Las carencias de la ley de interrupción voluntaria del embarazo

SU CUERPO, SU TERRITORIO

Lilián Abracinskas. Foto: MYSU

Casi cinco años después de su aprobación, la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo sigue despertando inquietudes entre los individuos y las organizaciones. Mujer y Salud en Uruguay (MYSU) pretende que se consideren distintas carencias, a raíz de los resultados que han ido sistematizando. Por ejemplo, que se exija a los extranjeros una residencia mínima de un año para acceder a estos servicios. “Impulsa a estas mujeres que están viviendo acá, quieren interrumpir su embarazo y todavía no tienen un año de residencia, a resolverlo en una situación clandestina. Además (esta disposición) violenta otros tratados que tienen que ver con los derechos humanos de las poblaciones migrantes”, sostuvo Abracinskas.

MYSU monitorea seis áreas del campo de la salud sexual y reproductiva: control del embarazo, humanización del parto, VIH, atención de adolescentes, violencia sexual y anticoncepción. Como explica su directora, Lilián Abracinskas, “estamos terminando la sistematización de todos los resultados obtenidos para presentarlos en el Parlamento”.

También buscan divulgar los resultados en aquellas universidades que se encargan de brindar servicios de salud sexual y reproductiva, es decir las facultades de Medicina, Ciencias Sociales y Psicología, ya que cuando las mujeres deciden realizar la interrupción voluntaria del embarazo, son asistidas por médicos, trabajadores sociales y psicólogos. “Hay profesionales que están dando estos servicios y resulta que en ninguna de las currículas tienen formación vinculada a estos temas. No se sabe muy bien qué acreditación tienen”, y por lo tanto, hay un riesgo que genera que estos profesionales intervengan “desde sus sistemas de valores y no desde un marco técnico, acordado, protocolizado”, manifestó Abracinskas.

“La ley de interrupción voluntaria del embarazo (aprobada 2012) cerró una fase de la lucha feminista iniciada en Uruguay en la década de los años 80, en plena efervescencia de participación social por la reconstrucción democrática del país”, se expresaba en el informe “Abortus Interruptus: Política y reforma legal del aborto en Uruguay”*. Según el Ministerio de Salud, en 2015 se registraron 9.362 interrupciones voluntarias y en 2016 fueron 9.719. “El Estado uruguayo está comprometido jurídicamente a velar por este problema que tienen específicamente las mujeres. Ha sido además internacionalmente reconocido por sus logros pero también por sus déficits”, planteó Abracinskas. Hoy, el tema sigue siendo debatido entre los uruguayos.

Verónica De Franco

*De Sonia Correa y Mario Pecheny, publicado por MYSU en 2016.

Las declaraciones del ex ministro de Educación argentino

¿Ni un feto menos?

“Ni una menos también es si hay una beba adentro que… ni una menos, ¿no? Porque también la estás matando. Eso es lo que yo creo. Esa es mi posición en contra del aborto”, dijo el ex ministro de Educación y Deportes de Argentina, Esteban Bullrich, el 31 de julio en el programa de radio Ahora es Cuando, de Argentina, una frase que perturbó a muchos.

Las críticas no tardaron en llegar. Desde Uruguay, Abracinskas opinó que “no se puede comparar un embrión que se aborta con una mujer nacida y peleando por su derecho, que además fue asesinada porque un tipo cree que esa mujer es de su propiedad. Se preocupa mucho por el embrión que pueda ser femenino pero no le preocupa ninguna mujer que es subordinada, oprimida, asesinada, violentada, discriminada. Es tan absurdo el argumento que no permite ni una discusión medianamente seria. Lo que está diciendo es un disparate”.