Proyecto impulsado por la ANII intenta adaptar la tecnología de los biodigestores a los tambos uruguayos

HACER LA RUEDA GIRAR

Gráfico de Netum SRL

Durante el primer Foro de Economía Circular de Latinoamérica en Montevideo, el experto Manuel Albadejo aseguró que Uruguay tiene potencial para ser pionero en la región. En esa línea se desarrolla el proyecto de Guillermo Espinosa y Guillermo Zinola, que en 2014 crearon Netum SRL, empresa dedicada a la “valorización de residuos” y la implementación de biodigestores para la producción de biogás en los tambos de pequeños y medianos productores.

Hace algunos años, cuando trabajaban para una empresa de biotecnología, Zinola le dijo a Espinosa: “¿Viste las burbujitas que salen a la superficie en las lagunas de los tambos? Bueno, eso es gas que no se aprovecha, se pierde en la atmósfera”.

Hoy, “la idea es reutilizar todos los recursos. De una producción lineal, donde los residuos se tiran, pasamos a esta lógica circular. Es un cambio de paradigma en la producción“, consideró Espinosa. En el caso de un tambo, los biodigestores tratan los residuos sólidos orgánicos y los efluentes líquidos, proveniente de las vacas. “Se hace mediante un proceso biológico que se llama anaerobia y del que se obtiene el biogás, un gas combustible que se vende a UTE para la producción de energía eléctrica, y el biol, que mejora los suelos”, explicó. Además, en el prototipo de Netum se incluyen humedales para tratar el agua utilizada en el proceso y reutilizarla con diferentes fines, como riego o limpieza.

Uno de los beneficios que generaría el sistema es la mejora de las condiciones de trabajo para los productores del tambo. “Hay que ir en pleno invierno y verlos limpiando con agua congelada y trabajando entre la bosta todo el día”, recordó. Con el sistema en marcha, el establecimiento donde están las vacas será “barrido” permanentemente y  el biogás producido por el biodigestor también se podrá emplear para calentar el agua utilizada en el trabajo.

Su prototipo de producción fue seleccionado por la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII). Gracias a ese reconocimiento consiguieron montar el laboratorio en Khem, una incubadora de la Facultad de Química en el Parque Científico Tecnológico de Pando. Sin más recursos que su proyecto y el monto dispuesto por ANII, buscaron fondos. Después de varias idas y vueltas con accionistas y prestamistas, consiguieron el apoyo de BIOVALOR -un emprendimiento gubernamental conformado por los ministerios de Industria, Energía y Minería, Ganadería, Agricultura y Pesca y Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente- y la Intendencia de San José. Luego comenzaron la construcción del prototipo en el recinto de Horacio Leaniz, tambero de San José y presidente de la Cámara Uruguaya de Productores de Leche.

No son los primeros en trabajar con esta tecnología en Uruguay. “Se implementó en los 80 y se implementó mal”, contó Espinosa. Además dijo que en la actualidad existen grandes emprendimientos que utilizan este sistema pero en una escala mucho mayor, “uno es un megatambo en Durazno que maneja unas 10 mil vacas”, remarcó. Espinosa se muestra escéptico ante los casos en los que el sistema se importa armado desde el exterior y es implementado sin previas intervenciones. El diferencial que pretenden ofrecer como empresa es la adaptación de la tecnología al medio específico mediante un estudio del establecimiento y sus necesidades. También evalúan la posibilidad de introducir el glicerol para la codigestión del material orgánico -la descomposición a través de los microorganismos bacterianos- en búsqueda de mejorar el rendimiento en la obtención de biogás, ya que lograron buenos resultados en las pruebas de laboratorio.

En este momento la empresa solo se dedica a ofrecer análisis de laboratorio. “Hasta que no tengamos un sistema hecho, probado y demostrado, no se lo podemos vender al público”, explicó Espinosa, que destacó la diferencia entre el concepto de “revalorización del residuo” y la “gestión del residuo“: la “revalorización” es un proceso que busca valorizar el residuo para su reutilización, mientras que la “gestión” sólo pretende colocar el residuo de manera que contemple las normativas existentes y disminuya el impacto ambiental.

Juan Ramos