Con Samuel Blixen, investigador, periodista y docente de la FIC

SIEMPRE SE PUEDE SABER MÁS

Samuel Blixen en el taller de periodismo de la Comunidad Educativa del ex Comcar

Me invitaron a dar una charla sobre periodismo de investigación y termino llevándome información para mi crónica”, expresó el docente y periodista Samuel Blixen, luego de varios minutos frente a profesores y alumnos del taller de periodismo en la Comunidad Educativa de la Unidad N° 4, ex Comcar. En el entendido de que no sería una clase habitual, supo enriquecer la tarde con su personalidad bohemia y anécdotas, en las que fluyó su alma de investigador.

Ya pasadas las 14 horas del viernes 18 de mayo, esperábamos a nuestros compañeros y coordinadores del proyecto, intrigados por saber quién nos visitaría. Entre especulaciones sobre alguna posible complicación para su ingreso al establecimiento, finalmente llegaron.

Blixen traía un material audiovisual para compartir y dar una charla sobre investigación periodística. Más allá de los esfuerzos, debido a unas trabas no pudo hacerlo, por lo que se decidió no perder más tiempo y empezó a hablar sobre metodologías y mecanismos de investigación. Mientas se tomaba un mate sin presentarse, Blixen se zambulló de lleno en una de sus investigaciones, que trató sobre la contaminación del Río Santa Lucia, y dejó bien claro que se debe investigar sobre lo que “a la gente le importa”. También sostuvo que hay información que es fácil de conseguir porque no hay interés de censurarla, sin embargo, dijo que hay otro tipo de información que se oculta. Por ejemplo, nombró el esclarecimiento de algunas muertes durante la última dictadura en Uruguay: si bien es posible que no se sepa quién fue el autor material, sí se puede averiguar qué jefe o comandante estuvo a cargo de la unidad militar en el momento en que se dio la muerte.

Blixen piensa que no se necesita ser los número uno o “súper periodistas”, sin embargo, opinó que siempre hay opciones de investigar más y pensar sobre qué temas se averigua. “Ahí es donde juega la intuición y la sospecha”, dijo, y agregó: “Hay que averiguar pero no engañarse a uno mismo. Una vez que tenemos la información, debemos chequearla, en lo posible con diferentes fuentes y asegurarnos de que sea real”.

Hablando de ética

Para explicar la importancia de chequear la información, el periodista contó que una vez le dieron un dato en el Parlamento: la esposa del entonces vicepresidente de la república, Gonzalo Aguirre, estaría involucrada en la trata de personas. Luego de investigar, descubrió que efectivamente ese nombre aparecía en un expediente judicial, pero constató que había sido 20 años atrás, cuando no se conocían con el entonces jerarca, ya que se casaron mucho tiempo después. “El que me dio esa información lo hizo para perjudicar al vicepresidente. A eso se le llama cáscara de banana o carne podrida”, consideró.

En este sentido, dijo que ante una noticia hay que preguntarse por qué publicarla, y ahí aparecerán algunos hechos que están claros y otros que no lo están. “La información más difícil de conseguir es aquella que no sabemos quién la tiene, y cuando logramos saberlo, lo que sigue es tratar de que me la dé”, enfatizó. Por esta razón, definió su trabajo como cansador, ya que muchas veces no es fácil llegar a la verdad. “Cuando llegamos a una fuente confiable lo que debemos hacer es cuidarla”, subrayó.

Al ser consultado sobre sus recientes investigaciones, recordó la más polémica, que trata sobre espionaje militar en democracia, donde “los milicos estuvieron espiando a todo el mundo”. También aseguró que dicha revelación despertó interés y asombro en mucha gente.

En referencia a su rol como docente de periodismo en la Facultad de Información y Comunicación (FIC) de la Universidad de la República, contó, por ejemplo, que apoya a estudiantes que investigan la forma en que trabaja la Guardia Republicana en las llamadas zonas rojas. “Aparte que da palo y dispara, tiene un criterio de discriminación. Si vas por la calle y sos medio negrito te piden el documento y eso es racismo”, dijo.

Blixen aclaró que el trabajo de investigación periodística nunca llega a su fin. Según explicó, un periodista puede tener redondeada una historia y darla por terminada, pero a la vez hay “hilos” para seguir trabajando. Para ilustrar mejor la idea contó una anécdota de una investigación que llegó a su final pero tenía material para continuar. Se remontó al año 1984, cuando recibió un cable desde Brasil. Según una fuente del gobierno de ese país, había unos 80 kilos de oro que eran robados a cielo abierto y pasaban a través de la frontera con Rivera.

El periodista contó que luego de investigar esa ruta de oro, descubrió que después de pasar por Uruguay, el metal era exportado a Estados Unidos, Londres y Zurich sin dejar registro. Al obtener los primeros datos en la embajada estadounidense y verificar que había un decreto de esa época que permitía el paso del oro, plata y platino, no necesitó ir a las demás embajadas, por lo que publicó la nota y no siguió con la investigación.

La redacción

El periodista del semanario Brecha también señaló que luego de tener pronto el relevamiento de información de la investigación viene la fase de redacción, que a su criterio no es una tarea fácil. Acerca de este tema, indicó que algunos editores respetan la opinión del periodista y, por ejemplo, sugieren cambiar un título, pero otras veces realizan cambios al texto sin consultar y “destrozan todo”.

Para hacer más interesante la charla, en medio de susurros de los estudiantes, surgió un nombre trascendente para la Comunidad Educativa de la Undad N.º 4: Presi-Diario, un medio de prensa anual que se editó entre 2012 y 2016, tuvo cinco números y nació por impulso de los docentes de secundaria Flabia Fuentes, de comunicación visual y plástica, y Óscar Rorra, de filosofía . Blixen dio su punto de vista y señaló que la realidad del sistema penitenciario puede ser objeto de una investigación periodística que puede hacerse desde afuera o desde adentro del centro de reclusión. Según consideró, en este último caso se darían los mismos problemas que tendrían los periodistas que escriben desde afuera.

Finamente, mientras sonaba el timbre que dio fin al taller, Blixen se despidió de quienes lo entrevistaron entregando investigaciones realizadas por estudiantes de la FIC que cursan Sala de Redacción. Una de ellas trata acerca de los sobreprecios que la filial uruguaya del laboratorio británico Glaxo aplicaba a sus exportaciones y la otra sobre la presencia de cianobacterias en el agua potable, en base a varios informes a los que accedió el periodista de SdR.

Se puede señalar que fueron unas horas de continuo enriquecimiento y aprendizaje muy importante y necesario para los que nos gusta este trabajo”, manifestaron los estudiantes cuando la charla finalizó.

Carlos Fernández

Esta nota fue realizada en el marco del proyecto de extensión Talleres de radio y prensa en la Unidad Nº 4, del Instituto Nacional de Rehabilitación, que funciona en la Comunidad Educativa de ese centro desde noviembre de 2017 y del que participa Sala de Redacción. Este espacio de la Facultad de Información y Comunicación, que cuenta con el apoyo de Radiodifusión Nacional del Uruguay, fue aprobado y financiado por la Comisión Sectorial de Extensión y Actividades en el Medio de la Udelar en su llamado a Derechos Humanos 2017.