Diputados recibirán al peón que denunció ataque de su capataz en Salto; UNATRA y PIT CNT evalúan convocar paro

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Foto: Secretaría de Comunicación - Presidencia de la República

A raíz de la denuncia pública de Hugo Leites, un peón del establecimiento rural Flor de ceibo en Salto, que acusa a su capataz de agredirlo físicamente con un rebenque en el rostro y la espalda, la Unión Nacional de Asalariados, Trabajadores Rurales y Afines (UNATRA) evalúa, en conjunto con el PIT CNT, convocar a un paro en rechazo a la agresión, que tuvo amplia difusión en redes sociales y medios de comunicación. El objetivo de la medida sería que la población se entere de este tipo de prácticas y pueda condenarlas, y se enmarca en la difusión del hecho de violencia, tarea a la que se encuentra abocado el sindicato.

“Este tipo de hechos siguen sucediendo, y han venido creciendo”, aseguró a SdR Marcelo Amaya, dirigente de la UNATRA. El dirigente sindical aseguró que en algunas oportunidades, a causa de denunciar a sus empleadores a causa de maltrato, los trabajadores rurales “terminan en el seccional o son amenazados con armas de fuego, porque intentan organizarse”.

Para Amaya, en el caso de Salto, la alimentación que recibía el trabajador en la estancia fue determinante a la hora de la realización del reclamo. Más allá de la queja por la cantidad de horas de trabajo, el reclamo existió a causa de que el peón no podía trabajar durante tanto tiempo por la forma en que se estaba alimentando. “Sencillamente no las podía hacer alimentándose de esa manera”, resumió el dirigente de la UNATRA en relación a las horas extra. Según Amaya, en Uruguay existe actualmente una “arremetida” desde las cámaras empresariales sobre los derechos de los trabajadores, y lo que se busca es que en el país se apruebe una reforma laboral como la que se sancionó en Brasil hace pocas semanas.

Según el dirigente, hay “una lucha cotidiana” de las cámaras para tratar de evitar que los trabajadores se organicen. “Una pregunta interesante de hacerse es qué hubiera pasado, por ejemplo, si el trabajador se hubiera defendido. Le hicieron firmar un despido voluntario después de darle una paliza”, reflexionó.

Por su parte, la Asociación Rural del Uruguay (ARU) hizo público un comunicado en donde repudió todo acto de violencia y exhortó al cumplimiento estricto de las normas laborales vigentes. Además, el comunicado señala la necesidad de que la resolución de conflictos sea en los ámbitos competentes, y respecto al hecho puntual de Salto, la ARU se manifiesta confianza en que la investigación de la denuncia penal aclare la situación y establezca las consecuencias necesarias.

José Bonica, primer vicepresidente de la ARU, dijo a SdR que este es un tema puntual del que no se tiene la suficiente información al respecto, por lo que hay que darle tiempo a la Justicia para investigar y actuar. De todas formas, supuso que en el hecho “hay mucho de personal y no tanto de laboral, como se lo quiere mostrar”. También mencionó que no han habido otros casos de este tipo y que el hecho “impresionó” a todos en la gremial.

En la misma línea, Gerardo García Pintos, segundo vicepresidente de la ARU, dijo que los hechos de la estancia Flor de ceibo fueron “lamentables, repudiables, y excepcionales”. “Yo nunca había escuchado en mi vida una cosa similar, tengo 60 años y nací y me crié en el campo”, indicó. El dirigente añadió que en el sector agropecuario la mayoría son productores medianos y chicos que no tienen empleados, y que en caso de que los tengan, nunca son más de tres. Según dijo, ello genera una relación muy estrecha entre empleados y empleadores, que además dura varios años.

García Pintos señaló que actualmente hay alrededor de 50.000 empleados rurales, y que la mayoría vive en los mismos establecimientos en los que trabaja y que tienen buenas condiciones de vida. Según ilustró, todos tienen casa, luz eléctrica, agua caliente, televisión y celulares. “Todo eso que se plantea, casi en caricatura, de gente durmiendo en colchones en galpones, de gente mal comida o maltratada, es lo que no queremos”, aseguró.

Respecto al tema de las inspecciones, García Pintos dijo que es el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) quien las realiza, y que por lo general son aleatrorias o se dan a raíz de denuncias puntuales. El dirigente gremial dijo desconocer el número del cuerpo inspectivo del ministerio, pero señaló que no se llegan a inspeccionar todos los establecimientos anualmente, debido el gran número de éstos en el país. Al respecto de las agresiones que sufrió el peón rural de Salto, señaló: “Si eso fuera generalizado es porque no hay inspección ni multas a rigor”, señala.

Otro trámite

La Comisión de Legislación del Trabajo de la Cámara de Representantes y el MTSS tienen previsto reunirse mañana viernes con la UNATRA, el peón agredido y su abogado para escuchar a las partes, según informó Gerardo Núñez, diputado del Partido Comunista y miembro de la comisión. “La idea es escuchar las distintas denuncias que puedan llegar a existir. En mi caso, voy a respaldar incondicionalmente al trabajador y al sindicato”, aseguró el diputado.

Para Núñez, el caso de Salto es una circunstancia “muy evidente” pero aseguró que también “hay otras, que ocurren todos los días y quedan muy invisibilizadas”. “Lo que pasa en los campos de arroz es un ejemplo”, ilustró, y dijo que allí “se fumiga sobre los trabajadores o se les niega el agua potable para poder hidratarse”. Además, sostuvo que para evitar este tipo de situaciones no alcanza solamente con las leyes, y son necesarias organizaciones sociales que acompañen el cumplimiento de la normativa. Según consideró, en el medio rural se practica un debilitamiento de la organización sindical, en parte producto de las “prácticas medievales” que aplican los sectores patronales. “Los compañeros y las compañeras que se sindicalizan son reprimidos en muchas oportunidades, lo que hace difícil la organización sindical. Cuando no hay sindicatos fuertes, que estén en condiciones de patear el tablero, los empresarios se sienten libres para avanzar incluso sobre derechos humanos básicos”, aseguró Núñez.

Lucía Carnales / Verónica Pellejero