Nuevo proyecto para la gastronomía móvil en Montevideo

CARROS CON GLAMOUR

Foto: Cuenta oficial de Facebook de Glamburger

Maldonado es el primer departamento en Uruguay donde los llamados food trucks pueden trabajar en espacios públicos. Por medio de una resolución aprobada por la Intendencia el 8 de diciembre del 2016, en la que determinó zonas para la instalación de estos vehículos, los food trucks están obligados a ubicarse a más de doscientos metros de negocios de comidas ya establecidos o bares nocturnos y no pueden parar en calles de menos de 3 metros de ancho.

Siguiendo esa iniciativa, la Intendencia de Montevideo y la Junta Departamental presentaron un proyecto que permitirá que los food trucks se instalen en zonas de la ciudad con las mismas condiciones que plantea la Intendencia de Maldonado y en conjunto con un proyecto alimentario que contará con la aprobación de Bromatología. El proyecto advierte que cualquier propuesta que no se ajuste a las reglamentaciones exigidas no obtendrá la habilitación para funcionar. Esta situación provocó el descontento de otros negocios rodantes también dedicados a la gastronomía en la capital -como los clásicos carritos-, no contra los food trucks sino hacia las exigencias de la Intendencia de Montevideo que no resultan parciales para ambos tipos de negocios.

Christian Di Candia, prosecretario de la Intendencia de Montevideo, expresó a La Diaria que desde hace bastante tiempo se está trabajando en un proyecto para regular las diferentes opciones gastronómicas: “a partir del surgimiento de los food trucks que ofrecen un tipo de comida diferente al que había habilitado la IM, se generó una comisión mixta integrada por el Poder Legislativo y Ejecutivo departamentales para crear un marco normativo único que establezca lo que se permite vender en la vía pública. Con esta norma eliminamos los diferentes términos para trabajar sobre un concepto único, que es el móvil de preparación y de venta de alimentos”, aseguró el prosecretario.

Hoy en día los food trucks sólo pueden comercializar en dos espacios: eventos privados (fiestas, casamientos, despedidas) y en eventos privados en espacios públicos (ferias, conciertos de interés popular). Si el proyecto es aprobado, cada dueño emprendedor deberá cumplir cierto horario al mando del negocio, lo mismo para los clásicos carritos. Una vez aprobado el proyecto, la norma definirá tres tipos de habilitaciones para funcionar: venta en eventos y espacios privados, eventos privados en espacios públicos y comercialización en espacios públicos.

Nosotros no vamos a usar el espacio público para afianzar grandes empresas o cadenas de comida. Por esta razón, dijimos que la empresa es una persona física para los permisos de espacios públicos, son emprendimientos unipersonales”, dijo Di Candia. Este es uno de los puntos donde los emprendedores de los camiones de comida y la Intendencia se enfrentan. Javier Rocha, integrante de la Asociación Uruguaya de Food Trucks (AUFT), expresó que el conflicto con la Intendencia se debe a que las exigencias actuales que plantean son un tanto “antiguas”: la idea de un espacio público usado por un privado de forma fija, donde no existen relevos y siempre tiene que estar presente el dueño del emprendimiento, ejemplificó, y dejó en claro que su perfil y su postura se contraponen a lo planteado en el proyecto municipal.

El origen

Furgonetas, camiones o vans al estilo vintage, que ofrecen algo completamente distinto para comer y degustar en un ambiente fresco y al aire libre, se convierten en una propuesta cada vez más elegida por las personas alrededor del mundo. Los gourmet food trucks conforman un movimiento que comenzó en California y Nueva York pero ya se extendió por todo Estados Unidos y otros países. Los puestos de comida en la calle ya existían, pero la combinación del interés del público por diferentes gastronomías de calidad y la comunicación directa a través de la publicidad en las redes sociales han desembocado en una nueva industria que crece rápidamente.

Este nuevo concepto de venta de alimentos se está abriendo paso poco a poco en Uruguay mientras que en España, por ejemplo, el furor se desató a mediados de 2013 detrás del público hipster, quienes suelen disfrutar de la comida “exótica”.

La idea de “bueno, bonito y barato” es algo que seduce al público acostumbrado a comer en los clásicos lugares comerciales, la presentación de la comida más la rapidez en su preparación, y la variedad y las especialidades que ofrecen hacen que los food trucks se conviertan en una opción muy conveniente.

¿Aceptación y desinformación?

Varios de los dueños de food trucks consultados por SdR están de acuerdo con la implementación de este proyecto de ley que regularizará la situación de los establecimientos de comida en una norma única para todos, pero se manifiestan y dejan ver en sus palabras que no están totalmente informados del proyecto, ya que no lo leyeron completo o ni siquiera pudieron acceder a él.

Edgardo González es dueño del emprendimiento Scaronne Pizza Movil, un auténtico food truck con un horno de barro móvil para cocinar las preparaciones a leña. González contó a SdR que, a líneas generales está de acuerdo con la idea de regular, pero que algunos puntos no le parecen correctos: “leí parte del proyecto y el punto con el que estamos en desacuerdo la mayoría en la Asociación Uruguaya de Food Trucks es que el dueño tenga que estar constantemente presente en el lugar sin ningún tipo de relevos. Es bastante difícil para nosotros los emprendedores porque a veces los tiempos no te dan”.

Ignacio García, miembro y encargado de ventas de Glamburger -un original tranvía del año 1900 adaptado que ofrece hamburguesas de autor, panchos, tapas, bocatas, ensaladas, woks y comida rápida uruguaya-, afirmó que “la regulación de los food trucks nos parece una buena idea, se tiene que hacer sí o sí porque estas propuestas están creciendo cada vez más”. Y agregó: “sinceramente no estoy al tanto del proyecto en su conjunto, igualmente me parece bien que se regule y que salga un acuerdo acorde a las dos partes, obviamente. Nosotros estamos siempre en pro de regularizarnos y siempre contamos con todas las habilitaciones exigidas hasta el momento”. Por su parte, los integrantes de CHES B&B (una van de desayunos, meriendas y barra de tragos) afirmaron a SdR que no pudieron tener acceso al proyecto, y por lo tanto prefirieron no brindar ninguna opinión al respecto.

El 90 por ciento de estos nuevos camiones de comida de Montevideo integran la Asociación Uruguaya de Food Trucks. Los mismos fueron consultados acerca de la propuesta de regulación y cómo ésta influiría en sus negocios, pero sus respuestas denotaron desinformación generalizada sobre el tema. El desconocimiento por parte de muchos de los trabajadores de estos emprendimientos genera ambigüedad a la hora de pensar sus implementaciones y condiciones.

Otra manera de ver

Marcelo y Valeria Martínez trabajan en “Mucho Gusto”, un clásico carrito de comidas ubicado en la zona del Paso Molino. Este emprendimiento familiar comenzó este año y actualmente forma parte de la Asociación de Permisarios de Carros. Ambos charlaron con SdR y contaron que “gracias a los food trucks los carritos han logrado cosas, por ejemplo utilizar tomate y lechuga. Estos alimentos los logramos implementar hoy porque ellos se metieron e hicieron presión desde su lugar y la Intendencia no tuvo más remedio que darnos a nosotros algo de lo que pedíamos para compensar”.

Los Martínez aseguran que igualmente siguen limitados sobre lo que pueden vender. A pesar de que las condiciones dentro del carro y del food truck son las mismas en cuanto a su equipamiento, estos últimos tienen el beneficio de vender más variedad de alimentos, mientras que los carritos tienen prohibido hacer comida casera y les exigen comprar los productos en determinados lugares . Martínez aseguró que la mayoría de las personas tienen prejuicios hacia los carritos tradicionales, cuando en realidad la comida e higiene son muy buenas y las preparaciones se hacen a la vista del público, “yo me doy cuenta ahora que estoy trabajando en uno”, aseguró.

En cuanto a la posibilidad de una regulación única para todos los establecimientos móviles de venta de comidas, padre e hija son muy claros con lo que piensan: “si jugamos con las mismas reglas nos parece genial, pero existen diferencias visuales y conceptuales entre ambos, el carro tradicional en realidad es un food truck ‘disfrazado’ de carrito por así decirlo, pero para la sociedad por diferentes motivos el food truck tiene más glamour”.

Acerca de una futura competencia entre los negocios, Martínez expresó que hay diferentes tipos de públicos y zonas, además de que la comida de los food trucks es cara para la mayoría de la gente humilde: las personas que vienen a comer al carro vienen con el dinero justo y siguen caminando para volver a sus trabajos. No creo que los food truck nos quiten el público, al igual que nosotros no le quitamos público a un restaurante, pero hay diferencias en las exigencias de la Intendencia (hacia unos y otros) y eso hace la distinción a la hora de vender”, finalizó.

Arianne Garreta / Micaela Raimondo