Las dificultades diarias de los inmigrantes

UNA REALIDAD QUE NO CONOCEMOS

Inmigrantes del Mercosur insertas en el trabajo doméstico asisten a un taller. Foto: trabajadorasdomesticasdelmercosur.blogspot.com.uy.

Los uruguayos no conocen la realidad de los inmigrantes extranjeros y los retornados, y las dificultades que enfrentan a diario. “De hecho, los niveles de desempleo de los retornados y extranjeros son muy superiores a los de los registrados para la población uruguaya no migrante“, según un estudio de Koolhaas, Prieto, Robaina y Koolhaas, “y se ha visto cierto rezago en el acceso a derechos de salud y vivienda entre los inmigrantes extranjeros recién llegados”..

Más de la mitad de los uruguayos creen que los inmigrantes extranjeros generan enriquecimiento cultural, crecimiento demográfico y que aportan habilidades y conocimientos nuevos. Pasa lo mismo en el caso de aquellos que retornan al país y además agregan que se recupera capital humano. Pero, lo que preocupa a los uruguayos son las implicaciones que tienen que ver con lo material. “Las respuestas obtenidas frente a las preguntas que indagan en el acceso a derechos sociales, dan indicios de ello”.

La encuesta sobre “Los uruguayos ante la inmigración” demostró que existe un temor por parte de los nativos, mayor en menos educados, desocupados e inactivos, en cuanto a las consecuencias materiales. “Casi uno de cada cuatro uruguayos no parece estar de acuerdo con la igualdad de oportunidades entre retornados y no migrantes en el acceso a los derechos sociales”.

En un artículo titulado “Acceso y calidad del empleo de la inmigración reciente en Uruguay” se comparan los desempeños en factores como la tasa de desempleo, la sobrecalificación y la informalidad en el trabajo de los inmigrantes y la población nativa no migrante.

Para un país que, como menciona el propio artículo. “la inserción laboral es la puerta de entrada al ejercicio de derechos de salud, educación y para los derechos derivados de gran parte de la política social”, el estudio brinda datos alarmantes en el contraste de la tasa de desempleo por estatus migratorio.

El estudio arroja que la tasa de desempleo para las mujeres que migraron recientemente a nuestro país es de 18,4 por cierto, mientras que en las mujeres nativas no migrantes es de 8,4 por ciento. Para las mismas poblaciones en varones el contraste es menor: 8,5% por ciento y 5,3 por ciento. En la población migrada antiguamente descienden de manera brusca los índices de desempleo, incluso más que en los nativos no migrantes. De aquí se desprende que en los primeros años para los inmigrantes es más difícil acceder al empleo, siendo la población femenina dentro de este corte la más afectada.

El otro gran problema para los inmigrantes en Uruguay, según este artículo, es la sobrecalificación. El promedio del nivel de estudio alcanzado de los inmigrantes es ampliamente superior al de los nativos no migrantes e incluso de los retornados. En cambio, esto no se ve reflejado en la adecuación de las ocupaciones laborales. Dicho de otro modo: los inmigrantes acceden a trabajos de un nivel muy inferior a sus conocimientos y habilidades.

Una vez más, la población femenina es la más afectada por este fenómeno. En las inmigrantes recientes el índice de sobrecalificación es de 25,8 por ciento frente a un 5,4 por ciento de las mujeres nativas no migrantes. En cuanto a los hombres la diferencia es de 18 y 6,6 por ciento, respectivamente. En este caso ocurre lo mismo con los inmigrantes antiguos, los índices de sobrecalificación descienden considerablemente y la adecuación es mayor.

Los uruguayos no esconden cierto egoísmo ante los inmigrantes inmigrantes para evitar la competencia laboral, y el acceso a la salud y planes sociales. Sin embargo, la investigación de Ciencias Sociales expone que es falsa la afirmación de que los inmigrantes nos perjudican en ese sentido.

Por otro lado, Sala de Redacción habló con el antropólogo Nicolás Guigou, quien está de acuerdo con que vengan los inmigrantes porque añaden cultura, experiencias y buenas costumbres al país. Afirmó que el rechazo que se da hacia el inmigrante no es de toda la población, es relativo porque hay niveles de receptividad muy altos en ciertos segmentos, y aseguró que Uruguay, como país, no está acostumbrado a la inmigración.

Guigou señaló que las competencias laborales deberían ser en igualdad de condiciones, es decir, si el inmigrante está más calificado que el nativo, es el inmigrante quien debe obtener el empleo. Sostuvo que Uruguay, es un país avejentado, “por más que tengas 20 años vas a actuar con la mentalidad de uno de 90; por eso, que venga otro tipo de gente cambia la dinámica del país”.

El antropólogo mencionó a los sirios refugiados, dijo que hubo un mal manejo de los voceros del Estado; fue “amateur”, poco profesional. La gente, comentó, se aferró a las declaraciones dadas por el propio gobierno y la oposición, en cuanto a que los sirios eran unos mal agradecidos. Se discutió también que el pueblo uruguayo plantea que hay plata para los sirios pero no hay plata para los nativos. Para Guigou, la llegada de los sirios fue una forma de hacer propaganda política, no fue por humanidad ni caridad, fue también para colocarse en el plano internacional, para sostener que “abrimos las puertas a los extranjeros”.

Culminó diciendo que “el pueblo posee poca memoria, ya que en épocas de exilio, los uruguayos fuimos refugiados en todas partes del mundo” y que “el resto de los gobiernos nos brindaron apoyo económico”. Sostuvo que no puede creer que en tan poco tiempo la gente se haya olvidado de eso.

Bettina Araújo / Nadia Campos / Romina Castagnaro / Juan Ramos