Juan Martín Guevara expuso en una actividad por los 50 años de la muerte del Che y conversó con SdR acerca de su hermano

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El suboficial recula, desde la puerta cierra los ojos y dispara una ráfaga. Serán necesarias varias (balas) para matar al Che”, expuso el periodista Samuel Blixen a modo de comienzo. A 50 años de la muerte de Ernesto Guevara, el Che, el comandante o Ernestito, como era llamado por su entorno familiar, la Facultad de Información y Comunicación (FIC) y la agencia de noticias rusa Sputnik Mundo, organizaron un encuentro en su conmemoración. Allí expusieron Juan Martín Guevara, hermano menor del Che y Blixen, quien además de periodista es docente de la FIC.

Blixen abordó las grandes facetas de la vida y obra del Che, entre ellas sus aportes como narrador y cronista de los hechos que vivió. El docente estableció que en los textos del Che se puede descubrir “apego incondicional a la verdad, rigor para analizarla sin subjetivismos, independencia de criterios, claridad, honestidad y compromiso con los principios y valores”. Por otro lado, Juan Martín Guevara se centró en la personalidad de su hermano, en particular en sus valores y virtudes. Definió sus rasgos más característicos y ejemplificó con varias anécdotas y cartas escritas por el Che.

SdR entrevistó a Guevara antes de la conferencia en la FIC. Con la soltura y el carisma que lo caracteriza, en un comienzo planteó que Ernesto Guevara es su hermano de sangre y el Che es su compañero de ideas. Explicó que por esa misma razón, el legado que ha dejado su hermano tiene una importancia fundamental para él. Si bien es militante desde chico, hoy su participación política se da en otra dimensión, ya que su tarea es distinta a causa de este legado.

Guevara recordó que su hermano Ernesto se sumó al movimiento 26 de julio como médico y no como militar; “si él tenía en la cabeza la idea de combatir, que seguramente la tenía, él hizo su inicio allí, en lo que él había elegido como profesión”. Además, agregó un dato no tan conocido en la vida del Che: comenzó a estudiar Ingeniería -no Medicina- y después de un episodio de salud de su abuela, quien luego falleció, abandonó la carrera.

Al ser consultado sobre la razón que motivó a su hermano a emprender un viaje de lucha, expresó que “la vida es lo que lo motivó, nadie puede decir de por sí, esto es lo que me movió hasta acá, sino que hay una serie de circunstancias familiares, nacionales, internacionales, nivel de vida, de estudio, en lo que estábamos en ese momento. Un contexto que lo termina llevando a ese lugar”.

En su exposición también habló al respecto: “la historia tiene caminos que uno no puede determinar de antemano. Si Ernesto no se encontraba con Fidel en México, no había Che. Sería médico y hubiera  seguido su aventura viajera, pero no sería el Che. Y si él no recorría todo lo que recorrió, si no profundizaba todo lo que profundizó, si no estudiaba, no le hubiera dado bolilla a Fidel porque no le hubiera interesado. Pero se dio esta casualidad, dos fenómenos como ellos encontrándose”, concluyó.

La construcción del Che

El hermano menor del Che destacó la importancia de la familia en la formación de esa personalidad y figura tan conocida. Habló de una familia “muy particular”, “poco común”, “rupturista” y “lejos de los esquemas”, a donde “ni la iglesia ni los militares podían entrar, todo lo que venía de orden y mando no caminaba”. Su hermana Ana María decía que en su familia no se hablaba, se discutía y todo se prestaba para debate. Contó que cuando eran chicos cuestionaban hasta a su propia maestra, “algo inconcebible en otro lugar”. Este tipo de familia le fue generando un germen de rebeldía, que cuestionaba todo lo que se le imponía y la peleaba hasta el final si no estaba de acuerdo, señaló Guevara.

De forma alegre, en el Aula Magna de la FIC recordó y relató el momento en que visitó a su hermano en La Habana, en 1959. En ese año había triunfado la Revolución Cubana y el Che tenía una fractura en su brazo por una caída. “Familiarmente, él me decia tudito por pelotudito y yo le decia a él tudazo por pelotudazo, entonces delante de todos no podía llamar al comandante de esa forma”, recordó. En un momento en el que estaban solos empezaron a jugar de manos, Juan Martín lo golpeó en su brazo lastimado y el Che, quejándose, bajó los brazos. Su hermano copió este último gesto y en ese instante el Che lo golpeó; “yo me levanto enfurecido por lo traidor, me señala con el dedo y me dice: ‘nunca te confíes del enemigo‘”, relató. Es allí donde Juan Martín encuentra en su hermano la mezcla de sus progenitores: tramposo como su padre y siempre con una enseñanza, como su madre.

Otro rasgo que Juan Martín contó acerca de su hermano es el uso de la ironía y el humor. Para ejemplificar, leyó varias de las cartas que su hermano enviaba, en las que se dirigía al resto de formas muy ingeniosas.

Del libro Luchar por un mundo mejor, de Pacho O'Donell

Guevara contó a SdR que le da gracia leer que el Che provenía de una familia oligárquica aristocrática: “nada que ver con eso, nada que ver con el dinero, que es lo que caracteriza a la oligarquía; nada que ver con la aristocracia, que se caracteriza por lo estructurado. De esta familia, que no era muy normal, salió alguien que se fue haciendo anormal”. En su exposición volvió a referirse al tema y comentó: “yo conocía el automóvil por foto. Todas las casas en las que yo viví eran alquiladas, no era un Robin Hood de una familia muy poderosa que un día dijo: ‘voy a ayudar a un pobre’. Los pobres estaban metidos en mi casa y mi propia casa era pobre”.

La mitificación del Che

Respecto a lo que es su hermano hoy, dijo que lo va internalizando con el tiempo. “Yo no soy escritor, pero hay un libro que escribió una francesa a través de mi relato, y que está traducido a 11 idiomas. A mí no me conoce nadie, y es ahí cuando me caen absolutamente todas las fichas: el Che se ha convertido en un referente universal”.

Guevara cree que no se conoce mucho de las ideas y la vida de su hermano, y es por ello que cree importante la existencia del mito, que permite llenarlo de contenido y humanidad. “Si para algo sirve humanizar es para que esta figura sea referente, nadie puede emular algo que es inalcanzable”, opinó.

Yo habia hecho una asociación que se llamaba ‘Por las huellas del Che’, a la que no pude hacer funcionar por errores míos, y ahora formamos una fundación que se llama ‘El Che vive‘”, relató. Su objetivo es comunicar, contextualizar, imprimir y a través de todos los medios de comunicación que hoy existen, trasladar esa información y ponerla al servicio de los jóvenes, ya sea a través de medios digitales o en papel. “También queremos facilitar que la gente escriba y dé su opinión, porque el pensamiento guevarista es un pensamiento vivo como el marxismo o el leninismo, la revolución siempre es algo vivo, cuando se estratifica deja de serlo”, agregó.

El hermano menor del Che definió al pensamiento guevarista como “crítico y antidogmático”, y dijo que cree posible y necesario que haya más “Ches y Cheas”, sin dejar afuera la responsabilidad de la mujer de cara al futuro.

La del Che es una figura mitificada en todos los países latinoamericanos, sin embargo, esto no sucede en su país natal. Juan Martín contó que por primera vez en la historia, en Argentina se hizo un acto dedicado a su hermano hace muy pocos días, en la Biblioteca Nacional. Este reconocimiento, llamado “Che lector”, recopiló los libros que había leído a partir de todas sus cartas e investigaciones. “Me gustó que se haga un homenaje al Che, pero más al Che lector, no hablar de él como el guerrillero, sino como pensador y lector”, valoró.

Con respecto a su visión sobre la izquierda actual, Guevara expresó a SdR que es tal el “manoseo” que hay de los términos izquierda, comunismo, progresismo y socialismo, que hoy en día ya no se pueden definir. “Si Xi Jinping, Secretario General del Partido Comunista Chino es comunista, yo soy de Júpiter. Y si Emmanuel Macron,  presidente francés, es socialista, yo soy de Marte”, ironizó. Además, contó que el Partido Comunista Argentino apoya a Cristina Fernández y mencionó que ella ha dicho que hay que hacer un “capitalismo en serio”. Guevara cuestionó cuál es la diferencia entre ese capitalismo y uno “no en serio”. “Si el Partido Comunista que se declara de izquierda está apoyando a un populismo nacionalista- capitalista, entonces yo no soy comunista”, remató.

Sin embargo, en la conferencia decidió leer un texto de su hermano, para explicar su postura frente al marxismo: “Se debe ser ‘marxista’ con la misma naturalidad con que se es ‘newtoniano’ en Física, o ‘pasteuriano’ en Biología, considerando que si nuevos hechos determinan nuevos conceptos, no se quitará nunca su parte de verdad a aquellos otros que hayan pasado”. Además, interpretó que en dicho texto su hermano considera que Marx es un escalón, no algo rígido y bíblico.

Un asesinato jamás resuelto

SdR preguntó a Juan Martín acerca del día en que el Che realizó un discurso en el Paraninfo de la Universidad de la República, el 17 de agosto de 1961. Al finalizar el discurso y mientras se retiraba del edificio, Arbelio Ramírez, profesor de historia que había concurrido al acto, recibió un disparo que le costó la vida. Guevara relató que él presenció el acto y que cuando se escucharon los disparos, uno de los escoltas lo tiró contra una pared para protegerlo.

Guevara consideró al respecto que esa bala no era para el Che. “No digo que a quien disparó no le hubiera gustado darle al Che, seguramente le hubiera gustado mucho más matarlo a él que a Ramírez”, añadió, pero explicó que por cómo estaba protegido su hermano, era complicado que una persona pudiera atentar contra él. Por otro lado, él cree que el objetivo de este episodio fue provocar y generar una situación de caos y violencia.

Acerca del vínculo entre Fidel y su hermano, Juan Martín contó que tenían una estrecha relación y lo ilustró con el hecho de que sus sobrinos llamaban “tío” al líder de la Revolución Cubana. “Fidel era un tipo que estaba en los despelotes infernales, pero estaba en los temas de los compañeros. A Fidel se le pueden discutir muchas cosas, muy autocrítico me parece que no era, pero el tipo no fue cobarde ni traidor”, afirmó.

Victoria de la Llana