Se pone en marcha la cuestionada construcción de la tercera draga de la ANP

CARA PERO CONOCIDA

Firma del contrato entre la ANP y la empresa IHC Holland B.V. / Foto: Presidencia de la República

Después de un largo proceso licitatorio, la empresa holandesa IHC Holland B.V. comenzará en las próximas semanas la construcción de una enorme draga para la Administración Nacional de Puertos (ANP), obra que le costará al Estado uruguayo más de 61 millones de dólares. La fabricación de la embarcación se desarrollará durante dos años y estará en manos de talleres metalúrgicos locales y del Astillero de la Armada ubicado en el Cerro.

La draga de succión de arrastre tendrá un largo total de 91 metros, 18 metros de ancho, y una capacidad mínima de succión de 4.200 metros cúbicos. Será la tercera draga de estas dimensiones que la ANP incorporará a su flota, ya que posee dos dragas más chicas pero de similares características. Según el contrato suscripto el año pasado, la empresa deberá entregar el equipo de dragado a la ANP para finales de 2019.

Alberto Díaz, Presidente del Directorio de ANP, indicó en rueda de prensa en diciembre que se promovió la construcción de esta tercera draga, sobre todo para ahorrar costos, ya que en algunas oportunidades deben alquilar este tipo de embarcaciones. En ese momento, el jerarca señaló que Montevideo tiene el desafío permanente de que se profundicen sus accesos para que puedan ingresar a la bahía buques de gran calado, además de la demanda de mantener navegable el canal Martín García y parte del Río Uruguay. Díaz también destacó la importancia de que el personal de la Administración “está habituado a manejar dragas de estas dimensiones”. El ministro de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi, dijo públicamente a fines del año pasado que “el dragado es una de las tareas permanentes que se deben encarar para mejorar la competitividad del Puerto de Montevideo” y señaló que “contar con capacidades propias otorga una mayor independencia”.

Delegados de la Unión Nacional de Trabajadores del Metal y Ramas Afines (UNTMRA) confirmaron que tanto la proa como la popa van a ser fabricadas en Holanda, mientras que el casco y otros bloques serán construidos en tres empresas metalúrgicas locales -Sandonato, Berkes y CIR- y el ensamblaje de todas las piezas de la embarcación se realizará en el Astillero de la Armada del Cerro. Entre todas estas tareas, estiman que se empleará a unos 200 trabajadores del sector metalúrgico naval, razón por la que desde el sindicato se mostraron entusiasmados con el comienzo de esta obra.

Entre 2012 y 2015, los trabajadores adquirieron experiencia en otro proyecto de gran magnitud: la construcción de tres barcazas paleras para Montes del Plata realizada por Galictio Tiferey S.A., una de las empresas que se presentó sin éxito a la licitación.

Un proceso largo y cuestionado

Impulsado por del sindicato del metal, rige desde el 2013 un decreto firmado durante el gobierno de José Mujica, que exige un mínimo de 20 por ciento de mano de obra nacional en las embarcaciones que compre el Estado, de manera de revitalizar la industria naval en Uruguay. A partir de este decreto fueron modificados algunos puntos del pliego de la licitación para la construcción de la tercera draga.

En julio de 2015, la comisión de licitaciones de la ANP estableció que la oferta de la empresa IHC era la única que podía ser considerada dentro de las tres presentadas, ya que cumplía con los requisitos exigidos respecto a la experiencia en construcción de dragas de este tamaño. Astilleros de Murueta S.A. y Galictio Tiferey S.A. presentaron presupuestos considerablemente menores a la holandesa, pero según la comisión no cumplían con algunos puntos exigidos .

Por esta razón, el diputado nacionalista Pablo Abdala cuestionó la adjudicación al proyecto más costoso -35% mayor al de Astilleros de Murueta- y realizó un pedido de informes que detalle la evaluación de las ofertas y los motivos por los que se adjudicó a IHC a pesar de ser de no haber cumplido con algunas exigencias de la licitación, como presentar en tiempo y forma la garantía de mantenimiento de oferta.

Este aspecto denunciado por el legislador también fue objeto de observación por parte del Tribunal de Cuentas en setiembre de 2015, que consideró que la ANP incumplió con lo establecido en el Texto Ordenado de Contabilidad y Administración Financiera del Estado (TOCAF), reglamneto que regula la adjudicación de licitaciones-. Además, las otras empresas que participaron en la licitación interpusieron recursos administrativos en contra de la resolución que adjudicó la licitación a IHC.

A través de un informe, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas minimizó la observación del Tribunal de Cuentas y jerarquizó la importancia de que la empresa elegida tiene experiencia en construir este tipo de dragas. A su vez, se desestimaron los recursos presentados por las otras concursantes y se detallaron los incumplimientos de cada propuesta. A pesar de haber sido observado por el Tribunal de Cuentas, la ANP confirmó el gasto y firmó el contrato con IHC en noviembre del año pasado.

El vínculo de IHC con la ANP data de los años setenta, cuando la empresa holandesa fabricó la draga D-7, una de las dos que posee ANP actualmente. La adjudicataria del importante proyecto naval fabrica más de la mitad de las dragas de arrastre del mundo.

Simón López