El tchoukball crece como deporte en Uruguay y ello se ve reflejado en actuaciones internacionales de la selección

SIEMPRE BIEN REPRESENTADOS

Selección Uruguaya de Tchoukball femenina / Foto: AUTB

El tchoukball “es un deporte inspirado en la necesidad de minimizar las lesiones en el ambiente deportivo y promover valores como el compañerismo, la honestidad y el espíritu de equipo entre los jugadores”, según una definición de la Asociación Uruguaya de Tchoukball (AUTB). Además, fue galardonado como “deporte de la paz” por la Unesco.

El tchoukball surgió en Suiza en 1971, a partir de la idea de un médico deportólogo. En 2009, llegó a Uruguay por medio de actual presidenta de la AUTB, Virginia Cuitiño. “A fines del 2009, por medio de un blog de educación física, solicitaban licenciados, técnicos deportivos o gente vinculada al deporte. En ese entonces yo estaba recibida de técnico deportivo y por lo tanto envíe el currículum. Dicha propuesta consistía en promocionar un deporte nuevo en Uruguay. Recuerdo que cuando lo comenté con mis amigos y mi familia me dijeron: ‘ojo porque eso debe de ser algo raro’”, recordó con humor Cuitiño.

Con el correr de los años, el deporte se ha ido popularizando en Europa, y también ha ganado terreno en Uruguay, donde se ha montado una estructura organizativa para la competencia. En poco tiempo se lograron varios objetivos como la conformación de una selección mayor con categorías juveniles, lograr el bicampeonato panamericano en la rama femenina y albergar un campeonato internacional en el país, concretamente en Atlántida, Canelones, en 2012. “En 2013 logramos conformar la AUTB. Por lo tanto, estamos legalmente conformados. Hace 5 años venimos realizando campeonatos uruguayos de los que participan más de 10 equipos de diferentes lugares”, señaló Cuitiño.

Consultada sobre cómo es la modalidad del juego, Camila Fernandez, jugadora de la selección femenina de Uruguay, afirmó que “gana el equipo que convierte la mayor cantidad de puntos durante los 45 minutos de juego, dividido en tres partes de 15 minutos”. En el tchoukball hay dos tipos de puntos. Se suma un punto a favor cuando el balón toca el tablero (construido de una especie de goma elástica) y luego cae adentro de la cancha, que mide 40 metros de largo por 20 metros de ancho. Por otro lado, el punto en contra se da cuando el rebote del balón en el tablero cae fuera de la cancha o el tiro no pega en el tablero, agregó Fernandez.

Actualmente, los campeonatos locales son mixtos. En caso de que el equipo esté conformado únicamente por varones, existe la obligación de incorporar al menos a una jugadora mujer. Al mismo tiempo, los equipos deben tener al menos a un integrante menor de 18 años y a uno de la categoría máster, que es para los mayores de 40 años. A nivel de clubes, existen las categorías sub 12, sub 15, sub 18 y máster, y todas son mixtas. También está la categoría de mayores, que tiene una liga de varones y otra de mujeres.

En los últimos años, la selección uruguaya femenina se ha destacado a nivel internacional. Luego de varios meses de práctica y dedicación, logró uno de los objetivos planteados a partir de los procesos comenzados en 2013. Con un resultado de 52 a 43, luego de ir a alargue, Uruguay se impuso a Brasil en un emocionante final. De esa forma, este año la selección se coronó bicampeona panamericana de tchoukball femenino.

El campeonato panamericano se desarrolló en la ciudad de Concordia, Argentina, del 17 al 21 de julio. Del torneo participaron ocho países: Brasil, México, Costa Rica, Chile, Colombia, Paraguay, Uruguay y la anfitriona, Argentina. Por su parte, la categoría masculina y la selección sub 15 se consagraron subcampeonas, mientras que la sub 18 logró el cuarto puesto.

Luego del panamericano, el objetivo de la Selección Uruguaya de Tchoukball es la preparación para el mundial a disputarse en julio de 2019, cuya sede se definirá entre República Checa o Malasia. Hairo Berrondo, técnico deportivo de la selección uruguaya, señaló que “las estrategias pasan por una planificación del entrenamiento para llegar lo mejor posible al mundial, y por medidas a tomar para poder financiar los costos. Por ahora no tenemos apoyo alguno”.

Mathias Tilve