Los uruguayos y la "teoría de la amenaza integrada"

SOLIDARIDAD CONDICIONADA

 

Peruanos radicados en Uruguay aguardan en la explanada del Sheraton a la selección de fútbol de su pais. Foto: andina.com.pe

Cuando el diputado herrerista Jaime Trobo convocó al ministerio de Relaciones Exteriores a comisión para analizarla situación de personas extranjeras que desean hacer los trámites de radicación, aun no se habían difundido los resultados de la encuesta sobre la opinión de los uruguayos sobre inmigrantes y retornados. El subsecretario de Relaciones Exteriores, José Luis Cancela reveló que a fin de año habrán ingresado al país 18.000 nuevos inmigrantes.

Si el dato se confirma, es dable esperar, entonces, que se agudice una conducta de rechazo a los inmigrantes por temores (sobre la identidad nacional, sobre la competencia por el empleo), que los investigadores de la Facultad de Ciencias Sociales vinculan con la llamada “teoría de la amenaza integrada”.

La Encuesta de Actitudes de la Población Nativa hacia Inmigrantes Extranjeros y Retornados (cuyos resultados se detallan en otro artículo de este informe)  se propuso estudiar el fenómeno tomando en cuenta la ola migratoria mundial, los nuevos cambios en los flujos migratorios, la actualización de la legislación uruguaya , la escasa o nula información que se tenía al respecto, y favorecer  la creación de nuevas políticas públicas, económicas, sociales y culturales más equitativas. El resultado es que, en general, los uruguayos van consolidando actitudes de rechazo y que éstas, en muchos casos son productos de estereotipos  encuadrados en discursos contradictores. Tales discursos han sido alimentados por medios de comunicación que han generado una imagen prejuiciosa sobre inmigrantes de determinadas nacionalidades como sirios, dominicanos, peruanos y provenientes de países  asiáticos.

El informe “Los uruguayos ante la migración”, de la Facultad de Ciencias Sociales, hace un pormenorizado análisis de la expectativa que se tiene sobre la inmigración y cómo opera el imaginario colectivo. El uruguayo promedio espera que el inmigrante tenga características similares a las suyas,  en términos generales no acepta la diversidad. Para una porción significativa de los encuestados, es importante sentirse cómodo y que ningún colectivo extranjero sea una amenaza a sus intereses personales o los de la comunidad. Sin embargo,  la consulta sobre la creación de una ley que reconozca igualdad de derechos entre uruguayos y extranjeros, arrojó resultados sorprendentes: 77,2 por ciento respondió positivamente, contradiciendo otras opiniones sobre la prioridad de los nativos en el acceso al trabajo o el reclamo de que el inmigrante sea blanco, católico, culto y pudiente.

La encuesta en cierto sentido desmistifica una concepción arraigada de que los uruguayos aceptan convivir con todos los colectivos extranjeros, cuando en realidad existen varias condicionantes que reflejan un panorama muy distinto al que habitualmente se imagina.

Claudia Barrios / Giselle De los Santos / Micaela Raimondo / Arianne Garreta