NO SE ACEPTAN EXTRANJEROS

Celebración en San Javier de la primera llegada de inmigrantes rusos. Foto[ mec.gub.uy

Casi la mitad de la población de Uruguay muestra rechazo a que lleguen inmigrantes extranjeros a nuestro país, según un informe de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República. Este número es mayor a la cantidad de gente que se muestra a favor de la llegada de inmigrantes extranjeros debido a que existe un porcentaje que se muestra indiferente o no sabe qué contestar.

En concreto, 44.9 por ciento de los encuestados dice estar en desacuerdo con que sea bueno para el país que lleguen inmigrantes extranjeros a vivir aquí, mientras que 39,8 por ciento está de acuerdo. Sin embargo, la orientación ideológica y el nivel educativo de los encuestados son factores que generan diferencias en las respuestas. En efecto, 52,1 por ciento de los que tienen educación terciaria están a favor de la llegada de inmigrantes extranjeros y solo 33 por ciento de los que tienen educación media básica o menos, piensan lo mismo. Por otro lado, de los encuestados que se relacionan con la derecha en materia ideológica, 33,9 por ciento está a favor de la llegada de inmigrantes, mientras que este número sube a 51,2 por ciento en la izquierda.

Estos datos surgen del informe “Uruguayos ante la inmigración”, que analiza los resultados de la Encuesta Nacional de Actitudes de la Población Nativa hacia Inmigrantes Extranjeros y Retornados (EAPNIER). Este estudio fue realizado telefónicamente por la empresa Equipos Mori entre diciembre de 2015 y principios de 2016 y se aplicó a 1.064 personas. Fue diseñada por el Grupo de Estudios Migración e Integración en Uruguay (GEDEMI) y financiada por la Comisión Sectorial de Investigación Científica de la Universidad de la República (CSIC-UdelaR).

Sobre las posibles consecuencias que puede traer consigo la llegada de inmigrantes extranjeros, la encuesta planteó el concepto de delincuencia. Aproximadamente seis de cada diez uruguayos discrepan con la afirmación de que la llegada de extranjeros aumente la delincuencia. Entre los que tienen un nivel terciario de educación, rechaza esta afirmación el 72 por ciento. Por otro lado, 43 por ciento de los encuestados tiene una opinión negativa sobre la llegada de inmigrantes porque genera mayor competencia en el mercado laboral. Los “menos educados” y los residentes en el interior del país son los que muestran más afinidad con esta afirmación.

Según detalla el informe, “entre los que valoran positivamente la llegada de inmigrantes al país se verifica una mayor adhesión a la idea de que su llegada tiene consecuencias positivas (culturalmente, por los conocimientos que traen consigo y porque contribuyen al aumento de la población) y rechazan en mayor medida las afirmaciones según las cuales la inmigración incide en el aumento de la delincuencia y la competencia por puestos de trabajo con la población nativa”. Quienes consideran la inmigración negativa para el país, lo indican sobre todo por la competencia que generan los inmigrantes en el mercado laboral.

Pero los resultados muestran un salto cuando se pregunta para el caso de que en Uruguay se viviera una situación de crisis económica, siete de cada diez encuestados está de acuerdo con la idea de favorecer a los uruguayos en el acceso al mercado laboral en detrimento de la población extranjera en un contexto de escasez de empleo. Solo la cuarta parte de los encuestados expresa un rechazo a la discriminación laboral hacia los extranjeros en época de crisis.

“El nivel educativo es la variable que más segmenta las valoraciones sobre la inmigración. Una eventual política que priorice a los nacionales por sobre los extranjeros recoge menos adhesiones entre la población con estudios terciarios”, indica el informe.

En general, una actitud más favorable a la inmigración se expresa entre los varones en comparación con las mujeres, y entre los más jóvenes respecto de los otros grupos etario. Tanto las mujeres en general como las personas de ambos sexos con más edad tienden a tener una actitud más negativa hacia la inmigración, dato que según el informe se asocia con su posición más vulnerable en el mercado de trabajo

Además se les planteó a los encuestados qué perfil debiera tener una persona extranjera que llega a residir en Uruguay; las afirmaciones que tuvieron mayor adhesión, es decir, por encima de un 60 por ciento de aprobación, son las que indican que es importante que el migrante esté dispuesto a adoptar las costumbres y el modo de vida de Uruguay, que tenga una calificación laboral de las que Uruguay necesita, que tenga buen nivel educativo y, por último, que hable español. Por otro lado, los dos aspectos menos relevantes a la hora de aceptar el ingreso de los inmigrantes extranjeros son el étnico racial y el económico.

Otra pregunta de la encuesta buscó saber si los uruguayos consideran que es preferible que los inmigrantes tengan una cultura similar a la de la mayoría en Uruguay. Seis de cada diez entrevistados consideran oportuno o positivo que quienes vengan sean de una cultura similar a la uruguaya, contradictorio con una anterior opinión sobre que la inmigración puede ser buena porque los extranjeros traen aportes culturales distintos.

Respecto a que exista una ley que garantice la igualdad de derechos entre nativos y extranjeros, ocho de cada diez uruguayos está a favor de que haya una ley que equipare los derechos entre ambos. Sin embargo, en el comienzo del informe se ve una adhesión general a la idea de que los nativos tengan preferencia por sobre los extranjeros en el goce de ciertos derechos.

El informe afirma que en Uruguay hubo un cambio en los países de origen de las corrientes inmigratorias, con un aumento de la llegada de dominicanos, venezolanos y peruanos. Por otro lado se destaca la aprobación de tres leyes desde 2006 hasta hoy en materia migratoria que favorecen la llegada de extranjeros, como por ejemplo una, aprobada en 2014, “que facilita la obtención de la residencia permanente en el país a cónyuges, concubinos, padres, hermanos y nietos de uruguayos, así como a los nacionales de los Estados parte del Mercosur y países asociados”.

Otra de las preguntas refiere al “arribo reciente de refugiados a radicarse en el Uruguay, puntualmente de origen sirio, fenómeno que si bien no es nuevo en el país ni tiene una magnitud significativa, adquiere especial notoriedad y repercusión en la opinión pública”. El 51 por ciento de los uruguayos expresa desacuerdo con tal medida y los identificados como de derecha o centro-derecha y los de edades más avanzadas son quienes muestran la postura más contraria a esta política específica.

En otro sentido, también hubo preguntas destinadas a conocer la percepción o imagen sobre los uruguayos que retornan al país luego de vivir en el exterior. Al respecto, la mayoría de los uruguayos considera el retorno de nativos como un fenómeno positivo para el país: 78,9 por ciento sostiene que en general es bueno el retorno mientras 13,1 por ciento se manifiesta en desacuerdo, apreciándose una concentración de las actitudes favorables entre los más jóvenes, los votantes de izquierda y los que carecen de experiencia migratoria.

Con relación a la percepción sobre las consecuencias de la migración de retorno, un tercio de los encuestados manifestó que la misma es negativa porque los retornados compiten por puestos de trabajo con aquellos que permanecieron en el país. Ese prejuicio de la competencia económica es rechazado por aquellos con mayor nivel educativo, los que tienen trabajo remunerado y los que se declaran afines a posiciones políticas de izquierda o centro. Sin embargo, 61,9 por ciento de los encuestados cree que cuando hay escasez de trabajo los empleadores deberían dar prioridad a los trabajadores que siempre han permanecido en el país.

Por otro lado, 38,4 por ciento estaría de acuerdo con que el gobierno respalde económicamente a los retornados mientras encuentran un trabajo, y llega al 54,2 por ciento cuando el apoyo refiere a retornados científicos o investigadores. Sobre el diseño de una política gubernamental que apoye la migración de retorno, la misma recogió la adhesión de seis de cada diez encuestados y el rechazo de uno de cada cuatro.

Cuando se plantea la suposición de que las políticas estuvieran específicamente orientadas a atraer científicos, aumenta la aprobación tanto de extranjeros como de retornados y la brecha de aceptación hacia ellos se acorta considerablemente, aumentando 26 por ciento el apoyo a una política de atracción de extranjeros y 11 por ciento el apoyo a una dirigida al retorno de científicos uruguayos.

Por último, el informe destaca que el desempeño socioeconómico de los inmigrantes retornados o extranjeros está muy por debajo de los residentes nacionales pero que esta no es una característica solo de Uruguay, sino que hay otros latinos que tienen dificultades para ingresar en el “empleo formal” o al “salario justo”, como son los andinos en Argentina y los haitianos en Brasil.

Bernardo Brongo / Joaquín Ferrari / Federico Laitano