Marcha en homenaje a los mártires estudiantiles y en reclamo de un mayor presupuesto para la educación

SEGUIR LUCHANDO

 

Marcha en conmemoración de los mártires estudiantiles / Foto: SdR Lucía Carnales

Los ecos de un ayer desgarrador se ven en cada grito soñador de hoy. La historia reciente de un país dolido se reencarna en la voz de nuevos actores. Jóvenes embanderados con la convicción de seguir la lucha parten otro 14 de agosto desde la Universidad de la República (Udelar) hacia la plaza Primero de Mayo para darle inicio a una nueva marcha en conmemoración de los mártires estudiantiles.

A 49 años de la muerte del primer mártir, Líber Arce, el callejón de la UdelaR es el lugar de encuentro de una multitud que, antes dispersa, se ensambla bajo el  lema “el mejor homenaje es seguir luchando”. Entre música, mates y pancartas se iban preparando los distintos gremios de estudiantes y trabajadores.

Desde Luzmila, estudiante del liceo 26 que está participando por primera vez de esta marcha, hasta Cristina, integrante de la Agremiación Federal de Funcionarios de la UdelaR que se emociona viendo tantos jóvenes presentes, todos van juntándose cerca de las 19 horas. “Es un ideal, de muchos años, de mi familia”, señala con simpatía Luzmila. “Verdad, justicia y castigo a los culpables”, reclama con dolor Cristina.

Claudio Arbesún, secretario de asuntos gremiales de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) expresó a Sala de Redacción que el 14 de agosto simboliza “el recuerdo de un conjunto de compañeros que se atrevieron a soñar con un mundo distinto, una sociedad más justa y una educación popular. En un momento donde eso estaba prohibido y era castigado se atrevieron a salir a la calle, fueron consecuentes con sus ideales y eso les costó la vida”. Por otro lado, señaló la reivindicación de una nueva lucha hoy “en el contexto de la Rendición de Cuentas, exigimos un presupuesto que haga frente a las necesidades de nuestra educación”.

Marcha en conmemoración de los mártires estudiantiles / Foto: SdR Lucía Carnales

El invierno está en su auge pero el calor humano desplegado entre cánticos y gritos lo apabulla y desafía. “Hay que agitar, hay que agitar, es una marcha no un desfile militar”, van cantando.

A la altura de 18 de Julio y Gaboto, mientras algunos participantes de la marcha hacen una barrera para cortar el tránsito, algún automovilista ofuscado intenta violentarlos, enseguida algún periodista de televisión apresura a su camarógrafo para captar un posible indicio de conflicto pero nada estremece esta marcha que se va gestando bajo un clima cálido y colectivo.

En el paisaje sonoro se mezclan versos históricos y actuales, y se escucha “con los huesos de Pacheco, vamo’ a hacer una escalera, para que bajen del cielo, Liber Arce y compañeros”, pero también “Julia Muñoz, no sabés nada de educación”. En el medio de la muchedumbre se oyen bombos y redoblantes que marcan los pasos de otros tantos que van bailando.

Líber Arce, Hugo de los Santos, Susana Pintos, Heber Nieto, Íbero Gutiérrez, Santiago Rodríguez Muela, Julio Spósito, Ramón Peré, Walter Medina, Joaquín Klüver y Nibia Sabalsagaray van también marchando mediante imágenes y voces que los recuerdan.

Marcha en conmemoración de los mártires estudiantiles / Foto: SdR Lucía Carnales

En la plaza Primero de Mayo espera un escenario pronto para reunir las oratorias de los distintos gremios de estudiantes. “Nos encontramos otro 14 de agosto recordando a nuestros mártires porque su lucha no fue en vano. Es aquí donde seguiremos resistiendo, frente a las políticas arbitrarias y represivas del Estado”. Así comienza una de las tres representantes de los gremios estudiantiles de Secundaria, las más pequeñas en ese escenario, aunque no menos fuertes y contundentes en su discurso, que se manifiestan en contra de las privatizaciones y a favor del trabajador, exigen más presupuesto para la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y la UdelaR, a la vez que reclaman su derecho a estudiar en condiciones dignas, sin carencia de recursos, con mejor capacitación docente y con la necesaria presencia de un equipo multidisciplinario en todos los centros educativos.

Con una voz dulce y resonante culmina la oratoria del gremio de secundaria: “Queremos una educación libre que no nos adoctrine, que nos enseñe a pensar, a criticar y a construir. Que no nos forme como herramientas funcionales a este sistema neoliberal y capitalista. ¡Por una educación justa y popular, digna y accesible! Ellos lucharon pese a la feroz represión de su época, nosotros seguimos luchando”.

En la voz del Centro de Estudiantes del Instituto de Profesores Artigas se agregan a los anteriores reclamos el repudio ante la muerte y represión de estudiantes en toda América. Saludan a los presentes que están una vez más “luchando con unión y convicción”, y reafirman: “por todos nuestros mártires, por una educación autónoma y cogobernada, por el 6 por ciento del Producto Bruto Interno para ANEP y UdelaR. Porque la educación del pueblo no se vende, se defiende. ¡Arriba los que luchan!”. La última oratoria es de la FEUU: “No daremos ni un minuto de silencio, será toda una vida de combate”, sentencian.

Marcha en conmemoración de los mártires estudiantiles / Foto: SdR Lucía Carnales

Lo que fue y lo que vendrá

Manifestación relámpago, 12 de agosto de 1968, frente a la Facultad de Veterinaria los estudiantes reclaman el boleto gratuito y la autonomía de la Universidad. Entre ellos, entre nosotros, estaba él, Líber Walter Arce Risotto, militante del Centro de Estudiantes de Odontología de la FEUU y de la Unión de la Juventud Comunista. Sin poder decidir sobre su propia vida, pero luchando por sus ideales, es baleado por la espalda por el oficial Enrique Tegiachi en representación de las fuerzas policiales represoras. El 14 de agosto de 1968, con 29 años, luego de haber sido disparado por un gobierno opresor y cobarde, muere él, no así su lucha.

49 años después, el movimiento estudiantil “elige salir a la calle, pararse sobre su historia pero sobre todas las cosas, seguir construyendo  futuro. Salud compañeros ¡Qué viva el movimiento estudiantil!”, afirma la FEUU, dando cierre al acto conmemorativo y continuando el legado luchador de los mártires estudiantiles.

Stephanie Galliazzi

EL AGOSTO DE 1968

Durante el gobierno de Jorge Pacheco Areco en 1968 el estudiantado uruguayo se vio vulnerado en sus derechos. En el marco de las Medidas Prontas de Seguridad, bajo la orden del ministro del Interior Eduardo Jiménez de Aréchaga, fueron allanadas las facultades de Agronomía, Arquitectura, Medicina y la Escuela Nacional de Bellas Artes el 9 de agosto.

Los días siguientes derivaron en continuos enfrentamientos entre la policía y los estudiantes que reclamaban autonomía universitaria. El 12 de agosto, estudiantes de Odontología, Enfermería y Veterinaria se manifestaron frente a la Facultad de Veterinaria donde fueron reprimidos por policías de la seccional 9°. Entre ellos estaba Líber Arce, quien fue disparado por la espalda y dos días más tarde falleció.

El 20 de setiembre en otra manifestación fueron asesinados Susana Pintos y Hugo de los Santos. Ella, estudiante de la escuela de Construcción de la Universidad del Trabajo, militante de la FEUU y de la Unión de la Juventud Comunista (UJC). Él, estudiante de la Facultad de Ciencias Económicas y también militante de la FEUU y la UJC.

En los años siguientes y con el advenimiento de la dictadura, la cantidad de estudiantes asesinados, perseguidos y torturados fue en aumento. A todos ellos se los recuerda en Uruguay cada 14 de agosto en el Día de los Mártires Estudiantiles.