Los "daños colaterales" de las tropas uruguayas en Haití

HIJOS BASTARDOS DE LA PAZ

 

Casco azul de la ONU. AFP PHOTO / VANDERLEI ALMEIDA

Diez mujeres procedentes de Haití que tuvieron hijos con soldados de las misiones humanitarias de la ONU, presentarán demandas contra los hombres que las abandonaron y exigirán a las fuerzas de paz contribuir económicamente con la crianza de sus hijos. De los diez casos presentados, cuatro involucran a soldados uruguayos. Entre el grupo de madres hay una mujer que tenía 16 años en el momento del embarazo, dos años por debajo de la edad mínima de consentimiento sexual en Haití.

Los casos evidencian la falta de rendición de cuentas, ya que muchas de las demandas de paternidad nunca se confirman, y cuando se demuestra, rara vez se brinda apoyo financiero a las madres. Las relaciones sexuales entre los cascos azules y los residentes de los países que reciben una misión, son desalentadas en el marco de “política de tolerancia cero” que emplea Naciones Unidas contra la explotación y el abuso sexual. A pesar de ello, el organismo no se hace cargo de la asistencia financiera a los niños nacidos por una relación con efectivos durante una misión. Considera además que los países que participan, o los propios padres, son los responsables por el apoyo económico.

Por su parte, cuatro de las diez mujeres que exigen manutención, indicaron que funcionarios de la ONU solicitaron en 2014 que aquellas que decían haber dado a luz a “bebés de la MINUSTAH” (Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití) viajaran a la capital, Puerto Príncipe, para realizarse las pruebas de ADN. Ismini Palla, portavoz de misiones de mantenimiento de la paz en Nueva York, confirmó que cuatro muestras fueron enviadas a Uruguay, donde las autoridades fueron encargadas de localizar a los hombres y realizar sus propias pruebas de ADN.

Las pruebas demostraron que de los cuatro casos, dos confirmaron la paternidad por parte de cascos azules uruguayos. Sin embargo, los otros no pudieron confirmarse porque los militares uruguayos no lograron localizar a los presuntos padres, explicó la portavoz. Las cuatro mujeres afirmaron que Naciones Unidas nunca les comunicó los resultados de las pruebas, informó Reuters.

El portavoz de la Marina uruguaya, capitán Gastón Jaunsolo, dijo a SdR desconocer esas acciones a tomar por parte de las mujeres involucradas en Haití.;aunque aseguró que las responsabilidades económicas que se exigen son particulares a cada uno y no corresponden a la Armada. Además defendió los pasos realizados en ese período; “desde acá lo que se hizo fue hacer el seguimiento y ver que las personas asumieran las responsabilidades que tenían que asumir, eso fue desde el punto de vista de la Armada“, dijo. Sostuvo además que son hechos particulares y que si bien son personas que pertenecen a la fuerza, no es un tema que a la Armada competa, dado que se realizó fuera del ámbito de servicio (¡!).

Afirmó que la Armada en su momento tomó las medidas correspondientes con los involucrados, “porque evidentemente cualquier tripulante nuestro, ya sea en nuestro país o en el exterior, debe mantener una conducta con el reglamento y los valores que aquí se llevan adelante“. Aunque prefirió no detallar que clase de sanciones se aplicaron.

Por último, Jaunsolo comentó que actualmente Uruguay no supera los 150 soldados en misiones de paz, y que no hay denuncias de paternidad hacia cascos azules uruguayos en otras misiones. Sin embargo, desconoce si en estos 25 años en los que la Armada participa en misiones de paz, haya habido alguna denuncia de esa índole.

Uno de los casos de jóvenes haitianas con hijos de soldados uruguayos es el de Rosa Mina Joseph, que se encontró con el soldado Julio César Posse, mientras este descansaba vestido de civil en la playa, en una localidad delsur de Haití, donde estaba destinado como miembro de la MINUSTAH. Según contó, en cuestión de poco tiempo el marine uruguayo comenzó a aparecer cada fin de semana en la casa de su familia, prometiéndole su amor. Casi un año después, cuando terminó su rotación, el soldado regresó a Uruguay. En Haití quedó la joven, que en ese entonces tenía 17 años, con un bebé y sin recursos para mantenerlo, más allá de la ayuda de su modesta familia. Rosa Mina dijo que recibió un sobre con 300 dólares en efectivo de Naciones Unidas, cuando se estableció la paternidad del niño, nacido en 2011. Posse le envió una vez 100 dólares, algo que nunca más se repitió, según explicó. La joven pidió que asuma su responsabilidad y se ocupe de su hijo, ya que ella no puede hacerlo sola, según informó la agencia AP en julio de 2016.

En ese momento, el ejército uruguayo emitió un comunicado diciendo que desde 2011 Uruguay ha enviado casi 3.000 soldados a Haití y en este tiempo recibió cuatro demandas de paternidad. Según se indicó, el soldado cuya paternidad se confirmó fue sancionado pero no expulsado del cuerpo. El capitán Gastón Jaunsolo apuntó que “los soldados hallados culpables y sancionados no pueden participar en misiones de paz”. Confirmó que Posse sigue en la Marina y señaló que los militares tienen prohibido hablar con la prensa sin autorización.

El abogado haitiano, Mario Joseph, que representa a las diez mujeres reclamantes, sostuvo en una entrevista que hay muchas más mujeres, alrededor de 500, que están en la misma situación y no quieren emprender ninguna acción porque tienen miedo de ser discriminadas por la gente mayor; “ellas son negras, pero sus hijos son más blancos que ellas, muchos con el pelo lacio. Algunas se han marchado de sus vecindarios para establecerse donde no las conozcan“, declaró. Y añadió que para denunciar, además de un abogado, se necesita el apoyo de la gente cercana. “Muchas de estas mujeres sienten además que estos trece años de impunidad de la ONU muestran que no tiene sentido denunciar estos abusos porque no obtendrán justicia“, aseveró.

En otro sentido, Ghandi Shukry, jefe de la Unidad de Conducta y Disciplina de la ONU, dijo que se recibieron 29 demandas de paternidad sobre Haití. Pero aseguró que “no estamos ante una oleada de demandas recientes de paternidad, son casos antiguos”. Y destacó que las relaciones sexuales de cualquier tipo, entre cascos azules y residentes, están prohibidas. “Las normas de la misión cambiaron en los últimos años para impedir cualquier fraternización; no solo las relaciones sexuales están prohibidas, incluso mantener relaciones normales con la población local está prohibido”, apuntó Shukry, según AP.

A nivel global, las misiones para mantener la paz han enfrentado 111 denuncias de paternidad, según datos del organismo, siendo sólo 17 confirmadas. En los últimos años fueron confirmados siete niños haitianos como hijos legítimos de efectivos de las fuerzas de mantenimiento de la paz, según cifras publicadas en el sitio web de la Dependencia de Conducta y Disciplina de Naciones Unidas. En tanto, más de dos docenas de mujeres haitianas continúan luchando por ratificar la paternidad de sus hijos.

Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, realizó un informe en 2015 donde reconoció que hay “numerosos obstáculos para hacer que se reconozca la paternidad y obtener ayudas para los hijos del personal de Naciones Unidas, hayan nacido como resultado de explotación o abusos sexuales o no”. Por su parte, Madeleine Ress, de la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad, señaló que hay que abogar por que haya tribunales en los países donde hay misiones de mantenimiento de la paz, “no solo para los casos de explotación sexual, sino para otras cosas que siguen ocurriendo“, dijo a eldiario.es.

Los hijos sin padre y la lucha de las madres por la manutención de los nacidos en relaciones con uniformados, forman parte del amargo legado de la MINUSTAH, misión que lleva más de 13 años, y que finalizará en octubre (actualmente tiene unos cinco mil efectivos -entre militares y policías- de más de una docena de países) después de haber sido enviada para estabilizar un país destrozado por la agitación política en 2004.

Sin embargo, la retirada es parcial, ya que se realizará un operativo con menos efectivos, al que se ha llamado MINUJUSTH, Misión de Naciones Unidas para el apoyo de la justicia en Haití (resolución 2250 del Consejo de Seguridad del 13 de abril), que busca “garantizar la seguridad de Haití, en un momento en el que el país puede alegrarse de un progreso notable en su estabilización y la consolidación democrática”, según declaró la enviada para la Estabilización de Haití, Sandra Honoré. Cabe esperar que la misión no se quede sólo en su nombre y que aquellos designados en apoyar la justicia, sean los primeros en cumplirla.

Luciano Costabel