Cambiemos presiona a los trabajadores del gobierno de la ciudad de Buenos Aires para que hagan propaganda de su partido

CON TOTAL IMPUNIDAD

Mauricio Macri. AFP PHOTO / EITAN ABRAMOVICH

En Buenos Aires, donde Propuesta Republicana (Pro), el partido liderado por el presidente Mauricio Macri, gobierna desde 2007, se les pide a los trabajadores del gobierno que cumplan tareas de propaganda que no están contempladas en sus contratos. Esta situación suele darse con aquellos trabajadores monotributistas, que tienen contratos precarios, y no con la planta permanente que cuenta con todos los derechos laborales.

Micaela, seudónimo que llevará esta funcionaria que, como el resto, pidió que su nombre se mantuviera en reserva, expresó que desde que entró al Ministerio de Desarrollo Urbano supo que le llegarían estos pedidos en períodos de campaña.  “Nos van llegando mails del departamento de Recursos Humanos pidiéndonos determinadas labores como ir a call centers o al timbreo“, explicó Andrea, que trabaja en el mismo ministerio. “En el call center no te identificás como el gobierno de la ciudad y en general hacés encuestas del tipo: ¿cómo ves al gobierno?‘”, contó Micaela. Andrea agregó que estos funcionan “como empresas tercerizadas que trabajan con el Estado” y que lo que el trabajador debe hacer es “llamar a los números de teléfono para hacer propagandas como: ¿viste que en tu barrio hay un nuevo servicio para los jubilados?‘”.

En cuanto al timbreo, consiste en tocar timbre y hablar con los vecinos de Buenos Aires o simplemente pasar alguna propaganda del gobierno por debajo de la puerta. Micaela contó cómo es una jornada de timbreo: “Vos te acercás al local, pasan la lista y te dicen qué hay que hacer. A veces no te asignan los alrededores del local si no que implica comerte el garrón de gastar plata de tu bolsillo para tomar un colectivo hasta la otra punta de la comuna. La verdad es que algunos no tocamos el timbre. Lo único que queremos es ir, dejar esos papeles y volver, porque nos desespera estar ahí. Después volvés con los planos, se los das y ellos te dicen: ¿estuvo todo bien? ‘”.

En el caso de Andrea, ella se ha negado a ir a estas actividades. Al comienzo ponía excusas, pero luego planteó que no quería participar de esas instancias. Hasta ahora no han tomado represalias, aunque ella asegura que está esperando que le llegue algún mensaje “porque obviamente no puedo tener una elección sobre esto que me están demandando“. Si bien ella está en la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE capital), que es un sindicato con mucha fuerza, en su sector casi nadie más está agremiado, por lo que dice que siente la presión de ser minoría.  ”Como uno está tan precarizado, casi nadie se expone a faltar, porque así como un día facturás, puede que al próximo mes te digan que prescinden de tus servicios. Y después, sinceramente, demostrar ante la justicia que fue por esto, es muy difícil“, cuenta Micaela.

En ningún momento te ponen que sea obligatorio pero te hacen entender que tenés que ir y juegan con que si no vas, después quizás te sacan algún beneficio“, afirmó. “Si vas dos horas al call center, te dejan salir dos horas antes cuando quieras. Lo mismo los días que timbreás. Si vos timbreás un sábado, tenés un día a favor. Y la verdad es que la mayoría de la gente lo agarra aunque sea un garrón porque nosotros tenemos re pocas vacaciones y las condiciones de trabajo están bastante mal. Entonces cuando uno tiene un día y además quiere más o menos pelear su puesto, lo agarra“, manifestó.

Andrea sostuvo que en otras ocasiones le han pedido que cumpla estas tareas en horario laboral. “Para ir al call center tenés que faltar a tu trabajo, por una tarea que no está dentro de tu contrato. Si quieren que realice otra labor que me paguen también por ella“, dijo, y agregó que eso se da porque son monotributistas que no están “en blanco“.

Mesa de votación durante las PASO 2017, el domingo 13 de agosto. AFP PHOTO / ALEJANDRO PAGNI

Otra solicitud que se le hace a los trabajadores es que fiscalicen las elecciones. Para las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), que se realizan hoy domingo 13, a muchos les llegó un mail con ese pedido. Fiscalizar en Argentina no significa ser presidente o secretario de mesa, si no ir como delegado partidario, tarea que tampoco compete a dichos empleados.

Micaela informó que estos pedidos no se producen solo en una elección como la de este domingo, sino que también se les solicita que militen en las elecciones universitarias. Contó que antes de trabajar para el gobierno de la ciudad le generaba mal humor ver a esos empleados militando en las facultades. Sin embargo, ahora piensa: “Probablemente es gente como yo, a la que no le queda otra más que ir y poner la cara. Y es un garrón, porque uno se ríe y dice bue, me dan el día‘, pero la verdad es que a mí me revuelve tanto la tripa, me parece injusto porque no me representan ni un poco, es un asco. Tenemos que ir porque es eso o tener miedo de que en algún momento te pidas un día de estudio -yo por ejemplo no tengo- o un día más de vacaciones, y te digan que no“.

Micaela también explicó que la comprometen, pues toman fotos de estas actividades y las suben a las redes sin su permiso. Además, crearon un grupo de Whatsapp de los trabajadores. “Y no lo armaron para el timbreo, por una cuestión funcional, si no que mandan mensajes del tipo hay que ganar los votos, como si uno fuese un militante“, dijo. Ella recuerda con indignación “la gran campaña antimilitancia que hicieron los del Pro cuando llegaron al poder. Decían que estaba lleno de militantes pagos en el Estado, que eran unos parásitos“.

Gerardo, otra fuente reservada, contó la situación de una arquitecta que en 2015 se negó a participar de un timbreo. Al día siguiente la citaron en la oficina y le quitaron todas sus tareas. Como no la echaron, pasó a estar ocho horas dentro de la oficina sin ninguna actividad. Y tras unas semanas, la despidieron.

Pero los trabajadores no solo se quejan de lo inapropiado de estas solicitudes. Les preocupa que además de pedirles que hagan propaganda, deben ocultar sus convicciones ideológico-partidarias fuera y dentro de su trabajo. Del municipio de Morón echaron a un joven trabajador luego de ver sus fotos en Facebook con Hernán Sabatella, candidato a concejal de Unidad Ciudadana Morón en las PASO 2017. Más adelante, los trabajadores lograron que se recontratara a algunas de las personas despedidas, entre ellas a ese joven, que se negó a volver. Esto va en contra del artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que indica que “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión“.

Sofía Kortysz