A 41 años de La Noche de Los Lápices, uno de los sobrevivientes desmintió que su secuestro haya sido a causa de la lucha por el boleto estudiantil

MOTIVOS DE FONDO

 

Juicio contra Miguel Etchecolatz, en 2006 / Foto: AFP

Aquella noche allanaron sus casas y los secuestraron. Los torturaron y a algunos los asesinaron. Los estudiantes argentinos secuestrados el 16 de setiembre de 1976 en La Plata fueron Francisco López Muntaner, María Claudia Falcon, Claudio de Acha, Horacio Ángel Ungaro, Daniel Alberto Racero, María Clara Ciocchini, Pablo Díaz, Patricia Miranda, Gustavo Calotti y Emilce Moler. En lo que se llamó la “Noche de los Lápices”, protagonizaron una protesta por el boleto estudiantil para quienes cursaban la secundaria.

La Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) determinó, después de 40 años, que aquel día la policía bonaerense preparó un “operativo de escarmiento” para los estudiantes. La protesta, protagonizada por integrantes de la Unión de Estudiantes Secundarios, vinculados a la juventud peronista, fue considerada por las Fuerzas Armadas como señales de “subversión en las escuelas”.

El caso cobró relevancia en 1985, con la aparición del testimonio de uno de los sobrevivientes, Pablo Díaz, en el juicio a las Juntas Militares. Dos años después se filmó la película “La Noche de los Lápices”, que narra aquella historia. Díaz fue liberado tras estar varias semanas en prisión, en un centro penitenciario de Lomas de Zamora, en Buenos Aires. Patricia Miranda también fue liberada, pero por disposición del Poder Ejecutivo fue trasladada a otro centro de reclusión hasta marzo de 1978.

Emilce Moler primero estuvo desaparecida en el centro de detención clandestino Pozo de Arana, en La Plata, luego estuvo detenida en la cárcel de Devoto desde enero de 1977 hasta abril de 1978, momento en el que pasó a un régimen de libertad vigilada durante un año.

La Ley de Obediencia Debida se promulgó en la década de los 80, con una finalidad similar a la Ley de Caducidad en el Uruguay. La norma amparó al comisario Miguel Etchecolatz, autor material de los secuestros y las desapariciones, y le permitió no prestar testimonio sobre los hechos. En 2003, tras derogarse la ley, Etchecolatz recibió la sentencia por los crímenes de lesa humanidad cometidos y se lo juzgó como el máximo responsable de “la noche de los lápices”. A pesar de la condena al comisario y los testimonios obtenidos, sumado al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense, aún no se identificaron los cuerpos de las víctimas del episodio.

Gustavo Calotti es uno de los cuatro sobrevivientes de aquella noche y asegura que la historia oficial “vació de contenido la verdadera lucha”. Si bien fue detenido una semana antes de la recordada noche, se define como sobreviviente del hecho, al haber compartido militancia y meses de tortura en la prisión clandestina con sus compañeros.

Se construyó una historia con el boleto estudiantil y se hizo de ésta un símbolo que vació el contenido”, señaló en sus declaraciones a la página de Facebook Pensar la Historia Argentina. “En ningún interrogatorio se mencionó el boleto. Nos detuvieron por militar en organizaciones populares; lo que queríamos era hacer la revolución”, agregó Calotti, quien actualmente vive en Francia y allí trabaja como maestro.

El ex militante de la juventud peronista cuestiona enfáticamente el contenido de la película “La Noche de los Lápices”. “Yo siempre digo que no hubo una noche sino muchas, y que no fueron seis los desaparecidos sino muchos más. Y sobrevivimos muchos. La versión de la película es un recorte en el que el símbolo vació al contenido”, aseguró.

“A mí me detiene el comisario Luis Vides, ‘Lobo’, en la jefatura, donde yo era cadete. Me llevan a Arana y me torturan pidiéndome nombres pero no preguntaron nada del boleto. Allí había algunos estudiantes que yo conocía, como Claudio de Acha y Horacio Húngaro. También cambié algunas palabras con Claudia Falcone, a quien yo no conocía pero me acuerdo que lloraba. Después nos trasladaron y ya no supe de ellos.”, contó.

“El 23 de setiembre nos cargan en dos camiones. En el que iba yo fue al Pozo de Quilmes. Allí estábamos Emilce Moler y Patricia Miranda, secuestradas la noche del 16 y Victor Treviño, “chupado” a comienzos del mes. Luego desapareció. Después nos llevaron a la comisaría 3 de Valentín Alsina en Lanús. Luego llegó Pablo Díaz con José María Novielo. A todos nos blanquearon el 28 de diciembre, Día de los Inocentes, pero seguimos presos a disposición del PEN (Poder Ejectuvo Nacional) un año más”, finalizó.

Nadia Campos / Gonzalo Olivera