La sede de Uruguay y Argentina entre los finalistas para albergar el Mundial de Básquetbol de 2023

PONEMOS LA CASA

La posibilidad de que países sudamericanos puedan organizar un Mundial de Básquetbol es compleja. Infraestructura, estadios, capacidad, modernidad y poderío económico, son algunos de los motivos que separan a estas naciones de las grandes potencias del mundo, de cara a la organización de un evento de esta magnitud. De igual manera, el básquetbol latinoamericano ha crecido en los últimos años; muchos de los países de la región han apostado en el crecimiento de este deporte, han construido nuevos estadios, centros de entrenamientos y se han creado nuevos torneos internacionales, lo que ha dado un mayor rodaje y profesionalismo a los distintos clubes o selecciones del continente. Esto ha motivado a Uruguay y Argentina, dos naciones con identidad e historia en este deporte, a postularse como sede para el Mundial a disputarse en 2023.

En primera instancia, Argentina anunció en octubre de 2016 que iba a aspirar a ser sede del Mundial de Básquetbol, pero la sorpresa se dio dos meses después, cuando a fines de diciembre, el director de la Secretaría Nacional del Deporte uruguaya, Fernando Cáceres, anunció que Uruguay se sumaba a la postulación de la sede mundialista. “Sería un gran logro para nuestra federación y el crecimiento de nuestro básquetbol. Estamos trabajando desde ya para poder lograrlo y estar a la altura”, expresó en su momento.

Con el pasar del tiempo, el progreso en la organización del evento, la construcción del Antel Arena en Montevideo y los avances en los estadios argentinos, ubicaron a la candidatura rioplatense un paso más adelante, ya que el 7 de marzo fueron notificados por la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) de que la doble candidatura era finalista. Por el camino quedaron Australia y Alemania, sólo avanzaron cuatro: además de Argentina-Uruguay, lo hicieron Rusia, Turquía y Japón-Filipinas-Indonesia, el trío asiático.

El jueves 12 de octubre, representantes de la Federación Uruguaya de Básquetbol (FUBB) y de la Confederación Argentina de Básquetbol (CABB), se reunieron con miembros de FIBA, a modo de formalizar y presentar por última vez el proyecto. El acto se realizó en un hotel de la Capital Federal bonaerense, a pocas cuadras de la Plaza de Mayo, y contó con la presencia de varias figuras destacadas, como el basquetbolista uruguayo Esteban Batista (primer jugador uruguayo en llegar a la NBA). También participaron el actual entrenador de la selección argentina, Sergio Hernández, el ex basquetbolista de 92 años Ricardo González, campeón del mundo con Argentina en 1950, y los presidentes de la FUBB, Ricardo Vairo, y de la CABB, Federico Susbielles. Integrantes de la llamada “Generación Dorada” argentina enviaron su saludo y apoyo a través de videos que fueron reproducidos en pantalla gigante: Emanuel Ginóbili desde San Antonio, Luis Scola desde China y Andrés Nocioni, entre otros.

Como ocurrió desde el primer momento, en el acto se destacó el respaldo de los gobiernos para la realización del evento. “Si ambas federaciones no contamos con el apoyo de los gobiernos, es imposible organizar un Mundial, primero por temas económicos y segundo porque es un requisito que FIBA pone como indispensable para ser sede, por eso hemos estado agradecidos desde el primer momento”, expresó Vairo. Consultado por la división de sedes y los encuentros que se disputarían en suelo uruguayo, el presidente de la FUBB indicó que “Uruguay se postula como sub sede de Argentina”, y que “aproximadamente 70% de los partidos se jugarán allá”. “Lo importante para nosotros es saber que de lograr la candidatura, podríamos recibir a ocho equipos de los mejores exponentes del mundo y eso sería un empujón y una gran motivación para seguir creciendo y desarrollándonos”, agregó.

LA HISTORIA, UNA DE LAS RAZONES

Sudamérica no es pionera solamente en organizar mundiales de fútbol, también lo es en básquetbol. En 1950, al igual que lo había hecho Uruguay en 1930 con el fútbol, en Argentina se realizó el primer Mundial organizado por la FIBA, luego de los Juegos Olímpicos de Londres 1948 y con el básquetbol en pleno crecimiento en el mundo. Con países europeos devastados económica y políticamente por la Segunda Guerra Mundial y con Estados Unidos como principal protagonista bélico, la FIBA no tenía otra opción que elegir a un país sudamericano como sede. Por eso recurrieron a Argentina, un país grande, con infraestructura acorde al evento, un gran plantel y dirigentes influyentes en la FIBA. En esa oportunidad participaron 10 selecciones, 8 se ganaron el cupo en torneos clasificatorios, Ecuador fue invitado y Argentina se ganó el lugar por ser el país organizador. Como particularidad, Italia se bajó del campeonato por motivos económicos y Uruguay no pudo jugar por inconvenientes en la documentación. En sus lugares asistieron Yugoslavia y Perú.

Luego del Mundial de 1950, Brasil fue el encargado de organizar el segundo torneo en 1954, con el detalle de que Argentina, último y primer campeón, decidió no asistir. Cinco años más tarde, en 1959, Chile fue el anfitrión y fue la primera vez que participaron representantes de cuatro continentes. En 1967 llegó el turno de Uruguay, que fue el organizador en ese año. Para esa ocasión, Uruguay debía albergar partidos en cuatro estadios, que fueron el club Universitario de Salto, el estadio Praga de Mercedes, el Palacio Peñarol y el Cilindro Municipal, donde se desarrolló la fase final. Los locatarios culminaron en la séptima posición, Argentina en la sexta, y el campeón fue la Unión Soviética, que derrotó en la final 71 a 59 a Yugoslavia.

Con el correr de los años, el básquetbol pasó a ser un deporte tradicional y en constante desarrollo en todas partes del mundo, por lo que Sudamérica dejó de ser el continente organizador por excelencia, y sólo una vez desde 1967 un país sudamericano volvió a ser sede (Argentina en 1990). En ese entonces, ya con un plantel no tan competitivo y con la época de auge y gloria en el pasado, Uruguay no logró clasificarse. La final la volvieron a disputar dos de los más grandes protagonistas de estos campeonatos, Yugoslavia y la Unión Soviética, fue en el Luna Park ante 10.000 espectadores.

EL ANTEL ARENA, NUESTRA CARTA

El jueves 21 de octubre de 2010, un incendio colapsó y derrumbó el techo del Cilindro Municipal, por lo que en 2012 fue clausurado. Con una capacidad en sus inicios para 18.000 personas y luego reducida a 15.000, el principal escenario cerrado de Uruguay, inaugurado en 1956, supo albergar importantes eventos como el Mundial de 1967 y diversos espectáculos artísticos. Durante el gobierno de José Mujica, ya sin uso y abandonado, se decidió derrumbar la estructura, para dar paso a un nuevo y moderno proyecto: el Antel Arena. El 12 de mayo de 2014 sobre las 16:00, el viejo Cilindro Municipal quedo reducido a escombros. Muchos vecinos recuerdan la fuerte explosión de aquella tarde, incluso algunos se arrimaron a ver el acontecimiento.

Según informaron miembros de prensa de Antel a SdR, el nuevo escenario tendrá una capacidad de 10.000 personas sentadas, contará con cuatro ascensores, dos escaleras mecánicas y cuatro escaleras principales para la circulación del público. Consultados por sobre la fecha de inauguración, informaron que “se estima [que la obra] estará finalizado para el segundo semestre de 2018 y se tiene pensado un gran evento aunque aunque aún no está definido”. Por otro lado, indicaron que “Antel está trabajando junto a una firma inversora internacional que ha desarrollado los más modernos estadios en todo el mundo, por lo que el Antel Arena estará a la altura de los mejores estadios del mundo”.

Existen diversas visiones sobre la mejora del barrio y los alrededores, donde se situará el Antel Arena. Desde el Gobierno han dicho públicamente que han comenzado grandes obras con el fin de “modernizar” la zona y crear “el primer barrio teconológico del país”. Desde la empresa pública de telecomunicaciones expresaron a SdR que “el impacto de la construcción del Antel Arena en el barrio será de gran magnitud y se verá reflejado en diversos aspectos. Habrá más y mejor iluminación, seguridad zonal, se prevé también crear nuevas calles y mejorar las existentes, nuevos espacios públicos para recreación, y lo más importante o novedoso, es que se crearan ámbitos de inclusión tecnológica con las distintas organizaciones. Sin duda que esto es fundamental y suma para que Uruguay pueda organizar el Mundial, ya que no solo el estadio tiene que estar al mejor nivel, sino todo su entorno, todos sus alrededores”.

Rodrigo Prando