Tras rechazar varias propuestas, la Intendencia de Maldonado avala el proyecto Casa Cipriani San Rafael, que todavía no ha ingresado a la Junta

San Rafael Viñoly

Última versión del proyecto “Casa Cipriani San Rafael”. Imagen: Intendencia Departamental de Maldonado.

Corría el año 1945 cuando en la parada 11 de la Playa Brava se comenzaba a construir lo que se convertiría en un hito de Punta del Este, el Hotel San Rafael.
Con la inversión de 380 accionistas, el hotel, que llevó tres años de construcción, se inauguró el 11 de diciembre de 1948. En un terreno de 2,5 hectáreas frente a la Rambla Lorenzo Battle Pacheco se levantaron un casino, salones de fiestas, restaurantes, cancha de tenis, piscinas y 138 habitaciones con una fachada de estilo inglés.

El Hotel San Rafael fue un centro de actividades diurnas y nocturnas desde el inicio; su auge duró más de 40 años, en los que recibió a personalidades como Ernesto “Che” Guevara, Lola Flores, Nelson Rockefeller y los presidentes norteamericanos Richard Nixon y Lyndon Johnson, tal como consigna el portal Casas en el Este.

Pero aquel hotel cinco estrellas se encuentra en estado de abandono desde 2011, con vidrios rotos y tejas caídas, que hace a los ciudadanos locales lamentarse: ‘’qué lastima cómo tienen el San Rafael’’ se escucha dos por tres en los ómnibus que pasan enfrente.

En marzo de 2017 la web de la Intendencia Departamental de Maldonado (IDM) comunicó la intención de recuperar ese espacio. “El objetivo es captar interesados en llevar a cabo el reciclaje del Hotel San Rafael”, decía el comunicado, que continuaba con la declaración del intendente Enrique Antía: “Ojalá que alguien lo compre y no termine en una ruina, porque hay mucha gente que nos pregunta qué vamos a hacer con eso”.

A principios de este año, la IDM anunció que la cadena hotelera Cipriani había adquirido, por 40 millones de dólares, el predio y el ex hotel, en donde se espera construir para 2024 la “Casa Cipriani San Rafael”. El líder del grupo inversor es el empresario y piloto automovilístico Giuseppe Cipriani, que vive muy cerca de allí, en La Barra, desde hace algunos años. El italiano, de 53 años, contrató para este proyecto al arquitecto uruguayo Rafael Viñoly, que desde 1983 tiene un estudio de renombre internacional en Nueva York; en nuestro país, Viñoly es reconocido por diseñar el Aeropuerto de Carrasco y el puente circular que une Maldonado y Rocha sobre la Laguna Garzón.

La primera

El 30 de mayo Viñoly y Cipriani se reunieron con integrantes de la Junta Departamental para discutir un proyecto que generó polémica dentro y fuera del departamento. Con un plan de inversión de 420 millones de dólares, se propuso construir una torre de 300 metros de altura con 67 pisos que, de ser construida, sería la más alta de América Latina. Además, proyectó tres torres con 124 habitaciones, un teatro, locales comerciales, una escuela de cocina, piscinas y un spa que acompañarán al hotel, reconstruido junto con un puente que permitiría el pasaje directo desde el complejo a la playa.

Lo más criticado del proyecto fue la altura del rascacielos y el puente sobre la rambla. Residentes del barrio San Rafael se opusieron a la construcción del rascacielos por no estar acorde con las tradicionales obras de la zona y comenzaron a juntar firmas para impedir la obra. En la plataforma change.org se lanzaron tres peticiones de firmas contra el proyecto: “No a los 60 pisos en San Rafael”, “No al nuevo proyecto de Viñoly en el San Rafael” y “Cambiemos el diseño del San Rafael. Cuidemos Punta del Este.” La primera petición, dirigida a la IDM, tiene la meta de 25.000 firmas, de las que ya tiene 19.753.

La primer ala en ser cortada fue el puente que cruzaría la rambla; el intendente impidió construirla, al igual que lo hizo con otras inversiones que plantearon hacer lo mismo. Una de las sugerencias manejadas por la IDM fue hacer, igual que en el edificio Veramansa -ubicado en la Parada 42 de la Playa Mansa-, un túnel que pase bajo la carretera y comunique el complejo y el mar.

La segunda

El segundo encuentro fue el 14 de junio; ahí se cortó la segunda ala: la altura. En la reunión en la que participaron Cipriani, Viñoly, Antía y técnicos departamentales, la IDM argumentó que la altura inicial de la torre de 67 pisos le quitaría jerarquía al histórico Hotel San Rafael, que es el centro de la construcción. Tras varias horas de discusión los representantes del proyecto aceptaron las modificaciones. “La altura va a bajar drásticamente”, dijo el empresario italiano al final del encuentro “y el puente va a desaparecer, vamos a hacer un túnel”, informó el sitio web de la IDM.

¿La tercera es la vencida?

En la tarde del viernes 22 de junio ocurrió el tercer encuentro en el que Viñoly, después de una semana de retoques, volvió a presentarles a las autoridades departamentales el proyecto, que para construirse necesita la aprobación de los ediles de la Junta Departamental.

Según el portal de la comuna, el intendente quedó encantado con la nueva propuesta porque “preserva el ícono y terminará en las revistas internacionales”.

El jefe comunal dijo que si este proyecto se concreta y las obras comienzan a fin de año, como espera Cipriani, se generarán puestos de trabajo de inmediato. Además destacó el valor de la inversión y dijo que además de ser una de las más importantes para el país es la más grande que se haya hecho en el departamento.

Desde la Junta Departamental informaron a SDR que aún no se ha presentado el expediente del proyecto. Una vez que se presente formalmente ante la Comisión de Obras Públicas y la Comisión de Presupuesto, pasará al plenario y allí los ediles decidirán si se lleva a cabo, o no, la construcción.

Para aprobar la propuesta de Viñoly, la Junta debe hacer una excepción a la Ordenanza de Construcciones vigente, en lo que refiere a áreas, alturas y retiros para la manzana en la que se encuentra, la 815 de Punta del Este. Este tipo de obras, según informaron desde la Junta, requieren el voto afirmativo de tres quintos de los 31 ediles.

Solo basta esperar para saber si será la tercera la vencida para el San Rafael de Viñoly.

Analía Pereira