Juristas discuten sobre si los jueces pueden incluir consideraciones personales en sus fallos

APLICADORES DE NORMAS

 

Suprema Corte de Justicia / Foto: Presidencia de la República

Si bien uno de los principios fundamentales de la labor de los jueces es preservar su imparcialidad, existen casos en que su accionar es cuestionado públicamente. Un ejemplo conocido fue el fallo de la jueza Pura Book Silva, quien meses atrás emitió un fallo que impedía continuar con un proceso de aborto a una joven que se había amparado en la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Luego de los primeros trascendidos sobre la decisión de la jueza, diversas voces se alzaron en contra de su dictamen con el argumento de que había interpuesto consideraciones y valores personales.

Ante estos cuestionamientos, se abre una ventana para analizar si los jueces tienen margen para incluir opiniones personales en los casos que elaboran y, en caso de que exista esa posibilidad, si es beneficioso o no para la Justicia.

Consultado por SdR, Martín Prats, abogado y docente en la Facultad de Información y Comunicación de la Universidad de la República (UdelaR), opinó que los jueces no tienen margen para incluir consideraciones personales en sus fallos, sino que deben basarse exclusivamente en la normativa vigente. “Permitir que las consideraciones de tipo personal, no fundamentadas normativamente, incidan en los fallos es darles a los jueces una discrecionalidad que no pueden tener”, sostuvo Prats. El abogado calificó a los jueces como “aplicadores de normas” y aseveró que “no pueden, ya sea por razones personales, morales o religiosas, considerar que una ley no debe ser aplicada”.

Por su parte, el director del Departamento de Derecho Constitucional de la Universidad Católica del Uruguay, Martín Risso, expresó a SdR que “es imposible que las opiniones personales del juez no incidan en alguna medida en las sentencias. Los jueces son seres humanos, y no pueden escapar a esa realidad”. Sin embargo, puntualizó a la vez que esas opiniones “tienen que incidir en la menor medida posible”.

Risso argumentó que la creencia de que los jueces se abstraen de la realidad para aplicar sólo la norma jurídica es de otra época. “Cuando un juez se enfrenta a un caso, siempre trae cosas con él: vivencias, ideas políticas, religiosas, morales, filosóficas, simpatías, antipatías. Lo que tiene que hacer el juez es tratar de sustituir todo eso por lo que surge del ordenamiento jurídico. Si determinado juez dictara una sentencia diciendo ‘Z’, donde la norma –para el caso concreto- dice ‘A’ porque se le ocurre que tiene que ser así, sería una locura”, explicó.

Gianella Bardazano, profesora agregada de Filosofía del Derecho de la UdelaR e integrante del Instituto de Estudios Legales y Sociales del Uruguay (IELSUR), consideró que los jueces tienen “mucho margen” para que sus posiciones intervengan en su labor, ya que para que esto no suceda se debería “trabajar poco menos que con fórmulas”. “Cuando hablamos de disposiciones que establecen derechos y de las interpretaciones de los textos constitucionales, siempre los enunciados de los textos son lo suficientemente indeterminados como para que las concepciones de los jueces intervengan”, especificó.

La Constitución y su aplicación directa en un juicio

Bardazano profundizó sobre el concepto de “Constitucionalización del Derecho”, al que definió como el proceso que llevó a entender que la Constitución es aplicable directamente por los jueces. Según la docente, esta práctica puso a la Constitución en un lugar “más invasor” y disminuyó la relevancia de las leyes en la determinación del derecho a aplicar en cada caso.

Esta posibilidad es cuestionada por Bardazano, ya que implica “reconocerles un poder impresionante a los jueces [...] porque las disposiciones de la Constitución que establecen derechos tienen unos conceptos políticos y morales con los que en principio estamos todos de acuerdo –derecho a la vida, a la libertad, al honor, y demás-. En lo que no estamos todos de acuerdo –y por eso hay juicios- es en qué alcance tienen nuestros derechos. Entonces, cuando un juez interpreta y aplica directamente la Constitución, lo que está haciendo es atribuirle un contenido a esos conceptos políticos y morales, desde su concepción personal”.

Prats consideró al respecto que este tema encierra una discusión de filosofía jurídica profunda, la que debe analizarse desde el punto de vista del sistema jurídico uruguayo. “Por un lado, es bueno que los jueces tengan una actualización sociológica y antropológica, en el sentido de qué es lo que la sociedad va madurando sobre determinados temas. No podemos esperar que estén aislados totalmente de la sociedad en una cajita de cristal para dictar sus fallos. Los jueces viven en una sociedad que tiene sus valores, discute y procesa distintos cambios culturales, y es bueno que estén al tanto de eso”, valoró. “Es verdad que la jurisprudencia a veces va evolucionando de acuerdo a cómo evoluciona la moral de una sociedad, pero nunca puede desprenderse de la norma jurídica”, concluyó el profesor.

Por su parte, Risso dijo que no es bueno que los jueces le den lugar a sus perspectivas individuales en los fallos, y que esas opiniones personales “inciden a la hora de interpretar el ordenamiento jurídico”. Además, señaló que “uno de los aspectos más importantes del Poder Judicial es que sea independiente; que no permeen presiones de otros lados. Y dentro del mismo Poder Judicial, cada juez tiene que ser independiente”.

Valentina Bianchi