Inspector General de Trabajo sostiene que “el informalismo es mayor en el medio rural en cualquier otro sector”

DISTINTAS REALIDADES

Gerardo Rey / Foto: Presidencia de la República

El fuerte impacto mediático que tuvo el caso del peón rural de Salto, Hugo Leites, que denunció ser golpeado por el capataz de la estancia Flor de Ceibo, donde trabajaba, se debió a que su esposa fotografió las lesiones y las compartió en las redes sociales, donde la publicación se viralizó. SdR conversó sobre este caso con el inspector general de Trabajo y Seguridad Social, Gerardo Rey.

-¿En qué consistió la inspección a la estancia Flor de Ceibo?

En la estancia Flor de Ceibo teníamos tres situaciones, que se dirimen en tres ámbitos distintos. Primero, la agresión. El peón rural denuncia una agresión propinada por el capataz. Eso se está dirimiendo en la sede judicial. Actuó la Policía, dio cuenta a la Justicia, que actuó y es de esperar que en un tiempo breve haya una resolución respecto a las agresiones, que tuvieron origen en una discusión de carácter laboral. El segundo punto es la situación de ese trabajador de la estancia, que interrumpe la actividad laboral y establece una demanda al reclamar haberes impagos, básicamente con dos estructuras principales: horas extras y despido, que por las circunstancias en las que se produjo, entienden debe ser especialmente gravado. Al no haber acuerdo en la instancia de conciliación, la normativa prevee que el trabajador tiene que efectuar un reclamo judicial diciendo que ya lo hizo ante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), que hubo una instancia judicial en la que no se pusieron de acuerdo y apelarla.

-¿Cuál es la tercera situación que se generó a partir del hecho?

Hay una tercera situación que emerge de la inspección en el lugar de trabajo. Al realizarla, intimamos acerca de cuestiones referidas al salario y la seguridad social, y otras en relación con la salud y la seguridad en el trabajo. En referencia a lo primero, la intimación se hace sobre la planilla de trabajo, hay que acreditar los recibos de salarios donde figuren los haberes abonados a cada uno de los trabajadores. En este caso, no sólo a Leites, sino a todos quienes actualmente trabajan en el establecimiento. Por último, se revisan las actas del Banco de Previsión Social, que demuestran la contribución a la seguridad social. En el caso de la denuncia, esta documentación recién fue entregada en la tarde del 4 de octubre. De ese estudio puede surgir que la empresa está cumpliendo con la normativa o no. De constatarse apartamientos de la normativa, además de realizar la intimación para la regularización, se aplicarían las multas correspondientes. En la inspección también realizamos intimaciones acerca de las condiciones de salud y seguridad en el trabajo. Encontramos instalaciones eléctricas en mal estado e intimamos la protección de maquinaria, en particular el tractor.

-¿Se pone énfasis en algunas áreas específicas para el caso del medio rural?

La Inspección General de Trabajo pone una especial atención a algunos aspectos en las fiscalizaciones al sector rural. Uno de ellos tiene que ver con la protección de la toma de fuerza de los tractores, porque se han verificado importantes accidentes. La falta de este tipo de protección puede generar fracturas o inclusive la pérdida de miembros superiores por atrapamiento. En el caso de la deuncia en cuestión, intimamos también a que se brinden servicios de bienestar. Se llama así a las características que deben tener los lugares donde duermen y comen los trabajadores del establecimiento. Además, se intimó a la entrega de la documentación que acredite que el agua es potable y que se ha entregado ropa de trabajo. En lo que tiene que ver con las condiciones del dormitorio, lo más importante son los cerramientos. Si éstos son insuficientes, en el medio rural pueden entrar animales como sapos, arañas, y otros. Los cerramientos que había no tenían mosquitero y la ventilación era escasa.

-¿Cómo continúa este procedimiento?

Seguramente se disponga una nueva visita para verificar el cumplimiento o no de las correcciones que indicó la Inspección General de Trabajo.

-¿La intimación se realizó porque los elementos no estaban presentes?

Exactamente, la intimación se realizó porque todos estos elementos que están previstos por la ley no estaban presentes.

-Con relación al funcionamiento de la inspección del trabajo, ¿cómo es la dinámica de la fiscalización?

Una parte de nuestro trabajo está marcado por las denuncias que se realizan. Éstas son entre 3300 y 3500 por año. La característica de 2016 y lo que va de 2017 es que empieza a haber un cambio. La mayoría de las denuncias son del interior del país. Este año un tercio de las denuncias del interior son del medio rural. El segundo componente de nuestro trabajo son los operativos. Sin que existan denuncias se planifican visitas sin aviso, obviamente, a establecimientos rurales, comercios, fábricas, según la actividad que estemos vigilando especialmente. Para decidir estas cuestiones tomamos algunos indicadores relevantes: los que tienen que ver con la formalización del empleo y los que tienen que ver con la salud y la seguridad trabajo, lo que se llama “siniestralidad”. En este año, los operativos se concentraron en la producción de cítricos, y la producción de arroz que se está haciendo en este momento. También estamos liquidando las inspecciones a los frigoríficos, que en la inmensa mayoría, están en el interior del país

-¿La cantidad de inspectores con los que cuenta el MTSS es suficiente?

Los inspectores son unos 120 en la actualidad. Los funcionarios tienen una un régimen exclusividad por el que no pueden tener ningún otro trabajo, salvo la docencia, que tiene que estar especialmente autorizada. En cuanto a la cantidad, es como cuando se le pregunta a la policía si tiene la cantidad efectivos suficientes Cuántos más seamos, mejor. Pero Uruguay es uno de los que tiene los guarismos más altos en cantidad de inspectores del trabajo. Además, una inspección genera por lo menos otra más, porque se intima a que se cumplan las reglamentaciones y eso lleva a una posterior visita para corroborar que se haya cumplido. También se hacen clausuras preventivas, es decir, si un inspector va una obra y encuentra, por ejemplo, que los andamios no son adecuados, la obra se clausura preventivamente y eso amerita posteriores visitas para corroborar que se esté cumpliendo con la normativa.

-¿En el medio rural hay muchas situaciones como las que ustedes han tenido que inspeccionar en el establecimiento Flor de Ceibo?

Sí, se dan estos casos. El informalismo es mayor en el medio rural respecto a cualquier otro sector del trabajo. 20% de las denuncias provienen de trabajadores sindicalizados, el resto son trabajadores que hacen sus denuncias individualmente. Esto se ha dado a partir de la reactivación de los Consejos de Salarios y la protección a la actividad sindical. Al aumentar el número de las inspecciones, se han mejorado muchísimo los guarismos de seguridad en el trabajo y de formalidad.

Soledad Cavada de Vasconcellos