Sgt. Pepper’s vuelve al número uno de las listas británicas en su 50 aniversario

MÚSICA SIN TIEMPO

Poster de Sgt Pepper's

“¡Wow! ¿Quién hubiera pensado que el viejo ‘Sgt. Pepper’ volvería  al número uno después de 50 años? Es una gran noticia y todos estamos muy satisfechos. ¡‘Pepper’ manda!”. Con este mensaje Paul McCartney celebraba el retorno del álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band al puesto número uno de los discos más vendidos de Inglaterra.

El séptimo álbum de The Beatles, el grupo inglés formado por John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr, se publicó el primero de junio de 1967 y es considerado uno de los discos más influyentes de la historia. Para celebrar sus cinco décadas, se lanzó una edición de lujo de seis discos que incluye una nueva mezcla de sonido del álbum original, 33 tomas descartadas que permiten percibir el proceso compositivo de cada canción, un libro de 144 páginas que profundiza en la historia y el contexto de su creación, y un documental sobre la gestación del disco.

EL CAMINO HACIA SGT. PEPPER’S

A partir de los discos Rubber Soul (1965) y Revolver (1966), The Beatles comenzó a acentuar su proceso evolutivo y a desarrollar su faceta experimental, lo que significa que el álbum pasó a ser el centro de su música en vez de sus simples de éxito. De esta manera el grupo apostó a darle trascendencia al concepto del disco como una obra interconectada más que una simple recopilación de su último material grabado.

Canciones como “Norwegian Wood (This Bird Has Flown)”, que contaba con la presencia de una cítara, “I’m Only Sleeping”, una de las primeras canciones en incluir un solo de guitarra grabado al revés y luego pasado al derecho, “Rain”, con un ritmo complejo en la batería y voces también grabadas al revés, y “Tomorrow Never Knows”, cargada de efectos de sonido y ecos, eran demasiado complejas para ser presentadas en vivo, lo que generaba una desmotivación en un grupo atareado con giras interminables por el mundo.

El hecho de tener que presentar un material alejado de sus ambiciones musicales (en sus últimas giras tocaban clásicos del rock’n’roll junto con canciones de sus primeros discos), sumado a los gritos de fanáticos que eclipsaban la música y a la mala calidad del sonido de los escenarios, el 29 de agosto de 1966 The Beatles dio su último recital en el estadio Candlestick de San Francisco, cerrando su etapa de beatlemanía. Esto significaba que, a partir de ese momento, el grupo podría invertir su tiempo en grabar la música que deseaba sin tener que preocuparse por las exigencias de la agenda o si sería capaz de trasladarla al escenario.

Sin embargo, el alivio de terminar con las giras fue casi eclipsado por la presión del público y la prensa, desesperados por saber si la banda se había separado o cuál sería su próximo trabajo. Como escapatoria para eliminar las expectativas generadas en torno al grupo, Paul McCartney tuvo la excelente idea de crear un alterego para la banda, lo que significó que para su nuevo trabajo The Beatles se convertiría en la “Banda de los corazones solitarios del Sargento Pimienta” (“Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”) y podría permitirse experimentar con el respaldo de adoptar personajes ficticios. A partir de esta idea se comenzó a gestar un álbum conceptual (uno de los primeros del rock), en el que el grupo ficticio brindaría un concierto a cada persona que escuchase el álbum.

SUMERGIRSE EN LA MÚSICA

Portada del álbum

Lo que hace tan interesante a Sgt. Pepper’s es la variedad de estilos musicales que se ven representados a lo largo de sus 13 canciones: rock (“Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” y “Getting Better”), pop (“With a Little Help From My Friends” y “Lovely Rita”), pop barroco (“She’s Leaving Home”), music-hall (“When I’m Sixty Four”), música hindú (“Within You Without You), psicodelia (“Lucy In The Sky With Diamonds” y “A Day In The Life”) y hasta música circense (“Being For the Benefit of Mr. Kite”).

El disco comienza con el sonido de los espectadores acomodándose y charlando mientras los instrumentos se terminan de afinar. Inmediatamente irrumpe el sonido de una guitarra eléctrica que da comienzo al espectáculo y a la presentación del grupo. “Hoy hace 20 años el Sargento Pepper le enseño a tocar a la banda/han estado de moda y han pasado de moda pero la diversión está asegurada”. De esta manera McCartney presenta al grupo y luego Lennon y Harrison invitan a disfrutar del show. Sobre el final, las voces de los tres cantantes se unen para presentar a Billy Shears, el alterego del baterista Ringo Starr, quien inmediatamente comienza a cantar la pegadiza canción “With a Little Help From My Friends”.

Con estas primeras canciones se puede apreciar el concepto de álbum; sin embargo, a medida de que los miembros de la banda escribían más canciones, descubrieron que su material no se correspondía con lo que apuntaban como el concepto del disco. Pero para que la idea no se estancara, The Beatles decidió retomar la idea inicial y cerró el álbum con una despedida del grupo (“Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band Reprise”), que permitió enganchar al majestuoso final de “A Day In the Life”.

Uno de los puntos altos del disco se encuentra en “Lucy In the Sky With Diamonds”, una canción con atmósfera psicodélica basada en arpegios de órgano y el sonido de una tambura (instrumento de la música clásica hindú) en la que Lennon sugiere imágenes surrealistas como “cielos de mermelada”, “flores de celofán” y una “chica con ojos de caleidoscopio”. La publicación del álbum generó controversia porque las iniciales de la canción y su letra llevaron a relacionarla con el LSD.

Siguiendo con el sonido psicodélico y la influencia hindú, otra de las canciones destacadas es “Within You Without You”, el único tema que Harrison compuso para el álbum. Aquí, el músico reflexiona sobre la identidad humana y el egoísmo mientras lo acompaña una base de música clásica hindú. Lo interesante del álbum es que cada canción tiene un sonido completamente diferente que se complementa con el anterior. Por ejemplo, después de la profundidad del tema de Harrison viene “When I’m Sixty-Four”, una canción simple con estilo de jazz en la que McCartney canta sobre ser abuelo y recibir botellas de vino para su cumpleaños.

Sin dudas, el mejor momento de Sgt. Pepper’s llega sobre el final con “A Day In The Life”. En esta canción, que mezcla la majestuosidad de los crescendos orquestales y la simpleza de las guitarras acústicas, Lennon canta frases inspiradas en recortes de diarios, desde un hombre que ganó la lotería a la muerte de un miembro de la casa de los Lores. En la mitad de la canción McCartney irrumpe para recordar su rutina escolar: “Me desperté/me caí de la cama/arrastré el peine por mi cabeza”. Sobre el final, la tensión creada por la orquesta alcanza un punto máximo y la música se corta inesperadamente por un acorde suspendido de piano que se extiende durante 45 segundos hasta que se extingue el disco.

IMPACTO CULTURAL

Cuando el álbum fue publicado el 1º de junio de 1967 creó un impacto social sin precedentes. Con su extravagante portada en la que el grupo ficticio posa junto a sus ídolos (desde Karl Marx a Bob Dylan, desde Shirley Temple a Albert Einstein) y las innovaciones en los métodos de grabación, Sgt. Pepper’s fue considerado una obra maestra. En 2003, la revista Rolling Stone lo eligió el mejor disco de la historia.

Con respecto al impacto social, el álbum junto al simple “All You Need Is Love” (dedicado al amor y a la libertad, grabado por la banda ese mismo año) fue tomado como la banda sonora del llamado “Verano del amor”, considerada la consagración del hippismo. Este movimiento contracultural, surgido en San Francisco y conformado mayoritariamente por estudiantes universitarios, luchaba por el pacifismo y el fin de la guerra de Vietnam.

Los Beatles grabaron Sgt. Pepper’s tratando de escapar de sí mismos para liberarse de las presiones, aunque fuera por un rato. Lo que hace que luego de medio siglo el álbum mantenga su magia es que, durante 39 minutos, el oyente todavía puede sentir lo mismo que los artistas si se deja llevar por lo que la música propone.

Rodrigo Guerra