Denuncia conjunta de vecinos podría implicar el cierre del centro cultural La Cuadra

EL SILENCIO DEL BARRIO

 

Centro cultural La Cuadra / Foto: La Cuadra

El centro cultural La Cuadra anunció sus últimas actividades en su sitio en Facebook, red social que ha servido para convocar curiosos e inquietos a distintos talleres, cursos y muestras artísticas de lo más variadas, más allá del barrio en el que se encuentra, Capurro. Según explicó a SdR Guillermo Montalbán, integrante de La Cuadra, luego de un reclamo ante la Intendencia de Montevideo (IM), un grupo de vecinos presentó una denuncia por ruidos molestos de forma conjunta, lo que colocó el asunto en el plano judicial, en particular el Juzgado de Faltas.

Este centro cultural comenzó a funcionar hace más de tres años e integra la Red Capurro, donde participan varias organizaciones e instituciones de la zona, incluidas las autoridades del Municipio C. En este marco, se intentó generar un ámbito de negociación entre La Cuadra y los vecinos denunciantes, antes de que esta denuncia fuera presentada en la seccional policial del barrio.

Con respecto a la denuncia presentada y los reclamos realizados anteriormente, Montalbán explicó que la situación es “complicada” porque como espacio cultural se encuentran “en un limbo” en materia de habilitaciones, “al no ser un comercio, ni un boliche, ni un centro de enseñanza”. También dijo que se encuentran haciendo las averiguaciones correspondientes e, incluso, explorando la posibilidad de mudarse.

Consultado sobre la denuncia por “ruidos molestos”, Montalbán entiende que es un mecanismo que “se ha activado para casos como el del Solitario Juan, o Café La Diaria”, porque es una forma legal eficiente “para quien busca el cierre o el cese de actividades” de un determinado lugar. Al momento, no han tenido una inspección o una medición de decibeles por parte de la IM. Igualmente, explicó que las actividades se desarrollan en general de forma diurna pero la sustentabilidad económica del espacio tiene que ver con realizar al menos una vez por semana una actividad nocturna de con exposiciones artísticas y “cantina”, ya que los talleres no dejan el suficiente retorno. Por esta razón, Montabán explicó lo que les interesa en este momento es “salir a validar qué significa La Cuadra”.

Diálogos entrecortados

Consultado sobre este tema, el alcalde del Municipio C, Rodrigo Arcamone, explicó que es de interés que espacios como el La Cuadra existan, y que desde la comunidad se ve con “muy buenos ojos” lo que ocurre en el espacio en horarios diurnos, pero reconoció que desde que comenzó su período de gobierno municipal hay denuncias por lo que ocurre durante la noche, y que “algunos vecinos entienden que se extiende hasta la madrugada”. Frente a estas situaciones, el municipio no tiene potestades para inspeccionar o habilitar lugares y que por eso su labor fue enfocada en generar una negociación entre las partes, que en “determinado momento se paralizó porque La Cuadra entendió que no era el proceso que quería desarrollar”.

Por su parte, Montalbán reconoció que hubo un desencuentro, derivado de que “se resolvió una reunión de negociación en un día y horario en el que no podía participar nadie de La Cuadra” y que, a partir de ese momento, los vecinos decidieron negarse a nuevas instancias de negociación aun cuando “literalmente” se los convocó “puerta a puerta”.

Desde el punto de vista de este colectivo, que además habita en el lugar, entienden que en la denuncia existe, además, un interés impulsado por “vecinos con una ideología poco afín a lo que significa La Cuadra” y que pertenecen a un “mismo sector político”.

Además de este conflicto puntual, Montalbán explicó que el proyecto ha crecido mucho desde sus inicios y buscan continuar con la iniciativa, incluso contemplando la posibilidad de mudarse a un lugar más acorde. En ese sentido, existe la voluntad también por parte del alcalde del Municipio A, Gabriel Otero, de facilitar alternativas. Consultado sobre el tema, Otero dijo que conocía la iniciativa y que está dispuesto a colaborar en lo que se pueda.

Arcamone, por su parte, sostuvo “que la lógica de la convivencia en los barrios implica repensarnos juntos, conversar y discutir las diferencias”, y que “ese camino es que el que históricamente ha sido difícil de explorar pero es el camino posible”. Para el alcalde, eso implica “naturalmente interactuar con los vecinos del barrio, ver de qué forma y en qué medida se puede apoyar la cultura sin afectar la vida de los vecinos; pero también en el entendido los vecinos en algunos casos tienen que permitirnos y permitirse entrar la cultura a los barrios”.

Mientras la situación transcurre a instancias del Poder Judicial, el centro cultural ha iniciado una campaña a través de redes sociales, publicando notas de apoyo de diversas iniciativas y cursando una “petición” a través de la plataforma change.org, donde lleva recolectadas unas 2300 firmas bajo la consigna “Quiero que La Cuadra siga moviendo la cultura en Capurro”.

Irene Rügnitz