A 40 años del secuestro de Lilián y Universindo

GATO POR LIEBRE

 

Presentación del libro de Luiz Cunha. Foto: @INDDHH

En el edificio que perteneció al Centro de Altos Estudios Nacionales (CALEN), del Ministerio de Defensa, estuvieron detenidas, fueron torturadas y desaparecidas muchas personas, entre ellas Claudia García Irureta Goyena, la madre de Macarenna Gelman. Hoy es la sede del Instituto Nacional de Derechos Humanos, donde los brasileños Luíz Cláudio Cunha, periodista, y Jair Krische, abogado, presentaron un libro que relata el secuestro de Lilian Celiberti y su familia en Brasil y el intento de captura de Hugo Cores.

Hace casi 40 años, un día de elecciones nacionales, cuando el periodista era director de la sucursal de la revista Veja en Porto Alegre, recibe una llamada en la que le informan que ha sido desaparecida una familia de uruguayos. El periodista duda y pregunta si no estarán de viaje; le responden con seguridad que no. ¿Qué quiere decir desaparecidos? pregunta , “detenidos” le contesta la voz en el teléfono.

Dado que no había locomoción en el medio por las elecciones, el periodista va al lugar en el auto de un fotógrafo de deportes. Van hasta el departamento y golpean la puerta. Una mujer la abre y con mirada nerviosa y elocuente, le sugiere que hay problemas. El periodista le pregunta, en español, si está el dueño de casa; entonces la mujer es retirada rápidamente de la puerta y los trabajadores de la prensa son encañonados y metidos al departamento violentamente.  Ya dentro, hablan en portugués con sus captores y explican su condición de reporteros. Al oír esto, los hombres armados los liberan y les dicen que es un procedimiento de rutina para una familia de extranjeros que va a ser extraditada. Al día siguiente los periodistas se dirigen a la policía y a la policía política, pero nadie reconoce nada; se dan cuenta de que están frente a un hecho inusual y publican en la revista Veja la noticia, el 29 de noviembre de 1978.

La publicación genera un escándalo que salva la vida de los secuestrados.

Durante los siguientes  dos años el periodista y el fotógrafo que concurrió aquel día, siguen el tema y  publican los resultados. Gracias a la excelente memoria del fotógrafo logran identificar a los policías implicados en el secuestro, que han engordado muchos kilos, dejado crecer sus barbas y rapado sus cabezas para que se perdiera el rastro, y poder negar el secuestro.

La mujer era Lilián Celiberti, militante del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP) que había logrado engañar a sus captores. Fue secuestrada por militares uruguayos en Brasil, trasladada al Uruguay con su compañero, Universindo Rodríguez y los entonces niños de siete y tres años, Camilo y Francisca. En Santa Teresa los adultos fueron  salvajemente torturados y toda la familia fue amenazada de muerte. Los militares querían capturar a  Hugo Cores, integrante del PVP. Lilián comprendió que los iban a matar, y les dijo que se encontraría con Hugo Cores, en Porto  Alegre. Los militares armaron una trampa para atraparlo, con la colaboración de la Policía política brasilera.

El dueño de casa era Universindo Rodríguez, que junto a Lilián y Hugo recababan testimonios de las violaciones de derechos humanos para realizar denuncias, aprovechando que en Brasil se vivía un clima de apertura. La voz en el teléfono de la llamada que recibió Luíz Cláudio Cunha era la de Hugo Cores, que llamó desde San Pablo, para alertar a los periodistas.

Los que llevaron adelante la operación fueron efectivos del Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA), con conocimiento y colaboración de los militares brasileros.

Luiz Cláudio Cunha explicó en la presentación que vino a Uruguay a publicar este libro, después de intentarlo varias veces antes, sin éxito. En la tapa del libro hay una foto de un militar de alto rango, al igual  que  en la edición brasilera, explica Luiz, para mostrar que la responsabilidad última de estos actos no esde la tropa llana.  Jair Krische, renombrado defensor de los derechos huymanos, ha logrado finalmente que la fundación Rosa de Luxemburgo corra con los gastos de la edición. Los derechos de autor han sido donados al Servicio de Paz y Justicia (SERPAJ), pero el libro no se vende sino que se reparte gratuitamente para que pueda llegar a muchos y dar a conocer estos hechos del pasado reciente.

Cuando le dieronla palabra a Jair Kirsche miró al público y preguntó por los jóvenes, “¿que ha pasado que no están?…”  “Vivimos en una parte de la sociedad mundial donde impera la impunidad”. Dice que se siente como un cantante que agotó su repertorio.  “Tenemos que hacer mas. Los jóvenes no saben lo que pasó. Han pasado cuarenta años y si vas a una escuela en Brasil, los muchachos de entre 14 a 16 años no saben que en Brasil hubo una dictadura”. Esperan que este libro contribuya a ampliar la conciencia de las personas. Dentro de pocos días se podrá descargar en versión digital.

Lilián, presente en el acto se despide temprano, ya que esa misma noche, pero en otro lugar de la ciudad, Francisca y Camilo la esperan  para ver un documental que se presenta en la 9ª edición del Festival Tenemos que Ver. La película se llama Trazos Familiares y cuenta lo que pasó cuando los niños volvieron a Uruguay. Y esa, esa es otra historia.

Soledad Cavada