Virginia Bertolotti, doctora y profesora de la FIC, expuso sobre “el español en las redes y en la prensa 2.0”

TIEMPOS MODERNOS

Virginia Bertolotti durante la charla. Foto: Comisión de Género de APU

Escribir al correr de la pluma en la era digital es escribir sin detenerse en la corrección, la selección, es descuidar la sintaxis. Solo basta con tener un celular en mano y un viaje aburrido en el ómnibus para convertirse en comentarista de portales o periódicos de formato electrónico”, planteó Virginia Bertolotti, doctora en Humanidades y Artes y profesora de la Facultad de Información y Comunicación (FIC).

Los ingroups y outgroups son identidades colectivas que participan como comunidades de comentaristas de medios periodísticos digitales. Los ingroups son grupos de referencia en los que cada persona se identifica y se siente miembro, mientras que los outgroups son grupos de adversarios en los que las personas se reconocen pero no se sienten parte, citó Virginia Bertolotti en alusión a Henry Tejfel, psicólogo social británico. Tanto los grupos de referencia como los de adversarios se desenvuelven en el plano de lo mediático y lo personal, lo público y lo privado, la información y la mera expresión de subjetividad. Su comunicación siempre es pública porque los comentarios son leídos y respondidos breve y ligeramente por otros miembros del grupo, pero se simula un trato de privacidad porque no se está hablando con todos sino contestando a alguien en particular, concluyó.

En el comentario digital, la imagen del rol, del “ciberpersonaje” o “nueva face”, permite agresiones y disfemismos, que están prohibidas en otras formas de interacción. La emoción y la descortesía potencian los argumentos y se usan como medio de afiliación, definidor del grupo, alud Bertolotti en referencia a Catalina Fuentes Rodríguez, profesora del Departamento de Lengua Española, Lingüística y Teoría de la Literatura de la Universidad de Sevilla.

Bertolotti explicó que el lector-comentarista intenta preservar la imagen que ha construido de sí mismo: no expone realmente quién es sino lo que quiere decir que él es, y por lo tanto sus mensajes tienen que reflejar si pertenece al grupo de referencia o al de adversarios. Los comentarios son breves, no apelan a las estrategias de la lingüística clásica, usan el lenguaje coloquial y son fundamentalmente argumentativos. Por lo tanto, hablan más del comentarista que de la noticia.

La profesora de la FIC planteó que en las comunidades de la prensa digital se produce una cercanía, una familiaridad ficticia o real. Los interlocutores se tratan como iguales y aunque sean desconocidos, empiezan a conocerse a través de cada comentario. Esa familiaridad se construye a partir de la disortografía, lo que permite construir textos con apariencia de pronunciación verbal y genera un efecto psicológico de cercanía. Al despojarse de la ortografía, el esfuerzo de reconstrucción lo hace el otro comentarista, quien debe recuperar la entonación y la puntuación.

En cuanto a los rasgos de la prensa digital, Bertolotti aclaró que los comentarios reúnen diferentes modelos discursivos porque los géneros se van contagiando unos a otros, como por ejemplo el uso de abreviaturas como “celu”, alargamiento de palabras como “viaaajeee”, onomatopeyas como “meh”, entre otros estilos que se pueden encontrar en mensajes de Whatsapp que se han trasladado al mundo digital de la prensa.

En términos del lingüista Teun Van Dijk, “la identidad colectiva está determinada por el tipo de periódico del que se trata y de su línea editorial. El yo virtual es una construcción discursiva para actuar como portavoz de un grupo ideológico”.

Virna Aguilar