Con Rosario Touriño, directora del semanario Brecha

DE MILAGROS Y ALQUIMIA

Rosario Touriño / Foto: Federica Carámbula, SdR

Rosario Touriño, periodista, directora y redactora responsable del semanario Brecha, conversó con SdR sobre su vocación y trayectoria, los medios uruguayos, la crisis del periodismo en el mundo y el rol de los lectores en la preservación de los medios independientes.

 

Egresada de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación en 1997, Touriño empezó a hacer periodismo escrito en la revista Posdata, por recomendación de un docente de UTU, donde había realizado un curso en paralelo a la carrera universitaria. Posdata había sido fundada por Manuel Flores Silva en 1994, y “fue una revista de actualidad potente, a color, con muy buenas firmas”, dice Touriño. Escribió tres años en Posdata, hasta que la revista se fundió y pasó a ser colaboradora de Brecha, semanario que leía desde adolescente. Allí tuvo como editores a Daniel Gatti e Ivonne Trías y colaboró en las secciones Sociedad y Política antes de entrar a trabajar a El País.

Los diarios se caracterizan por tener tiempos muy exigentes, distintos de los de una revista o un semanario, que permiten más profundidad, y a Touriño la experiencia sirvió para aprender a trabajar bajo presión. En El País escribía sobre temas relacionados a la salud, y describe al medio como “un lugar difícil”. Cuenta que durante un prolongado conflicto de los anestesistas en Salud Pública, en el que se llegaron a suspender operaciones, logró titular una edición que no dejaba bien parado al gremio, cuyos abogados también estaban vinculados a El País. Y si bien ella logró hacerlo en algunas ocasiones, era sabido que en el diario no se podía escribir contra Óscar Magurno, aunque tampoco La República, considerado un medio de izquierda, le pegaba al político colorado. Como menciona Fernando Amado en Oscar Magurno. El padrino, el director de la Asociación Española era casi intocable: “Era un tipo que ponía mucha publicidad en los medios uruguayos”, dice Touriño.

Cada medio tiene un clima, un ángulo distinto sobre la realidad, los periodistas confían en algunas fuentes y no en otras, según la ideología y la inclinación política. “Las noticias son una construcción social, la realidad objetiva no existe para mí, a esta altura”, comenta la periodista. Opina que se dan “afinidades naturales” con las fuentes y los temas a tratar. Para Touriño, Brecha es un lugar donde la gente escribe de lo que quiere: “Ha pasado que sale una publicidad de una empresa que en la misma edición es cuestionada en una nota”, dice, y destaca que eso no pasa en otros medios.

Hace once años que volvió al semanario, donde también se desempeñó como editora de Política. Brecha es una cooperativa que es propiedad de sus trabajadores, donde se elige a sus autoridades y se renueva la dirección periodística cada dos años. “Sin dudas, para mí es el mejor lugar que hay para hacer periodismo”, afirma Touriño. Le gusta el formato semanal debido al tiempo disponible para elaborar las notas y porque de esa forma puede presentar textos más complejos e investigaciones más profundas. “Además de lo ideológico”, esa fue una de las razones de peso que la hizo volver al semanario.

Ser mujer en el periodismo uruguayo

Actualmente, todas las editoras de la redacción de Brecha son mujeres: Lourdes Rodríguez (Política), Florencia Rovira (Mundo), Mariana Contreras (Sociedad) y Soledad Castro Lazaroff (Cultura). Para Touriño, cada vez hay más mujeres haciendo periodismo y comenta que “las redacciones se están llenando de chiquilinas”.

Donde el avance ha sido más lento y se nota la falta de mujeres es en el periodismo deportivo: “Las tienen para hacer publicidades, para deportes menores, no las dejan comentar fútbol, ninguna fue al mundial”, menciona. Sin embargo, reconoce los avances y actualmente no ve grandes diferencias entre hombres y mujeres en Brecha. Considera que en el periodismo uruguayo cada vez hay más mujeres cubriendo las áreas de Política y Economía, tradicionalmente más hostiles para ellas; eso ya pasaba en Sociedad, que siempre tuvo una gran participación femenina. Touriño dice que “hay más mujeres en puestos de edición y decisión”, que las periodistas están llegando a lugares más importantes dentro de los medios, y menciona como ejemplos a la directora de la web de El Observador y a la directora de Montevideo Portal.

En la presentación de la información también se notan los cambios. Touriño destaca la incorporación de los términos femicidio y feminicidio al vocabulario televisivo, cuando hasta hace poco tiempo todavía se hablaba de “crímenes pasionales”. Con respecto a este tema reconoce la importancia de las leyes, pero cree más en los cambios culturales y en la necesidad de un trabajo de incidencia de las periodistas en los medios en los que trabajan.

Una profesión en crisis

El periodismo uruguayo no está en su mejor momento. Tanto la prensa en papel como la radio y la televisión están en situaciones complicadas. Esta crisis se relaciona en parte con las nuevas tecnologías y los cambios en el acceso a la información, pero también a los altos costos de publicación que existen en Uruguay. Para Touriño, estamos ante una desvalorización del trabajo periodístico y a la hora de informar parecen más importantes la imagen y el carisma que los valores éticos de la profesión. Esto se ve ejemplificado en los casos de modelos, políticos y distintas personalidades que han incursionado últimamente en el periodismo.

Otro factor que se suma a la crisis de la profesión es la actitud de los lectores. “La gente quiere leer periodismo gratis”, comenta Touriño. Brecha se vende en kioscos y por suscripción, tanto online como en papel. Por eso en la web la mayoría de las notas están bloqueadas para lectura exclusiva de los suscriptores. Sin embargo, hay gente que las copia y publica en redes sociales, o se reproducen íntegras en programas radiales. Touriño tiene la teoría de que las ediciones de medios en papel ya no se agotan porque la nota es replicada y el público accede a la información sin necesidad de comprar las versiones impresas. “Creo que la última vez que Brecha volvió a tirar (una segunda edición) fue con la investigación de Samuel Blixen sobre Gonzalo Fernández, en 2011”, añade.

A pesar de todas las dificultades que presenta hacer periodismo en la actualidad en Uruguay, Touriño es una apasionada de su profesión y no la cambia por nada. Dice que “la sensación de cuando uno publica algo que le gusta es única”. Desde el semanario apelan al apoyo de la gente porque consideran que ahí está la clave para sobrevivir a esta crisis del periodismo, que no se está dando solo a nivel nacional. “Si dejamos que sea el mercado el que rige al periodismo, medios como Brecha o La Diaria tienen todas las de perder” por las enormes diferencias de recursos que presentan en relación con los grandes medios, dice. Para pelearla en el mercado considera que hay que hacer periodismo de calidad, con buenas investigaciones y notas bien escritas, pero advierte que, aún así, no siempre gana el que hace mejor las cosas: “¿Vos pensás que los mejores artistas son los que más venden discos?”, dice. Además de ofrecer periodismo de calidad, hay que hacer que la gente pare a mirar en los kioscos. Touriño comenta que si bien Brecha es un medio alternativo, como todos busca vender. Según cuenta, a veces lograr una buena tapa es un trabajo “como de alquimista”, por la necesidad de buscar un equilibrio entre calidad y atractivo, que a veces logra buenos resultados pero falla en otras oportunidades.

Para el futuro, Touriño espera que Brecha siga haciendo el mejor periodismo posible y que por culpa de la tecnología no se pierda la cultura de la redacción, la discusión con los colegas y el intercambio. Quiere que siga llegando gente joven, con ideas nuevas, y que interaccionen con los periodistas históricos del medio: que “las grandes firmas y los jóvenes” dialoguen y aprendan unos de otros. A pesar de las crisis pasadas y las actuales, Brecha siempre contó con el apoyo de mucha gente, y Touriño menciona que siempre ha resistido a distintas crisis: “A veces decimos que Brecha es un milagro”, concluye.

Xóchil Hernández