Solo 58% de las mujeres asiste a las consultas post aborto previstas para IVE

TAN FÁCIL NO ES

Ministerio de Salud / Foto: Ministerio de Salud

En Uruguay el aborto es legal desde 2012, cuando se aprobó la Ley 18.987 que despenaliza la interrupción voluntaria del embarazo (IVE). La norma plantea que hay que seguir una serie de pasos para poder acceder a una receta de misoprostol y mifepristona, medicamentos que en Uruguay se utilizan para abortar.

Este procedimiento tiene cuatro etapas: la primera etapa es cuando la mujer manifiesta su voluntad de interrumpir el embarazo; la segunda consta de una reunión con un equipo multidisciplinario integrado por un médico ginecólogo, un asistente social y un psicólogo; en la tercera etapa se interrumpe el embarazo y, por último, en la cuarta fase, se hacen controles post aborto y asesoramiento en anticoncepción.

La Ordenanza Nº 369/004 del Ministerio de Salud (MS) establece que debe existir una consulta posterior a que las mujeres realizan el aborto en la que se debe brindar información, asesoramiento acerca de métodos anticonceptivos y que “se realizará soporte emocional y psíquico en lo que concierne a la salud mental por un equipo idóneo”. Pero estas cosas, en la práctica, no suceden. Y muchas veces ello se debe a que las mujeres ni siquiera asisten a esa consulta. Según datos preliminares del MS, de un total de 9719 mujeres que abortaron en 2016, solo 58% asiste a esta fase del procedimiento.

Si bien no hay investigaciones hechas por el ministerio que arrojen datos oficiales acerca de sus causas, según estudios que ha realizado el Observatorio de Mujer y Salud en Uruguay (MYSU) se pueden establecer varias razones. Verónica Pérez, coordinadora técnica del Observatorio de MYSU, dice que “una razón puede ser que, como el aborto con misoprostol tiene un porcentaje alto de seguridad, la Organización Mundial de la Salud lo muestra y lo muestran muchísimas experiencias de abortos clandestinos que se hacen con misoprostol, las mujeres no vuelven porque ya lograron lo que querían” . Añade que otra de las razones puede ser “que muchas veces este procedimiento es engorroso. Para acceder al aborto tenés que haber pasado por una cantidad de trámites antes y esto es uno más” y, finalmente, Pérez dice que otra causa “es que los equipos de salud quizá no hacen el suficiente énfasis en que tienen que volver”.

En línea

Mujeres en el Horno es un colectivo feminista que defiende y promueve derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. Este colectivo posee la “línea aborto, información segura” (0800 8843) en la que asesoran y difunden información sobre el aborto, entre otros temas que tienen que ver con su cometido.

El informe de sistematización de datos sobre la línea de aborto seguro que realizó el colectivo feminista en el período comprendido entre marzo y octubre de 2014 establece que “las llamadas que registramos posteriores al aborto, en su mayoría, son para relatar cómo les fue durante el procedimiento. Es por esto que el 16,2% de las llamadas post, denuncian malos tratos, vulneración de derechos, demoras excesivas, etc.”.

Una investigación hecha por el Ibis Reproductive Health en base a usuarias de la línea de aborto seguro de Mujeres en el Horno, arrojó como resultado que varias mujeres experimentaron retrasos en el acceso al aborto por variadas razones, por ejemplo “por temas de personal, objetores de conciencia, limitadas horas de servicio y retrasos por parte del personal médico”. Este estudio también plantea que “parece haber un componente de juicio hacia las mujeres que optan por el aborto y, por tanto, una falta de respeto hacia las pacientes que desean abortar y sus sentimientos o preocupaciones”.

En el informe que realizó Mujeres en el Horno se llegó a la conclusión de que hay ciertas dificultades en la implementación concreta de los prestadores del Sistema Nacional Integrado de Salud. Estas dificultades tienen que ver con “demoras en la atención, dilatación de las consultas en los casos en que las mujeres concurren con pocas semanas de embarazo, diversidad de formas en que se organizan los equipos para la atención del IVE, escasos recursos humanos, centralización de la atención, falta de capacitación del personal administrativo y no médico”. El informe dice que esto, muchas veces, “deriva en algunas situaciones de maltrato”.

Por su parte, MYSU hizo una investigación en 10 de los 19 departamentos para ver cómo se estaba implementando la ley de IVE. Las conclusiones a las que llegó la organización muestran que hay un problema de fuga de mujeres del sistema, en parte debido que el porcentaje de ginecólogos objetores de conciencia es muy alto, lo que significa que si una mujer decide interrumpir su embarazo en un lugar donde todos los médicos tienen esta postura, se va a ver obligada a trasladarse. Esto genera que las mujeres que viven en lugares alejados tengan que trasladarse, en muchos casos, hasta Montevideo, lo que implica gastos, tiempo, entre otras complicaciones. “Esta fuga puede hacer que mujeres que quieren abortar terminen saliendo del sistema legal y aborten en el mercado clandestino”, opina Pérez. En este sentido, en el informe de Mujeres en el Horno, se resalta que “esta centralización de la atención atenta contra el derecho de las mujeres a decidir, en el entendido de que quienes no cuenten con los medios económicos para trasladarse a la capital no podrán acceder al procedimiento solicitado (además de otros factores que pueden significar grandes dificultades para el traslado)”.

Son maneras

Según datos del MS, entre 2013 y 2016 se realizaron 34589 interrupciones legales de embarazo mediante el método medicamentoso con misoprostol y mifepristona, que es el único método disponible en nuestro país y eso es lo que se cuestiona desde algunos colectivos.

“Para nosotras sería importante que existiera la posibilidad de elegir dónde y cómo realizar el procedimiento”, dice María José Scaniello, integrante de Mujeres en el Horno, “porque habrá mujeres que sientan que es mucho mejor en la comodidad de su hogar, pero habrá otras que, a veces, tienen hijos, tienen personas a las que no les quieren contar, entonces no es tan sencillo”.

Scaniello sugiere que otro método podría ser el de Aspiración Manual Endo Uterina que “es una técnica que lleva determinada tecnología” y “hay pocos profesionales en Uruguay capacitados en eso”. Dice que “en países de Europa donde el aborto está permitido, es el método más usado porque es ir, hacerlo en un ratito y salir”, y agrega que en esos países “es una práctica muy naturalizada, aunque capaz a nosotros hoy nos llama la atención”. En este mismo sentido opina la coordinadora técnica del Observatorio de MYSU, quien sostiene que “debería estar la chance de elegir el método para abortar debido a que, quienes abortan con misoprostol, dicen que el procedimiento es doloroso porque genera contracciones”. Sin embargo, reconoce que con la cantidad de médicos objetores de conciencia que hay actualmente (MYSU detectó que hay localidades con 100% de objetores: Mercedes [capital de Soriano], Young [segunda ciudad más importante de Río Negro] y Castillos [tercer centro poblado de Rocha]), “si el aborto fuera mediante intervención directa del médico haciendo una aspiración, habría más objetores de los que hay porque más médicos se negarían a hacer una intervención que a recetar”.

Con respecto a la forma en cómo llevar adelante el procedimiento, Scaniello afirma que desde la línea de aborto seguro hay mujeres que transmiten que lo ideal sería la posibilidad de elegir dónde realizar el procedimiento: si en su casa o en el centro de salud.

Patricia Cotelo