Noches cargadas en el interior

UN SILENCIO RUIDOSO

Es viernes por la noche y Sofía decide no salir, esta vez prefiere quedarse mirando una serie. Como de costumbre, luego de cenar, subir a su cuarto, ponerse el pijama, los auriculares, meterse en la cama y comenzar a saborear distintos chocolates mientras comienza a verla en la compu.

Miró un capítulo, luego otro y el siguiente, y cuando se dio cuenta eran casi las dos de la madrugada; pero, “no me puedo perder qué pasará con Nick, medio capítulo más”. Nick iba caminando por un oscuro camino cuando de repente *PUM PUM PUM*: un disparo! Y otro! Y otro más!.  “Pará” -susurró Sofía mientras alejaba lentamente los auriculares de sus oídos- “…esas explosiones no vinieron de la compu, no fue en la serie”.

Puso pausa y un silencio lleno de calma e incertidumbre se instaló en su cuarto. Sofía no sabía qué eran esas explosiones ni de dónde venían, pero se sentían cerca… ¿alguien se habría golpeado tan fuerte contra algo? ¿estarían intentando abrir una puerta? Mientras se preguntaba “¿me levanto?”, “¿salgo?”, “¿me quedo quieta?”, “¿estarán intentando entrar a robar a algún lado?”, “¿alguien necesitará ayuda?”, ¿llamo a la policía?” *PLAF PLAF PLAF* de nuevo, seguido del ruido del acelerador de un par de motos. Esta vez se asustó de verdad, eso no eran explosiones, y rápidamente agarró su celular:

-Chicas, ¿sienten lo mismo que yo?” -escribió en el grupo de WhatsApp de sus amigas.

-Si boluda ¿wtf? ¿Será alguno jugando carreras de motos? Aunque sonó muy fuerte” -respondió Lucía.

-Menos mal que alguien más escuchó. Neeh, un choque entre motitos no va a sonar tan fuerte, jajaj. Para mi intentaron explotar algo. Ta no, que miedo, me voy a dormir! -escribió Sofía.

La serie quedó congelada al igual que Sofía… ya no iba a seguir mirándola, y lógicamente tampoco iba a poder dormir. Se quedó en silencio, a oscuras pero con los ojos abiertos y los oídos bien atentos.

“Son las tres de la mañana, no voy a despertar a mamá por esto”… “pero… y si quieren hacer explotar algo?”…“¿por qué los perros no ladran? Es raro”. “Esas explosiones fueron muy fuertes para ser de bombitas de navidad”. Mientras seguía pensando, Sofía también escuchaba atentamente los sonidos de afuera… pero la calma se apoderó de la noche nuevamente y ella se durmió.

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Así fue una noche de Sofía. Sin embargo, en estas últimas semanas, los vecinos de la ciudad de San Carlos  han vivido lo mismo que ella, y no sólo una vez.

Esas “explosiones” eran nada más ni nada menos que disparos de armas de fuego. Al parecer, los dueños de las distintas bocas de drogas de dicha ciudad han entrado en una guerra por liderar “x” zonas.

Sala de Redacción pudo dialogar con un agente policial de la ciudad, quien catalogó como “guerra de bocas” lo que está sucediendo en la ciudad. Explica que existen cuatro (bocas), aunque son tres las que se mantienen más activas. De estas tres, dos formaron una alianza para enfrentar a la restante.

Rejas en toda la casa, cámaras de seguridad y perros de raza Pitbull en la puerta: así se protege una boca. Los enfrentamientos van desde robo de mercadería, copamientos de casas y de bocas hasta tiroteos entre líderes.

El más reciente fue a fines del mes de octubre, en el barrio Rodríguez, entre dos fuertes comandantes; el torioteo terminó con el fallecimiento de Edgardo Melo y el procesamiento con prisión de O.M.G.A.

O.M.G.A. declaró que disparó en respuesta al ataque de dos individuos que llegaron en moto a su casa. Sin embargo, ésto no pudo ser comprobado. Para la justicia quedó como único tirador y responsable de la muerte de Melo.

Su procesamiento fue específicamente por autoría de homicidio especialmente agravado, también por posesión y suministro de estupefacientes, y delito de manejo de armas. ¿Cuánto tiempo estará en la cárcel? Aún no se sabe, pero el agente estima que alrededor de diez años.

Este es sólo un caso, las bocas siguen funcionando, los tiros se siguen sintiendo y la droga sigue corriendo. ¿Se sabe dónde están las bocas? Claro que sí, pero los dueños de éstas cuidan los barrios donde están ubicadas, así como a sus vecinos; ésta es una clara estrategia para no ser denunciados, aun anónimamente.

¿Los policías saben dónde están las bocas?” preguntó Sala de Redacción al agente, a lo que respondió afirmativamente. Los policías saben dónde están las bocas, saben quiénes son los líderes de las bandas y también saben qué zona lidera cada uno y quienes se enfrentan. Sin embargo parece que no es tan fácil actuar.

Por ejemplo, si se cree que en “x” lugar venden o guardan drogas, armas, etc, la policía investiga a través de escuchas, seguimientos y datos, y cuando tiene información certera debe recurrir a jueces, quienes dan la orden de allanamiento. Pero… ¿qué pasa si los datos no son suficientes y el juez no lo aprueba? En ese caso la policía no podrá actuar por más que tenga la certeza.

El tema será de nunca acabar”, declaró el agente, “no se le da las herramientas a la policía para poder combatirlo, al Gobierno no le interesa. Al menos acá (Maldonado) es un arréglate como puedas, quizás para ellos hay cosas más importantes pero la verdad es que nadie da bolilla. Algunas de esas bocas están desde hace 15 años ”..

La realidad parece ser un poco confusa y es así en todo el país. Por lo general la población tiende a criticar a los policías. “No sirven para nada” es una de las frases más repetidas,.Sin embargo, al parecer, al  menos para estos temas, las trabas vienen de más arriba. Una de las claves que dio el uniformado fue el de las leyes: él considera que deberían ser más duras. Con las normativas actuales, “por lo que en Uruguay se está preso dos años, en otras partes del mundo se comen diez, quizás doce”.

Entonces, ya no debemos preguntarnos quién es el culpable, si hay un responsable… la clave está en cuestionar: ¿Hay solución? ¿Estamos a tiempo? Ahí vendrán todas las respuestas.

Claudia Barrios