Los conflictos de interés y los anuncios fracasados en la búsqueda de petróleo en Uruguay

DETRÁS DEL ORO NEGRO

 

Búsqueda de petróleo / Foto: ANCAP

Pionero en llevar al país hacia la incansable búsqueda de petróleo, Héctor de Santa Ana trabaja hace 38 años en Ancap y hace diez que ejerce como gerente de Exploración y Explotación de la empresa pública. El jerarca es reconocido por su amplio conocimiento en el área de la geología, así como por las fuertes críticas que despierta su labor en el ente.

Según un geólogo y exfuncionario de Ancap, que prefirió el anonimato, cuando De Santa Ana asumió la gerencia del área de petróleo se produjo un cambio radical en el sistema de trabajo. Como ejemplo, mencionó que antes de su llegada el ente contaba con maquinaria propia para realizar las perforaciones y solo se llamaba a licitación para hacer estudios sísmicos. Con De Santa Ana al mando, toda esa maquinaria se vendió y Ancap comenzó a abrir licitaciones para llevar adelante esas tareas y a realizar parcelas para venderlas hacia el exterior.

“En el primer gobierno de Tabaré Vázquez estaban contentísimos con él porque se decía que Uruguay era un país potencialmente petrolero. Esto es porque De Santa Ana tiene una capacidad de convencer muy grande que hace que todo pareciera más de lo que es”, argumentó la fuente.

Los cuestionamientos a su labor también alcanzan un conflicto de interés público y privado. De Santa Ana “está asociado a la empresa perforadora de Mario Torterolo (ver “Viejos conocidos”), que es la que le ha dado problemas a Ancap, y es el tío de Gerardo Veroslavsky, quien figura como asesor técnico de Schuepbach Energy (empresa encargada de la exploración de hidrocarburos). Entonces, ahí hay un negocio donde se mezcla la función pública con la privada para obtener dinero”, explicó a SdR Víctor Bacchetta, periodista especializado en medioambiente e integrante de la organización Uruguay Libre.

Una situación que ejemplifica esta extraña relación se dio en el año 2013 cuando Ancap contrató a Ermal SA, una empresa de Torterolo, por 450.000 dólares para realizar perforaciones en Salto. Además, como dicha empresa no contaba con el equipo adecuado para llevar adelante dicha tarea, la empresa estatal terminó financiando una máquina perforadora por 650.000 dólares.

Este vínculo también fue confirmado por Bacchetta. El periodista recordó la solidaria actitud de Torterolo al asumir la total responsabilidad en la denuncia penal por plagio del trabajo científico de la geóloga Leda Sánchez donde él, De Santa Ana y Veroslavsky, eran acusados. Casualmente, Torterolo era el único de los inculpados que no ocupaba un cargo público. Esta valiosa actitud fue recompensada posteriormente por De Santa Ana con el otorgamiento de varias licitaciones abiertas por Ancap, a pesar de que recayera sobre Torterolo una causal penal con procesamiento.

La lista de irregularidades cometidas por el jerarca se amplía con la creación de la empresa Explotaciones Mineras SRL, en 1987, mientras ocupaba un cargo público en la División de Planificación y Desarrollo de Ancap, pese a que está prohibido por el artículo N°20 de la Ley 15.242 del Código de Minería, que establece que “los funcionarios públicos pertenecientes a organismos o servicios que tengan participación en la actividad minera no podrán ser titulares de derechos ni ejercer actividad referida a dicha materia”.

Al repertorio se le agrega un fuerte rumor de miedo a las represalias por contradecir las políticas del gerente. “Entre De Santa Ana y Veroslavsky tienen el feudo de la geología. Es un manejo mafioso, la gente tiene terror a pronunciarse públicamente en contra porque sencillamente les serruchan las patas”, afirmó Bacchetta.

Este rumor se materializó, por ejemplo, cuando una investigación en su contra, pedida por quien era presidente de Ancap, José Coya, a raíz de denuncias difundidas por el periodista Carlos Peláez en la radio El Espectador, fue archivada por falta de un técnico especializado que pudiera opinar en la materia. Es decir, nadie del ámbito de la geología quiso meterse en el asunto.

Recapitulando

Los anuncios de hallazgo de petróleo en suelo nacional tienen larga data, así como los resultados negativos que los acompañan. Se puede llegar hasta el año 2005 para encontrar la noticia de presencia de hidratos de gas en la plataforma continental uruguaya, novedad que luego de su fracaso se repitió en 2008 con las mismas consecuencias.

Avanzando en el tiempo, en 2010 se gestó la primera ilusión de encontrar esquistos bituminosos (rocas que en sus poros pueden llegar a producir gas o petróleo) en Cerro Largo, pero las “buenas noticias” no prosperaron. Un año después, la promesa de oro negro, que estaba puesta en el pozo Achar en Tacuarembó, no tuvo grandes resultados.

Más adelante, en 2013, cuando ya estaba la empresa Schuepbach Energy invirtiendo en Uruguay, se anunciaron yacimientos de petróleo en la localidad de Pepe Núñez, Salto. Dos años más tarde, las exploraciones finalizaron ante la falta de avances.

El presidente Tabaré Vázquez reunió en 2016 a los exmandatarios Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle, Jorge Batlle y José Mujica con el fin de acercar posturas en cuanto a políticas de Estado para la explotación del hidrocarburo. Durante ese año la petrolera francesa Total se encargó de la búsqueda, y las expectativas de encontrar rastros del oro negro incrementaron pero sin dar los resultados esperados.

Entre manifestaciones, reclamos por falta de control desde la Dirección Nacional de Minería y Geología y reparos por la contaminación ambiental que la extracción generaría, se llegó a perforar en junio de este año el primero de cuatro pozos en la Cuenca Norte del país, producto de los contratos entre Ancap y Schuepbach Energy Uruguay.

Con estos frustrados anuncios a cuestas, Presidencia informó el 20 de octubre que se había descubierto la presencia de hidrocarburos, pero la novedad fue rápidamente difuminada por geólogos calificados que restaron importancia al hallazgo. “Se trata de una estrategia de propaganda y desinformación, y no tiene que ver con la realidad de lo que pasa. A la exploración petrolífera en Uruguay esto le hace mucho mal, porque se pierde totalmente la credibilidad”, dijo a SdR el presidente de la Sociedad Uruguaya de Geología, Claudio Gaucher.

Sthepanie Galliazzi