La obra AM se presentó en el Ciclo Montevideo Danza

EXPONER LO QUE NOS PASA

Los dos bailarines de AM. Foto: SdR / Sofía Kortysz

La obra AM es un show televisivo adaptado a un teatro. Dirigida por la psicóloga y actriz Pilar Roselló, se presentó la semana pasada en la sala Zavala Muniz del teatro Solís, en el marco del Ciclo Montevideo Danza. Sus intérpretes–creadores, Andrea Lamana y Marcos Ramírez Harriague, son los participantes de un juego dirigido por una voz en off. Los espectadores, como establece esta voz, son “cómplices”. AM fue pensada para las tablas pero se parece más a un espectáculo de televisión que a una puesta convencional de danza o teatro.

En esta obra los espectadores aplaudieron más de una vez durante la función. Celebraron incluso algo tan ridículo como que un espectador invitado por los intérpretes, se parase en el escenario y caminara unos pasos. El público aplaudió, no por la complejidad del desafío del participante, sino porque son las reglas incorporadas en este tipo de espectáculo. La dinámica recuerda a películas como Requiem for a dream o The Truman show. La similitud más reciente podría ser White bear, el episodio de la serie Black Mirror en que una mujer sufre durante 40 minutos para entretener a una platea expectante que avala este sufrimiento.

También Bertol Brecht y la ruptura de la cuarta pared están presentes en AM. Aquí los intérpretes explicitan los mecanismos de su creación, discuten la construcción de la obra al tiempo que la hacen. “¿Sabés lo que pasa? no puedo actuar, no puedo moverme e impulsar la voz, porque no me gusta la actuación, la representación”, dice Andrea durante la función.

Es una obra que habla del presente, de la violencia hacia la mujer, hacia el homosexual, el diferente. “El tema disparador fue el género, las obras para mí son excusas para investigar algo”, dijo la directora en un encuentro con alumnos de bachillerato luego de la función. Los parlamentos refieren a las categorías y palabras cada vez más familiares como pansexual, intersexual, queer para acercar al espectador a ese mundo – ¿acaso no es el de todos?- pero también para cuestionar estas definiciones con humor. Así es que se mencionan conceptos difíciles de comprender como “lesbiana pan hetero normativa”, que acompañados por la gestualidad de los bailarines, logran despertar la risa. La relación entre realidad, lenguaje y política, es puesta en escena a través de la mención de las palabras “todes”,“todxs”, “todarrobas”.

“La obra surgió hace cuatro años cuando Andrea, embarazada, daba clases de danza contemporánea en la Escuela Nacional de Danza (END -SODRE) y yo le hacía las suplencias. Empezamos a preguntarnos cómo jugaba el ser mamá en una institución donde los roles de los bailarines son bien diferenciados: la mujer es liviana y vuela y el hombre es el soporte. En nuestra clase había una liberación del hombre que era llamativa, eran todas unas divas, y pensamos: algo está pasando acá en relación a los roles”, agregó Marcos.

El público ingresa a la sala al ritmo de Diamonds de Rihanna. Eso es coherente con el acercamiento que se desea con el público. Funciona sobre todo para aquellos más jóvenes, quienes reciben esta canción como un hit que los incluye. Pero el punto más alto de este diseño, es el comienzo del solo de Andrea tras una frase del filósofo Paul Preciado que se funde con la versión de Ave María por la soprano María Callas.

El acceso de las mujeres a la masculinidad es muy peligroso; la ingestión de testosterona normalmente lo que produce es la pilosidad, el cambio de voz, el hecho de que crezca el clítoris”, es la frase de Preciado extraída de una entrevista que le realizó Alejandro Jodorowsky, otro pensador contemporáneo. En la presentación de esta entrevista dice el entrevistador: “Me interesa la originalidad de la teoría de Beatriz para esos hombres machistas que solo adjudican a la mujer cuatro roles: o madre o puta o virgen o tonta”. En este encuentro, Paul Preciado todavía no era Paul, si no Beatriz.

Es una oposición brillante la del Ave María con la danza de Andrea, una conjugación de dos elementos que aumentan su esplendor al acoplarse en esta antítesis. La oración se carga de múltiples y nuevos sentidos ante la libertad con que se mueve la intérprete con la escasa ropa que viste. Una obra que habla del hoy.

Sofía Kortysz