5a muestra de Avant-Premières de Cine Francés en Uruguay

UN CINE DIFERENTE

Cuando la industria y las lógicas del mercado se mezclan con el arte, comienza una competencia de fuegos de artificio que encandilan la mente y drenan cualquier tipo de contenido reflexivo. Esto se ha hecho evidente en la industria cinematográfica. Ya no venden las nuevas ideas, sino las fórmulas repetidas hasta el cansancio, las explosiones, las peleas, las persecuciones, los super-hombres, los romances superficiales y los monstruos repartidores de sangre. Todas estas aristas prefabricadas llevan el sello de Hollywood, pero en el otro lado del Atlántico, un montón de directores europeos se comprometen en generar nuevos contenidos reflexivos y nuevas formas de ver el mundo. En este sentido, se destaca el cine francés, un cine que más allá del crecimiento exponencial de esta industria cultural, y se mantiene firme en sus convicciones y en su tradición de producir cine de culto.

Algo de todo eso puede verse estos días, desde el jueves 12 y hasta el miércoles 18 en Punta del Este y en Montevideo, donde se desarrolla la 5a muestra de Avant-Premières de Cine Francés. El festival es presentado por la colaboración de la Embajada de Francia en Uruguay, de LIFE cinemas y de ENEC, la principal compañía distribuidora cinematográfica independiente uruguaya.

Diez opciones

Se exhiben diez películas de calidad, entre las cuales encontramos la ganadora del Gran premio del Jurado del Festival de Cannes del 2017, “120 pulsaciones por minuto”, dirigida por Robin Campillo y que tiene como protagonista al argentino Nahuel Pérez Biscayart. La película retrata la situación vivida por la comunidad homosexual francesa a principio de los años 90 y el nacimiento del movimiento activista “Act Up” en París, cuyos esfuerzos se enfocaron en llamar la atención del gobierno y de las farmacéuticas con respecto a la epidemia de VIH-SIDA.

Puede verse, también, “La aparición” de Xavier Gianolli, que narra la historia de un periodista que acepta investigar una supuesta aparición de la Virgen María. “Una mujer, una vida” de Stéphane Brizé está basada en la primera novela de Guy de Maupassant y gira alrededor de la soledad inherente al ser humano y la situación de las mujeres en la sociedad francesa del siglo XIX.

La pasión y los desencuentros tiñen las películas “Señor y Señora  Adelman” de Nicolás Bedos y “Amantes por un día” de Philippe Garrel. Tres historias de amor inesperado se cruzan en el mismo edificio en “La comunidad de los corazones rotos” de Samuel Benchetrit. La directora Agnès Varda, esposa del difunto cineasta Jacques Demy, se alía con un artista callejero para recorrer los rincones de Francia fotografiando a todos esos personajes que son dejados de lado en el cine comercial. La película “Yo, Godard” de Michel Hazanavicius retrata la crisis existencial del cineasta Jean-Luc Godard durante el mayo del 68 francés.

Pero no todo el repertorio está impregnado de situaciones dramáticas: bien al estilo de Molière, la comedia “Madame” de Amanda Sthers enfrenta dos clases sociales cuando una empleada doméstica es instada a fingir pertenecer a la aristocracia. Por último, “El Atelier” de Laurent Cantet (director de la película “Recursos Humanos”) se centra en los desacuerdos surgidos dentro de un grupo de jóvenes que asiste a un taller literario en el sur de Francia. Antoine, el protagonista de la película, está más preocupado por los dilemas de la modernidad, mientras que el resto del grupo, incluida una famosa novelista, prefiere enfocarse en un pasado industrial.

Este mismo festival de Avant-Premières de Cine Francés se desarrolló una semana antes en Argentina. Con una programación que tuvo sus coincidencias y diferencias con respecto al festival que se está desarrollando en nuestro país, Buenos Aires tuvo el privilegio de recibir al director Laurent Cantet. Allí, Cantet elogió el recibimiento que han tenido sus películas en Argentina y manifestó su postura frente al cine más comercial de Estados Unidos. “Estoy muy contento volver en esta ocasión para defender el cine que nos gusta, el cine que amamos, el cine francés que resiste frente a otro cine que puede ser el de Estados Unidos, que a veces aplasta un poco otros tipos de cine”, expresó.

Bruno Gariazzo

 

 

Cuando la industria y las lógicas del mercado se mezclan con el arte, comienza una competencia de fuegos de artificio que encandilan la mente y drenan [A1] cualquier tipo de contenido reflexivo. Esto se ha hecho evidente en la industria cinematográfica. Ya [A2] no venden las nuevas ideas, sino las fórmulas repetidas hasta el cansancio, las explosiones, las peleas, las persecuciones, los super-hombres, los romances superficiales y los monstruos repartidores de sangre. Todas estas aristas prefabricadas llevan el sello de Hollywood, pero en el otro lado del Atlántico, un montón de directores europeos se comprometen en generar nuevos contenidos reflexivos y nuevas [A3] formas de ver el mundo. En este sentido, se destaca el cine francés, un cine que más allá del crecimiento exponencial de esta industria cultural, y se mantiene firme en sus convicciones y en su tradición de producir cine de culto.

Algo de todo eso puede verse estos días, desde el jueves 12 y hasta el miércoles 18 en Punta del Este y en Montevideo, donde se desarrolla la 5a muestra de Avant-Premières de Cine Francés. El festival es presentado por la colaboración de la Embajada de Francia en Uruguay, de LIFE cinemas y de ENEC, la principal compañía distribuidora cinematográfica independiente uruguaya.

Se exhibien diez películas de calidad, entre las cuales encontramos la ganadora del Gran premio del Jurado del Festival de Cannes del 2017, “120 pulsaciones por minuto”, dirigida por Robin Campillo y que tiene como protagonista al argentino Nahuel Pérez Biscayart. La película retrata la situación vivida por la comunidad homosexual francesa a principio de los años 90 y el nacimiento del movimiento activista “Act Up” en París, cuyos esfuerzos se enfocaron en llamar la atención del gobierno y de las farmacéuticas con respecto a la epidemia de VIH-SIDA.

 


 

 

[A1]No entiendo bien el significado, será que querés decir que “obstaculizan”?

 

 

[A2]O directamente “No venden…”

 

 

[A3]Podemos dejar el “así” si querés decir “generar nuevos contenidos reflexivos que produzcan nuevas formas…”