Científicos uruguayos descubren una enzima a partir de bacterias de la Antártida

DIO SUS FRUTOS

Base uruguaya en la Antártida. Foto: Presidencia

Un grupo de investigadores de la Facultad de Ciencias descubrió lo que denominaron “fotoliasa bacteriana antártica”, una enzima capaz de reparar el daño causado al ADN por la radiación ultravioleta. “No descubrimos la pólvora, lo que descubrimos es una pólvora más barata y más explosiva”, dijo a Sala de Redacción Susana Castro, doctora en Química y docente de la Sección Bioquímica de la Facultad de Ciencias.

El equipo de investigadores que encabeza Castro trabaja desde hace diez años en el área de la biotecnología y utiliza material genético de origen antártico. Debido al intenso frío y a la importante radiación ultravioleta, la Antártida es el lugar adecuado para recoger el material genético: los organismos permanecen allí durante millones de años y adquieren características únicas.

Castro manifestó que “la tarea del grupo es trabajar con enzimas, es decir, moléculas que aceleran y canalizan las reacciones biológicas a baja temperatura”. El descubrimiento se hizo sobre bacterias antárticas resistentes a la radiación ultravioleta: se buscaron los genes que codifican la enzima fotoliasa y se produjeron dos enzimas por tecnología de ADN recombinante, una molécula que proviene de la unión artificial de dos fragmentos de ADN.

“Se obtiene fácilmente, a menor costo, lo purificamos en una forma sencilla y obtenemos un producto que tiene una alta eficiencia. Por ahora fue probado solamente en modelos in vitro. Para usos farmacéuticos y/o cosméticos tiene que ser probado en modelos vivos y en Uruguay nadie presta ese servicio”, explicó Castro. Con el material genético se trata de contribuir a industrias tales como la farmacéutica, la cosmética, la del papel y el etanol.

Para la investigación se ha contado con la colaboración de varios organismos, entre ellos, el Instituto Antártico Uruguayo y el Ministerio de Defensa Nacional, que se encargó del transporte y la seguridad en la Antártida. En cuanto al apoyo de privados, el laboratorio Celsius colaboró en la primera etapa del proyecto.

Además, en este momento el grupo está desarrollando un estudio sobre el mecanismo de adaptación al frío de otro microorganismo, también recogido en la Antártida. La finalidad es producir sistemas propios de extracción de proteínas que funcionan a bajas temperaturas.

Bernardo Brongo