UdelaR necesita soluciones frente a creciente masividad de estudiantes

AL PASILLO QUE NO HAY LUGAR

La alternativa de los pasillos. Foto: SdR

Cada marzo, los pasillos de las facultades públicas son frecuentados por miles de alumnos por día, algunos de paso, otros que se instalan en el piso con cuaderno y lapicera a escuchar la clase desde afuera. Las localidades no son suficientes, hay un desborde de estudiantes en los salones, que a veces no tienen otra opción que tomar apuntes desde el corredor por falta de asientos y de espacio en el salón. Cada año se buscan soluciones, pero las ideas se van desvaneciendo a medida que pasa el tiempo y los pasillos se van despoblando.

En 8 años, de 2007 a 2015, la matrícula de la Universidad creció 33,8 por ciento: si en 2007 el ingreso de estudiantes a primer año fue de 17.407, en 2015 la Universidad sumó casi 23.300 ingresos, según censos publicados en el portal de la UdelaR.

Frente al desborde de alumnos en primer año, una posible solución planteada fue filmar las clases teóricas para luego publicarlas en una plataforma web, clases que dejarían de ser de asistencia obligatoria.

Magdalena Larralde, estudiante de 4to año de la Facultad de Psicología e integrante del gremio, contó a Sala de Redacción que la masividad es un problema que se discute hace bastante tiempo, porque el primer año es un tiempo de adaptación para acostumbrarse a nuevos actores y nuevas reglas. “Si hay que remarla tanto, la gente se desmotiva. Desmotiva no conseguir un cupo para ir a una clase, no poder sentarse en un banco, no poder respirar en un salón porque está lleno de gente. No todos tienen la posibilidad de llegar media hora antes a clase para estar atrincherado en la puerta del salón y poder sentarse en un banco“. Según Magdalena, esto se vuelve evidente ya que clase a clase, cada vez son menos los que asisten. Además, sólo se recibe un 25 por ciento de la totalidad de los que ingresan en primer año: “No es lo mismo hacer la carrera si solo tenés que preocuparte por estudiar, que si además tenés que preocuparte por conseguir un asiento, por oír algo desde el piso en el fondo del salón”, describió la estudiante.

Al momento de poner el tema sobre la mesa, “actores de la institución se defienden diciendo que igual los alumnos abandonan más tarde, así que el problema no es tan grave, pero cabe preguntarse si no es que abandonan por las condiciones pésimas que hay”, sostuvo Magdalena.

Sobre la propuesta de filmar las clases, esta estudiante comentó que “en Psicología ya hay algunas materias que se pueden cursar en modalidad semipresencial. Yo creo que eso, para el que le venga bien, para la gente que no se haya mudado a Montevideo o que no tenga tanta disponibilidad horaria, está bueno”. Sin embargo, agregó que “para nada es una solución real a la masividad y al problema de los cupos”. Afirmó que ese tipo de soluciones son “parches” y que “son mejor que nada, obviamente, pero no solucionan el problema de fondo, que es que no hay suficiente presupuesto para la educación”.

Una propuesta discutida en asambleas de la Facultad de Psicología es llevar a dos turnos las materias a las que los estudiantes no puedan asistir por falta de cupos o porque coinciden con su horario de trabajo. “Otra propuesta es que algunos cursos se dicten en otros edificios, que es algo que ya se hace en otras facultades”.

Pero el problema de la masividad se vive de diferente manera en distintas facultades. En la Facultad de Economía, si bien al comienzo algunos alumnos deben escuchar las clases desde fuera del salón, luego de las dos primeras semanas hay estudiantes que por iniciativa propia empiezan a asistir a los horarios más descongestionados.

La mayoría de los estudiantes consultados se posiciona a favor del sistema de clases grabadas, pero solo como alternativa para cubrir inasistencias ocasionales: en general los alumnos prefieren que las clases sigan siendo presenciales. Por ejemplo, una estudiante de segundo año de Facultad de Economía dijo que el modo no presencial se debería implementar para los años más avanzados de la carrera, en materias que se dictan en un solo turno y coinciden con el horario de trabajo de los estudiantes.

La otra cara de la masividad

En diálogo con SdR, Raúl Ramírez, Director General de Planeamiento de la UdelaR, opinó que la masividad sólo existe en algunas carreras; que, en general, los futuros estudiantes tienden a elegir por diversas razones, “como por gran salida laboral, o porque creen que pueden obtener un título universitario con más facilidad”. Se empeñó especialmente en dar su visión sobre la definición misma de masividad: “Hay gente que cree que no hay masividad, si no que falta espacio, que no es lo mismo”. Según Ramírez, la masividad existe, pero más que por la falta de espacio en los salones, por la falta de profesores: “si tu medís masividad por número de estudiantes por profesor, que es de 150 alumnos cada un profesor, sí existe”. A este problema de exceso de alumnos por profesor, propone las siguientes soluciones: “Más turnos, o más que eso, armar más grupos por turno. Que no haya un profesor por turno, si no 2 o 3 en el mismo turno. Eso implica obviamente, contratar más profesores, pagar más sueldos”, y afirmó que esa propuesta está en la mesa para cuando se tenga más presupuesto.

También compartió que se deberían promocionar más las carreras que los estudiantes no tienden a considerar por dificultad o falta de salidad laboral, a través de becas. Entre ellas, por ejemplo, propone incluir la carrera de Ciencias, que tiene pocos egresos y es crucial para el progreso científico del país.

Al ser interrogado por la relación del abandono de los estudios y la falta de espacio en la UdelaR, Ramírez respondió que “hay quien dice que la gente abandona porque se sienta en el pasillo, porque no hay espacio, no puede estudiar, y entonces los estamos echando de la facultad porque no le damos espacio para que pueda estudiar cómodamente. También es válido eso, no digo que no, pero hay un estudio de Marcelo Boado, que hizo una encuesta a los que abandonaron la universidad y ahí se dan varias razones: por trabajo, porque no era la carrera que esperaba, porque tuvo que mudarse y no pudo seguir, por temas económicos, porque se fue a la privada porque es más fácil y más rápido que en la pública. Muy poca gente indicó que abandonó porque no tenía lugar en la facultad”. Los estudiantes que no abandonaron, sin embargo, siguen pensado que la falta de espacio es un problema: los meses pasan, el problema desaparece; pero cuando se renueva cada comienzo de año, no recibe la atención que se merece. La cantidad de estudiantes avanza a pasos agigantados y el presupuesto, no.

Virna Aguilar / Martina Vilar del Valle