Dueños de “Meteoro” culpables de homicidio por cuatro trabajadores muertos

QUE SE QUEME TODO

Algo parecido a la justicia. Foto: SdR / Marcelo Ayala

Los fuegos artificiales, comúnmente asociados con la alegría de las fiestas navideñas, fueron protagonistas de un catastrófico accidente que cobró la vida de cuatro jóvenes. John Rodríguez, Víctor Méndez, Damián Fagián y Adrián Yianibelli fueron víctimas del incendio de uno de los galpones de la fábrica de fuegos artificiales Meteoro Trick SA, el pasado 25 de octubre de 2016, en la ciudad de Toledo, departamento de Canelones.

La fiscal Silvia Méndez pidió el procesamiento de los dueños de la empresa: Carlos Hugo Bielawski Grilstein y Daniel Kaczka Gottlieb por “homicidio culpable” el 12 de mayo de 2017. Las pruebas más contundentes, que permitieron dictaminar sentencia en el caso, fueron proporcionadas por la Dirección Nacional de Bomberos y por la Inspección General del Trabajo. Según los informes de los organismos, el depósito no contaba con la correspondiente habilitación de Bomberos, los jóvenes trabajaban con las puertas cerradas y la salida de emergencia tenía una reja que estaba trancada cuando ocurrió el siniestro.

Hugo Leyton, tío de Damián Fagián, describió a Sala de Redacción las condiciones de trabajo en las que su sobrino y sus compañeros desempeñaban sus tareas: “Ellos tienen varios galpones grandes, muy grandes, donde almacenan no solo fuegos artificiales sino una gran cantidad de productos importados. El lugar donde ocurrió el incendio estaba un poquito apartado, es como un depósito rectangular forrado con ladrillo, en el que se tendrían que almacenar los fuegos artificiales pero no está diseñado para trabajar dentro. Solamente tenían que realizar el movimiento de carga, descarga y estiba de los fuegos artificiales, pero ellos trabajaban dentro embalando cajas, incluso se remarcaban los ‘cuetes’ viejos”. Otra de las irregularidades del caso es que “el portón de entrada es un portón muy pesado que gira hacia un costado y en el fondo tenían una puerta chica, que sería una puerta de salida de emergencia, pero la tenían cerrada con una reja con candado, porque uno de los dueños decía que podían entrar ladrones por el fondo. Tampoco tenían ropa adecuada de trabajo para estar ahí adentro, afirmó Leyton, quien concluyó: “Cuando faltan una cantidad de condiciones laborales, los responsables son los dueños y toda la cadena de mando. Los que trabajan ahí a diario lo hacen por un sueldo mínimo, porque no tienen otra cosa”.

En 2012 la Federación Uruguaya de Empleados de Comercio y Servicios (FUECYS) hizo un primer relevamiento de estas irregularidades y un informe de la situación de Meteoro, que se presentó ante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. En los cuatro años que transcurrieron entre la primera denuncia y la catástrofe, se escucharon versiones contrapuestas acerca de si el ministerio llevó a cabo una inspección. Según Luis de Oliveira, delegado de la Asociación de Funcionarios Postales del Uruguay e integrante de la Comisión de Trabajo Tercerizado del PIT-CNT, los dueños de la fábrica aseguraron que estas inspecciones existieron, sin embargo los empleados lo niegan. Luis de Oliveira apuntó que la culpa del hecho no recae enteramente sobre los hombros de la patronal. “También hay una responsabilidad del Estado, que tendría que haber hecho inspecciones en esos cuatro años, y por lo que consta en el expediente no las hubo”, dijo el delegado a SdR.

Como agravante, la fábrica operaba sin la autorización de la Intendencia de Canelones. Según de Oliveira, la empresa argumentó que “tenían el permiso en tramitación”. Sobre este punto, el sindicalista agregó: “Si vamos a la normativa, la Ley 15.896 establece que durante la tramitación de un permiso para manejar material que pueda poner en peligro a un ser humano, debe esperarse a que esté la habilitación y ahí comenzar la labor. Se pueden hacer otras tareas, se pueden preparar las cajas, pero no se puede manejar la pólvora”.

Una vez ocurrido el desastre, los dueños de Meteoro llevaron a cabo una serie de maniobras para mitigar el hecho. En primer lugar emitieron un comunicado donde expresaban “su más profundo dolor por el accidente acaecido el 25 de octubre en sus depósitos de mercadería”. Sin embargo, este pesar era solo aparente ya que, según Hugo Leyton, no existió por parte de ellos “ningún gesto humanitario”. Además, “hubo comentarios oídos por un familiar del tipo de ‘a estos pichis los arreglamos con 100 mil pesos’, lo que provocó la reacción de uno de los hermanos de las víctimas”. Otras acciones más reprobables también fueron constatadas: los propietarios de la empresa de pirotecnia ejercieron presiones sobre otros trabajadores para evitar que declararan en su contra y lograr que la responsabilidad recayera sobre los fallecidos. Así lo cuenta Hugo Leyton, quien asegura que un quinto obrero y principal testigo (que salvó su vida de casualidad por haberse tomado un descanso para ir al baño 10 minutos antes de que ocurriera el siniestro), fue echado de la fábrica por contar su versión de los hechos, contradictoria con la de Hugo Bielawski y Daniel Kaczka, quienes responsabilizaron a los cuatro chicos por “haber estado jugando con pólvora” durante el desempeño de sus tareas.

ANTE LA LEY

Susana Raquel Machado, madre de Johon Rodríguez, está parada en la vereda frente al juzgado de Toledo. Ella y el resto de los familiares de las víctimas, ataviados con pancartas y carteles, claman por justicia. Al final del día (viernes 2 de junio) obtendrán lo más parecido que el sistema penal puede ofrecerles: el procesamiento con prisión de los dueños de Meteoro, imputados por homicidio culpable. Consultada acerca de si emprenderá acciones legales contra el Estado, Machado fue categórica: “Sí, contra quien sea, vamos a ir contra quien sea. Esto fue una injusticia y el Estado tampoco se preocupó de que los obreros estuvieran como deben estar. Cuando llegue el momento los abogados van a ir contra quien tengan que ir”.

Marcelo Ayala