejó de lado” al tema ecológico y “la incorporación de la temática medioambiental forma parte del horizonte de la izquierda del siglo XXI”. Para García Linera, “hay una lectura medioambientalista conservadora, que disocia el medioambiente de la sociedad. Preocuparte por los bosques, por el CO2, por las contaminaciones, pero despreocuparte por los derechos de los pueblos, de los trabajadores, de los migrantes, de los campesinos, de los indígenas, de los negros: eso es un medioambientalismo conservador. Las políticas de izquierda tienen que volver a unir la defensa del medioambiente con la defensa de los derechos sociales”.

Los revolucionarios tenemos tres capitales indispensables: la fuerza de nuestras ideas, la capacidad organizativa y la entereza moral”, aseguró García Lineras. “Cuando uno de estos tres pilares se quiebra, el proceso progresista entra a la deriva. Ideas, capacidad organizativa e incorruptibilidad”, expresó, y fue interrumpido por un caudal de aplausos de todos los presentes. “Es algo que no podemos negociar, nos da una superioridad ética frente a cualquier adversario de la derecha. No tenemos dinero, no somos de transnacionales. Una derrota moral dura 50 años; todo podemos perder, menos eso”, concluyó.

Foto: Embajada Plurinacional de Bolivia ante República Oriental del Uruguay

REACCIONES

La conferencia fue “brillante, (García Linera) hizo un buen panorama de lo que fue la década de oro del progresismo latinoamericano y planteó muy bien el momento complejo en el que estamos. Fue una conferencia riquísima”, expresó la senadora Constanza Moreira a SdR, y afirmó que acertó en la crítica hecha “al medioambientalismo conservador, del cual hemos tenido bastantes muestras en este país y abogó por un medioambientalismo progresista”. Moreira sostuvo que “he ahí un político que es a la vez académico. Así que sí, se puede ser intelectual y político al mismo tiempo”, probablemente refiriéndose a su propia experiencia.

El análisis de cuáles son los desafíos (de la izquierda) estuvo muy bien. La lucha de ideas tiene que seguir siendo el centro”, coincidió el exministro José Bayardi. “El tema de la economía es central, creo que es un factor determinante. A veces se soslaya su importancia, pero las fuerzas de izquierda tienen que poner su centro en la economía, tienen que regular como una forma de satisfacer las necesidades y lograr la hegemonía al interior de la sociedad”, agregó.

García Linera nunca se alejó de lo que está viviendo el mundo, de lo que vive América Latina y de lo que tiene que ser un gobierno de izquierda en este momento”, analizó el ex senador Alberto Couriel. “Fue una conferencia de una profundidad extraordinaria, con un nivel de conocimientos impresionante y un extraordinario realismo político: cuando lo escuchaba, me imaginaba lo que está ocurriendo en Uruguay y yo creo que desde ese punto de vista fue una exposición que ayuda al debate de futuro de la izquierda uruguaya”, concluyó.

Joaquín Di Lorenzi