Sobre la cobertura de un caso de desaparición y asesinato de un niño en Maldonado

REVICTIMIZACIÓN

 

Captura de pantalla: Informativo Telenoche 4

Varios medios de Uruguay difundieron la denuncia de desaparición de un niño de 10 años de la ciudad de Maldonado el jueves 20 de abril, solicitando a la población aportar datos para su localización. La cobertura de distintos medios fue aportando algunos datos más sobre la historia a medida en que pasaron las horas, principalmente en base a fuentes policiales: que había sido retirado de la escuela sin autorización, que su captor era entrenador de baby fútbol, que era hijo de un ex futbolista, que el vehículo en el que se trasladaba era alquilado, que la madre dijo que el niño lo llamaba “papá”, y otros aspectos de la trama familiar. Al día siguiente, los medios hablaron de una intensa búsqueda policial, de que colaboraron los familiares y voluntarios, y todo era actualizado en tiempo real a través de redes sociales y portales web. Ese mismo día, en conferencia de prensa, el Jefe de Policía de Maldonado solicitó a la prensa no calificar el hecho como secuestro o privación de libertad, y dijo que la búsqueda continuaba bajo el rótulo de una “retención”.

El 22 de abril, el país amaneció con la noticia del hallazgo sin vida del niño y el secuestrador. El entrenador de fútbol había matado al niño y se había suicidado. La cobertura informativa continuó durante los días siguientes en busca de entrevistas a familiares o allegados, forenses y policías, vecinos, autoridades de la educación y del fútbol infantil. Desde los medios se apuntó a saber en detalle qué ocurrió en los días previos, acerca de los vínculos de la madre con el asesino, si el padre biológico estuvo en el velatorio, o la responsabilidad que podía caberle a la escuela. La madre del niño fue entrevistada varias veces, una de ellas a la salida de una sesión con profesionales de psiquiatría.

El autor de esa entrevista fue el periodista del diario El País, Marcelo Gallardo, quien reside en Maldonado desde hace muchos años y fue el encargado de cubrir el caso para el medio en el que trabaja. Consultado por SdR, declaró que se enteró de que el entrenador había retirado al niño de la escuela sin permiso a través de “llamadas de conocidos” y que ”no fue por fuentes policiales ni judiciales”. La información, según contó, se propagó por los grupos de Whatsapp en los que las madres comparten información y se organizan para traer y llevar a los niños a distintas actividades. El periodista contó que difundió la noticia esa misma noche a través de El País en su versión digital, pero dicha noticia no está actualmente en línea. Según aclaró, no publicaron la foto del niño ni la del entrenador hasta el otro día, cuando el Ministerio del Interior difundió la imagen de ambos. Además, señaló que en la primera nota solo publicaron la edad del niño y el modelo del auto en el que el captor se lo llevó. Según dijo, publicó la noticia aún sin tener confirmación de fuentes policiales y judiciales porque “ya estaba circulando la versión por las redes y los medios estamos también para ayudar”.

Gallardo señaló que prefirió no titular la nota señalando que el niño era hijo del conocido ex futbolista Luis Romero, aunque al día siguiente del secuestro del niño, El País tituló: “Lucho Romero se sumó a la intensa búsqueda de su hijo en Villa Serrana”. Frente a la postura de quienes sostuvieron que el secuestrador pudo verse acorralado ante la cobertura mediática del caso, el periodista planteó que el homicida se había deshecho de los teléfonos en la Ruta 39 a las cuatro de la tarde y de esta manera “se encontraba completamente aislado del mundo”. Por el contrario, para Gallardo la difusión masiva de la noticia podría haber ayudado a localizar al niño. Consultado sobre si la publicación de la noticia tuvo el objetivo de ayudar en la tarea de encontrar al niño, el periodista respondió que su motivación era informar y explicó que se trata de cuidar a las víctimas, sobre todo si son niños, aspecto en el que, según aseguró, se tiene especial cuidado en El País.

Gallardo señaló que en la cobertura que realizó no se utilizó la palabra “secuestro” porque no consideraron que el hecho lo fuera. Al ser consultado sobre si durante la cobertura tuvo presentes los códigos de Ética Periodística y de la Niñez y la Adolescencia, señaló que se guió por “lo que le pareció correcto” y por los criterios del diario, a lo que agregó que no juzga el actuar de otros colegas ya que se trata “de opciones personales”.

El 25 de abril, Gallardo publicó una entrevista a la madre del niño realizada en el Hospital Policial, mientras esperaba atención psiquiátrica, pocas horas después de enterarse del asesinato de su hijo. Consultado sobre la pertinencia de dicha entrevista, el periodista argumentó que hasta ese momento la mujer había hecho declaraciones muy breves. Acerca del motivo por el que le preguntó a la madre insistentemente si quien solía retirar al niño de la escuela era el secuestrador, además de interrogarla sobre si era cierto que en el centro educativo era considerado como su referente paterno, Gallardo explicó que lo hizo porque ella estaba siendo blanco de duros comentarios y que quiso “darle una oportunidad para que se defendiera”. Al respecto, agregó que fue imposible entrevistar al padre porque no accedió a dar declaraciones.

Gallardo aseguró que no le gusta hacer este tipo de trabajo periodístico, pero no puede negarse porque es el corresponsal del diario en Maldonado. En términos generales dijo que en todo momento actuó “movido por la empatía”.

Es el mensaje

Ricardo Almada, periodista del medio local Maldonado Noticias, relató a SdR que hace muchos años que se dedica a las noticias policiales y que siempre recurre a las fuentes policiales y judiciales porque las considera “autorizadas y confiables”. De acuerdo a su relato, por ese motivo publicó la primera noticia recién a las dos de la mañana del viernes 21, aunque en las redes ya estaba circulando desde las cinco de la tarde. Almada consideró necesario comprobar que se trataba de un hecho policial y no una disputa entre padres por un hijo. Según dijo, es frecuente que se den falsas alarmas cuando los padres están en desacuerdo y se llevan a los hijos sin la autorización del otro progenitor, algo que para el periodista no configura un hecho policial a menos que se haya hecho la denuncia.

Consultado sobre el pedido de la policía de Maldonado a los periodistas para que eviten la palabra “secuestro”, Almada dijo que la solicitud de la policía llegó demasiado tarde, debido a que su medio ya había publicado la noticia utilizando esa palabra.

En relación a la posibilidad de entrevistar a los familiares del niño, respondió que aunque no cuestiona que otros colegas lo hayan hecho, dijo que a él “no le sale”. “Prefiero no machacar en la herida en ese momento, hay que ponerse en el lugar de los familiares”, agregó. “Básicamente, es ponerse en el lugar de la víctima, no si ésta murió, porque un muerto puede ser golpeado, pateado. A mí no me gustaría que mañana estén golpeteando mi puerta y hablando de mi padre, de mi madre… ponerse en en el lugar de la víctima, saber cuál es el lugar de lo informativo y qué es violación de la intimidad”, reflexionó.

El periodista aclaró que su medio no publicó el rostro del niño en ningún momento para no exponerlo, aunque supuso que la gente quería verlo. En suma, planteó que tampoco publicó la noticia sobre el informe del médico forense que confirmó que antes de morir el niño fue abusado sexualmente. Si bien entendió que se deben realizar los peritajes correspondientes, para que “se encuentre a los responsables de los distintos delitos que se cometieron”, consideró que “machacar” sobre el abuso sexual hubiera sido “seguir alimentando el morbo de la gente”.

Sobre los comentarios que se leyeron en las redes sociales por esos días, el periodista notó un “linchamiento” hacia la madre pero no cree que esa actitud haya sido generada por el trabajo periodístico. Al respecto agregó que dicha reacción le pareció “muy razonable” debido a que la madre permitió el acercamiento al niño con poco tiempo de conocimiento previo. Acerca de la responsabilidad del padre, Almada sostuvo que “como él no estaba, para la Justicia la responsabilidad es de la madre porque ella era la que cuidaba a los niños”.

Derechos, responsabilidades y ética

Más allá de que en Uruguay se realizan siete denuncias por día a causa de casos de violencia hacia niños, niñas y adolescentes, el caso de Maldonado tuvo una particular trascendencia mediática. Consultada al respecto, Paula Baleato, socióloga y coordinadora de la organización Voz y Vos, expresó que las coberturas periodísticas sobre infancia y adolescencia suelen darse en casos de violencia extrema, pero que “al no haber formación específica, por lo general los abordajes no tienen continuidad ni sistematicidad, ni tampoco investigación e inversión de los recursos adecuados”, por lo que el tema no termina de colocarse en la agenda pública. Cuando ello ocurre, en general es porque los hechos tienen “espectacularidad” o cuando hay escasez en general de hechos noticiosos: “por ejemplo, desde hace ya varios años, enero es un mes de alta cobertura de situaciones ligadas a la infancia”, explicó.

Consultada sobre la exposición mediática de la que son objeto niños, niñas y adolescentes, Baleato dijo que es “muy importante” que los medios coloquen en la agenda pública la violencia hacia esta población. Pero al mismo tiempo, dijo que es importante que informen de la “complejidad de la temática, sensibilicen, colaboren para una mayor comprensión del fenómeno, estimulen a reducir la alta tolerancia social que aún existe” hacia las distintas formas de violencia de la que son víctimas. En definitiva, que los medios “den elementos para la toma de decisiones en materia de políticas públicas”.

Baleato remarcó que a la hora de dar información “deben garantizarse los derechos de todas las personas, en especial de niños, niñas y adolescentes”, de forma que se “cuide especialmente el derecho a la vida privada, su intimidad e integridad”. En ese sentido, consideró que un abordaje adecuado no debería facilitar su identificación, exponer su intimidad o afectar su honra, lo que tiene efectos negativos para las personas involucradas y puede también desestimular otras denuncias. Para la socióloga, un abordaje adecuado debe tomar como punto de partida la protección de las víctimas.

Con respecto a la normativa vigente, la referente de Voz y Vos dijo que existen dos normas “claras” al respecto. Una de ellas es el Código de la Niñez y la Adolescencia, que en su undécimo artículo establece la privacidad como un derecho. Dicho texto legal indica expresamente que “todo niño y adolescente tiene derecho a que no se utilice su imagen en forma lesiva, ni se publique ninguna información que lo perjudique y pueda dar lugar a la individualización de su persona”. En los artículos 181, 182 y 183, el código establece protecciones especiales que los medios de comunicación deben guardar en relación a niños, niñas y adolescentes, detalló Baleato.

La socióloga indicó que también la reciente Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (SCA), aprobada en 2014, “dedica un capítulo específico a los deberes de promoción y protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes, hacia el Estado como garante y hacia los medios de comunicación. La autoridad competente para regular el respeto por la aplicación de esta normativa actualmente es el Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU). La Ley de SCA establece un organismo regulador: el Consejo de Comunicación Audiovisual, que aún no se ha conformado. Una vez que este organismo sea designado por la Asamblea General del Parlamento, tendrá asimismo competencias en materia de infancia y medios’’.

Sin embargo, consideró que el cumplimiento de estas normativas es “a medias”. Según Baleato, la intervención del INAU se realiza luego de que el contenido es publicado, ya que no se realiza un examen previo de los contenidos, en concordancia con la atención “a la libertad de expresión y a la protección contra la censura”. Sin embargo, en los hechos, el INAU sólo interviene ante denuncias concretas. Según Baleato, ello se debe a la falta de “recursos técnicos, humanos, económicos, escasa comprensión de la temática, y a dificultades institucionales varias”, sumado a que cuando se interviene, los procesos pueden durar hasta “dos o tres años” luego de la denuncia.

La referente de Voz y Vos afirmó que la concientización y problematización de los temas vinculados a la infancia y la adolescencia es necesaria porque “en el fondo, la peor manera de naturalizar la violencia contra niños y niñas, es su demonización (también patologización): colocarla en un reino cuasi supra natural, no humano, construir la imagen del ‘monstruo’ en las personas violentas o abusadoras sexuales. Sin embargo, todas las evidencias indican que la violencia está en casa, ahí cerca, ejercida por personas totalmente ‘normales’, cuerdas y buenas”.

Acerca de la presencia en general de la infancia en los medios, Baleato dijo que se deberían dedicar más espacios a promocionar sus derechos y reclamó que en el caso de la televisión abierta en Uruguay “los niños y niñas no existen como audiencia”.

Agenda Setting

Javier Mazza, Licenciado en Filosofía y profesor de la Universidad Católica del Uruguay, se refirió al “problema discursivo” que supuso la cobertura de este hecho por parte de los medios. Para ejemplificar este problema hizo referencia a la cobertura de la conferencia de prensa donde el Jefe de Policía de Maldonado insistió en que no se trataba de un secuestro, sino de una retención, como parte de la estrategia hacia los involucrados en el caso. Sin embargo, Mazza explicó que para ilustrar esta noticia, en televisión se utilizaron “imágenes de lugares descampados, fotos de archivo de perros buscando pistas”, en discordancia con lo comunicado expresamente en la conferencia de prensa.

Consultado sobre el tiempo que ocupó el tema en los medios, el docente ilustró que en los días de búsqueda y desenlace se le dedicaron “alrededor de 90 notas”, tomando en cuenta sólo los canales 4, 5, 10, 12 y VTV. Según indicó, el problema es que por estar mucho tiempo en pantalla, los televidentes son “víctimas” de esta “catarata” de noticias. De ello se traduce que el tema fue el más importante de esos días.

La Asociación de la Prensa Uruguaya (APU) cuenta desde 2013 con un Código de Ética Periodística. Fabián Werner, periodista e integrante de la Comisión de Ética de APU, dijo que al momento no hubo ningún planteo formal para que la comisión analice el caso. En su opinión personal, Werner entendió que un aspecto del caso “tiene que ver directamente con los periodistas” y que otros aspecto está relacionado “con las personas que están involucradas en el caso y que son las fuentes de información”. En este sentido, estimó que no se deberían haber divulgado algunos detalles de las investigaciones, por ejemplo aquellas vinculadas al trabajo del forense que actuó en el caso, de forma de “preservar la intimidad de la familia del niño y del niño, que por más que haya fallecido, sigue teniendo derecho a la intimidad”. En el caso de los periodistas, en su opinión “se ha hecho un énfasis demasiado excesivo en los detalles de la situación, de los abusos que sufrió el niño, que en algunos casos no están confirmados, que son presunciones”.

Soledad Cavada / Rodrigo Prando / Irene Rugnitz