Se inauguró una estela en honor a Julio Castro en el lugar en que fue secuestrado

40 AGOSTOS IMPUNES

El Intendente de Montevideo en la inauguración de la estela que recuerda a Julio Castro. Foto; SdR / Rodrigo Guerra

Mientras que las calles desbordadas de autos y ómnibus retratan la típica postal de una jornada laboral que lentamente va llegando a su fin, en la esquina que une a la avenida Rivera con la calle Francisco Llambí se puede ver una imagen que rompe con la rutina: policías cortando el tránsito, cientos de personas congregadas y una docena de camarógrafos que se preparan para captar lo que está por ocurrir dentro de una gran carpa blanca que ha sido colocada en la calle.

Son las 17:30 horas del primero de agosto de 2017 y en unos minutos va a comenzar un homenaje en el que se inaugurará una estela en honor al docente y periodista Julio Castro, que fue secuestrado en esta misma intersección hace exactamente cuatro décadas. Era la mañana del primero de agosto de 1977 y Castro se trasladaba desde la casa de Efraín Quesada a la de Óscar Lebel (dos compañeros, que junto a él, formaban parte de un grupo que ayudaba a uruguayos a salir del país a través de la embajada de México). Sin embargo, su camino fue interrumpido por dos policías que lo detuvieron. Esa fue la última vez que se lo vio con vida y hasta el día de hoy no se sabe con exactitud quién lo asesinó.

En esta tarde fría y gris, todos los asistentes nos encontramos en el mismo lugar en el que Castro dio sus últimos pasos en libertad antes de que dos personas lo secuestraran para llevarlo a La Casona (un centro de detención clandestino que funcionó durante la dictadura, ubicado en la calle Millán) y lo torturaran hasta darle muerte el día 3 de agosto de 1977.

Durante 40 años, durante 40 agostos, nos hemos reunidos para recordar a aquel hombre justo, bueno, cordial y sabio que tanto había dado por la educación personal y por el periodismo de este país”, expresa el docente Miguel Soler a través de una carta leída por un miembro del Movimiento de Educadores por la Paz, uno de los grupos que organizó el evento. “Hago votos para que las verdades que por 40 años fueron verdades ocultas -por qué lo asesinaron, quién lo asesinó- sean conocidas, y la Justicia cumpla de una buena vez su obligación legal de esclarecer los hechos y aplicar el peso de la ley a los culpables. Tantos agostos son ya demasiados”, lamenta Soler al finalizar su carta.

Nos mintieron a todos. A la familia, a la sociedad en su conjunto, a quienes preguntamos por qué, quiénes, cuando y para qué. Nos mintieron en 1977 cuando nos dijeron que lo estaban buscando; nos mintieron cuando nos dijeron que había viajado a Buenos Aires; nos mintieron cuando nos dijeron que no sabían nada y nos siguen mintiendo al ocultarnos la verdad”, denuncia con dolor e impotencia el maestro Víctor Brindisi (otro de los integrantes del Movimiento de Educadores por la Paz) mientras que el público que se encuentra dentro y fuera de la carpa escucha atentamente al discurso de uno de los tantos hombres que se resiste a dejar atrás el pasado sin resolver. Entre los concurrentes se encuentra el Intendente de Montevideo, Daniel Martínez, quien inaugurará la estela que honra la memoria de Julio Castro.

Foto: SdR / Rodrigo Guerra

Durante 34 años, Julio Castro formó parte de la lista de los casi 200 desaparecidos durante la última dictadura militar, hasta que el 21 de octubre de 2011 sus restos fueron encontrados en el Batallón de Paracaidistas Nº 14 de la localidad de Toledo, Canelones; su cráneo presentaba dos heridas de balas y se presume que fue ultimado en el mismo lugar en el que fue enterrado. Un año más tarde, se procesó al policía retirado Ricardo Zabala, quien fue el encargado del operativo que secuestró a Castro. A pesar de que Zabala admitió haber detenido y trasladado al docente, en 2015 la Suprema Corte de Justicia lo absolvió alegando que no había pruebas suficientes para culpar al ex policía del asesinato de Julio Castro.

Esta estela señalará el lugar infame donde se inició su muerte, así como el lugar donde comenzamos a buscar la verdad. Digo ‘comenzamos’ porque solo encontramos sus restos, no la verdad. Ojalá esta sea una señal para que la búsqueda continúe y que no quede solo el recuerdo, sino que la historia levante un día el sórdido velo que ha ocultado por qué y quién recibió su muerte”, escribió su hija Eve Castro en una carta que fue leída por Juliana, la nieta de Julio Castro.

Para cerrar su discurso en el homenaje, Brindisi reclamó justicia: “Hoy Julio está con nosotros. Lo estamos recuperando al reconocernos en su ejemplo, en su historia, en su obra y en su legado social que nos dejó. Por eso decimos sin levantar la voz, pero con la firmeza de un pueblo haciendo la historia: basta de mentiras, basta de impunidad”.

Rodrigo Guerra