El Festival Internacional de Flamenco circuló por diferentes escenarios de Montevideo

LA CONQUISTA

Durante el espectáculo Visceral en el Sodre. Foto: Facebook del Primer Festival de Flamenco de Montevideo

Motivada por la ausencia de las bienales de flamenco que se llevaban a cabo en la región e inspirada en el festival de Jeréz, la gestora cultural, productora y licenciada, María Silvina Garay, decidió reunir a artistas de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y España en el Primer Festival Internacional de Flamenco de Montevideo.

Silvina Garay habló con SdR sobre los escenario elegidos: “la sala Hugo Balzo la elegí porque tiene los requerimientos técnicos para la parte del flamenco, la Sala Verdi porque es bonita, con una gran historia, y el Teatro el Galpón porque no había espacio en el Teatro Solís o en la sala central del Auditorio para llevar a Eduardo Guerrero. En el circuito de la Ciudad Vieja se desarrollaron las demás actividades: en el Palacio Taranco el concierto de cante de Rocío Basan, en el Cabildo de Montevideo el de los argentinos Eugenio Romero y Álvaro González, y en la Casona Mauá los tablados”.

Sin ayuda económica de ningún organismo, ni siquiera de la Embajada de España, y con una mínima participación del Ministerio de Turismo y la Intendencia de Montevideo que aportó los afiches, la licenciada Garay demostró que las batallas más nobles de ganar son las que se luchan con esfuerzo y poco apoyo, porque aún así pudo montar este festival desde su bolsillo. También logró cautivar al público con el concierto de guitarras flamencas que se realizó en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, gracias a que el presidente de la Cámara de Representantes, José Carlos Mahía, ofició como promotor cultural. Observó que el flamenco en Uruguay crece, mejora su nivel, que cada vez son más los artistas internacionales que vienen y por eso aportó su granito de arena con el festival y el concierto de guitarras flamencas protagonizado por Gonzalo Franco, de Uruguay, Héctor Romero, de Argentina, Carlos Ledermann, de Chile, y Flavio Rodríguez, de Brasil.

Para la gestora cultural, los conciertos de guitarra y flauta son muy importantes porque traen otra impronta musical que generan adicción al flamenco. Garay espera que este festival se traduzca en más apoyo a este estilo musical y a estos tipos de emprendimientos porque de otra forma es inviable llevarlos a cabo. Aún así considera que sus esfuerzos económicos y logísticos dieron su fruto porque a pesar de que las empresas no le han brindado su apoyo, el festival funcionó.

Gonzalo Franco, que tocó en el Palacio Legislativo, es guitarrista y compositor flamenco, de larga trayectoria en Uruguay. Junto con su compañera Adriana Puoy tiene el Centro de Arte La Plazuela en el barrio Palermo, que es una escuela de baile y guitarra e incluye muy poco de introducción al cante porque el estilo propio de Andalucía es difícil de imitar. Hace un par de meses los docentes Luis Gutiérrez y Andrés Bedó, de la Escuela Universitaria de Música, lo convocaron para hacer un curso de cuatro sesiones sobre introducción al flamenco y fue algo inédito. “Hay un boom de este arte que se visualiza en las academias de flamenco, esta conexión es muy fuerte porque los uruguayos tenemos descendencia española y por eso también se hace este festival. Es un arte que no es demasiado popular pero siempre hay un nicho de gente haciéndolo”, explicó Franco.

Sobre la convocatoria al Salón de los Pasos Perdidos expresó: “fue increíble porque superó nuestras expectativas. El flamenco es un arte que ha ido creciendo y hemos ido poniendo peldaño sobre peldaño para lograr cosas como esta y esperamos que sea la primera de muchas”. También se refirió a la muerte del compositor y guitarrista de flamenco Paco de Lucía: “fue un gran mazazo para todo el mundo, era el gran maestro de todos que falleció muy joven y desde entonces nos quedamos un poco huérfanos. Él tenía mucho para dar y el gran legado de Paco es esto, que en un lugar tan lejano a España haya un concierto de guitarra flamenca con una convocatoria multitudinaria y en un lugar como el Palacio Legislativo, creo que mejor honor no le podíamos hacer”.

Virna Aguilar