El antropólogo Marc Augé conversó con SdR

SOÑADOR DE UTOPÍAS

 

Marc Augé durante su visita a Uruguay. / Foto: Memoria Futura

Invitado por el proyecto ganador del Presupuesto Participativo 2013 en el Municipio B de Montevideo, Memoria Futura, y con el apoyo de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHUCE), la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) y la Alianza Francesa, el antropólogo francés, estudioso de la vida cotidiana y las interacciones humanas en el espacio, Marc Augé, realizó charlas y encuentros durante su visita, y concedió una entrevista a SdR en la que aventuró una “utopía de la educación” para Uruguay

El antropólogo ha dedicado parte de su vida al estudio de la era de la globalización bajo los nuevos paradigmas espacios–temporales, cuestiones de identidad cultural, religiosa y la injerencia de los regímenes sociopolíticos en ese contexto. Recibió por parte de la FHUCE y la FADU el título Ad Honorem, con presencia de ambos decanos y del rector de la Universidad de la República.

Augé consideró el título como un símbolo de amistad y una manera de estrechar los lazos que forjó en su estadía. En los 90′ recorrió América Latina y quedó fascinado por su cultura. Ha seguido de cerca los procesos democráticos y su visita es frecuente por la región. Es la primera vez que se detiene en Uruguay. Pasó una vez muy rápido, según él y de camino a Buenos Aires.

Estuvo en Montevideo una semana dando varias charlas, encuentros con docentes y alumnos de las facultades y con la sociedad civil, así como recorridas y activaciones con artistas.

Para el antropólogo, Uruguay es un país que tiene aspectos interesantes a nivel político por la presencia de la laicidad, la que considera como determinante del accionar y devenir social, como factor preponderante para la integración de las diferentes identidades culturales.

Hay países donde la cultura tiene un peso importante y otros donde la cultura es más una formalidad. Países con una ambigüedad sobre la noción de cultura, estamos en un mundo donde hay mucha gente que clama “mi cultura, mi cultura” y creo que la discusión es más complicada que eso”, señaló.

Si bien no tuvo tiempo para analizar la coyuntura del país, comprobó que tenemos una tradición de cultura arraigada, así como diferentes alternativas y mecanismos para su difusión.

Es por eso que vislumbra a Uruguay como un buen lugar para lo que él llama “la utopía para la educación”, precepto que entiende como una reorientación de las políticas públicas hacia un mecanismo independiente de las exigencias del sistema capitalista.

Aduce que esta realidad no escapa a las problemáticas mundiales y que se deben a que se está bajo la égida de la globalización. La discusión por los medios de comunicación y su importancia donde dice que “los medios son los medios”, apela a no perder de vista esa discusión y trabajar en una mejor utilización de ellos. Este sería el puntapié para entender lo que denomina la “utopía de la educación”. Utilizarlos para difundir y reflexionar, brindar acceso y atacar las desigualdades. “Mayor acceso a la información no implica tener acceso al conocimiento del mundo, simplemente es un medio”, reiteró.  Considera que se está consciente de ello y valora los esfuerzos por difundir la cultura a expensas de los grandes medios.

Augé cita con frecuencia al historiador y filósofo Michel de Certau, que plantea la idea de investigar al hombre mirándose a sí mismo y su nueva vida social en el entorno cotidiano, con referencia a la dualidad dominante: producción-consumo (capitalismo).

Así Marc Augé evidencia que la sociedad asiste a movimientos emergentes en pugna, que quieren recuperar su identidad y derechos fundamentales, apropiándose de espacios y resignificándolos.

A través de reflexionar a largo plazo, a expensas de saber que no se está por llegar a una solución, sino que se está en el camino. “Debido a mi edad, puedo decir que hay progresos. Cuando pienso la Europa de los años 40. Hay también muchas cosas a mejorar y contradicciones que se expresan a través de algunos movimientos”, afirmó.

Parte del problema según él, es el crecimiento de las desigualdades con el sistema y la dicotomía de tener a “8 hombres con tanto dinero como la mitad de la humanidad. Tenemos una ideología del hombre que tiene éxito como un super individuo. Tengo una concepción de la libertad individual como algo esencial, pero ese éxito y acumulación es preocupante”.

A su vez observa con detenimiento a los movimientos colectivos con prácticas alienantes, piensa inmediatamente en las formaciones religiosas, pero también se muestra optimista, entiende que son los últimos coletazos de un ciclo que termina. Lo que por consiguiente determina la culminación de este ciclo: la contraposición del pensamiento religioso contra el pensamiento laico, él lo evidencia en el pensamiento islámico fundamentalista. “Soy un hijo de las luces, y la laicidad me parece una cuestión esencial”. La laicidad entendida como un camino para reencauzar el mundo, aunque el mundo no lo entienda así, enfatizó.

Ahora vuelve a Francia para terminar una compilación de trabajos denominada ¿Quién es el otro?, donde  se dispone a trabajar y analizar la libertad individual y colectiva, bajo el entendido de que “todos los otros, son otro igual que yo”. “La noción de alteridad es cada día más importante. Pienso que en el ser humano hay 3 dimensiones, la individual, la cultural y la general”, dijo.

Para terminar su estadía en el país, se reunió con artistas y amigos del proyecto artístico-cultural Memoria Futura, ocasión en la que fue invitado a descubrir la primera placa del Barrio de las Artes en el Hotel Cervantes. Cerró su participación con el Colectivo Unibici, que le entregó el reconocimiento de Bicitante ilustre de Montevideo, además de obsequiarle una escultura. A modo de cierre  el doctor mencionó, “Sueño con un mundo que pueda inspirar a otros”.

Giselle De Los Santos