Ex presidente de Polonia y Premio Nobel de la Paz, Lech Walesa, sobre los desafíos del “mundo nuevo”

ÉPOCA DE PALABRAS

 

Lech Walesa - Foto: Diego Anchorena

Montevideo recibió a diversos militantes sociales que desde su lucha por los derechos humanos, la paz y la mejora de las condiciones de vida de los más desprotegidos e invisibilizados, han ganado un particular reconocimiento. Enmarcado por la consiga “Voy x la Paz: por un mundo menos violento”, cuatro ganadores del premio Nobel visitaron la capital uruguaya para reflexionar, concientizar y dar sus mensajes ante los nuevos desafíos mundiales.

Una de las figuras centrales fue el ex presidente de Polonia, que tuvo su mandato de 1990 a 1995, Lech Walesa. Pero su currículum no se agota allí. Durante el régimen comunista soviético en su país, Walesa fue un revolucionario dentro del sindicalismo polaco que, a través del uso de mecanismos pacíficos y con masivas convocatorias de trabajadores, alzó la bandera de la libertad, la independencia sindical y la lucha de los trabajadores.

Fue fundador y presidente del sindicato Solidaridad, una organización independiente del Partido Obrero Unificado Polaco que por ese entonces gobernaba el país. Desde la clandestinidad, Wales, un electricista despedido en 1976, fue un líder con raíces católicas que recibió apoyo directo de la Iglesia Católica en Polonia y particularmente de Karol Wojtyła , más conocido como Juan Pablo II.

Solidaridad se consolidó como un sindicato independiente y con una masa de asociados que a comienzos de 1983 tenía más de 70 mil miembros. Ese mismo año, el 5 de octubre, Lech Walesa fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz, pero fue su esposa quien lo recibió, ya que el gobierno le negó el pasaporte para viajar a Oslo (Suecia), donde se llevó a cabo la premiación.

Durante un breve encuentro, Walesa hablo con SdR del nuevo orden mundial, las diferencias de lucha respecto a su época y el pronunciado ascenso de agrupaciones políticas de extrema derecha en su continente. Respecto a la concentración de la riqueza -un 10 por ciento de la población contiene el 90 por ciento de la riqueza mundial-, Walesa afirmó que “tenemos esta alternativa: o le quitamos a ellos esa riqueza o nos ponemos de acuerdo de cómo hacer para que el capital acumulado sea para el bienestar de todos”.

Sobre las democracias sostuvo que “hoy día lo que gana en las elecciones es el populismo, las mentiras de políticos y la demagogia”. En esta línea, y con relación a su parecer sobre el ascenso de grupos políticos de extrema derecha en países que integran la Unión Europea, sintetizó que la respuesta es más “fácil” de lo que se piensa. “Si no das a la gente mejores soluciones, se despiertan demonios del pasado y la gente vuelve a elegir lo que le parecía atractivo en el pasado”, agregó.

Defendió la idea de que líderes políticos y sociales puedan mantener diálogos que vayan en busca de soluciones, y “darnos la oportunidad de encontrar soluciones que sean mejores que las que propone la extrema derecha”. Concluyó que es fundamental “convencer al pueblo de que se quiten a los extremistas y sigan con nosotros”, y advirtió que “si no lo hacemos a tiempo, los extremistas y personas que están en retroceso (reciclando ideas conservadoras) ganarán la pulseada a quiénes buscan el diálogo y la tolerancia como el camino a las soluciones”.

Con una mirada algo retrospectiva pero sin dejar de reflexionar sobre el presente, el líder polaco sostuvo que “la época en que tuvimos las divisiones en el mundo de ayer, cayó, se terminó con el fin del siglo XX”. Añadió que ahora se vive una etapa de transición en cuanto a los formas de ver el mundo y las maneras de enfrentar los desafíos, tiempos en los que “las nuevas generaciones han eliminado y rechazado todas las divisiones que impidieron el desarrollo”.

Advirtió que en sus años de lucha se lograba percibir la llegada de una nueva época, “lo que llamamos época del intelecto, la información y la globalización”. Walesa definió a este quiebre generacional y de transición como “la época del verbo”, ya que la palabra se vuelve central y se logran oportunidades de debate e intercambios “para soluciones nuevas y adecuadas para el mundo nuevo”,

Diego Anchorena