Con Roberto Markarian, candidato a repetir mandato en el rectorado de la Udelar

POR CUATRO AÑOS MÁS

Roberto Markarian / Foto: Federica Carámbula, SdR

El actual rector de la Universidad de la República (Udelar), Roberto Markarian, se postula para ser reelecto en su cargo. En entrevista con SdR, realizada el día previo a la primera votación de la Asamblea General del Claustro (AGC) (ver recuadro), afirmó: “El cargo merece ser más largo. La reelección es algo que la ley previó, y yo siento que cuatro años es poco”.

Fue cuidadoso con el lanzamiento de su campaña por la reelección, pero después de la autorización de su médico, Markarian puso primera y arrancó. “Dije que no quería entrar en campaña cuando declaré que quería seguir, pero en algún momento tenía que pasar”, reconoció.

La elección del rector estaba prevista para antes del 1 de setiembre, fecha en la que venció su cargo, pero como la AGC, que es el organismo elector, se constituyó después y no quedó otra opción que postergarla. “Podía haber pedido licencia pero decidí seguir porque no habiendo vicerrector era más conveniente”, contó. Ante las dudas sobre si podía desempeñar el cargo y hacer campaña a la vez, confirmó que está “llevando el rectorado normalmente” y que atiende entrevistas.

Criticó la falta de integración proporcional en la AGC: “Una cosa es la Facultad de Derecho, donde votan miles de egresados para elegir a sus dos delegados, y otra cosa es Bellas Artes, donde votan muchos menos egresados, pero tienen los mismos representantes”. Además, comentó las dificultades de hacer una campaña de cara a una elección de rector: “Hay delegados que consultan en asambleas, otros en plebiscito y otros votan por la de ellos, esto hace que la estructura de la campaña tenga que tener un perfil muy variado”. “Creo que la campaña ha ido bien, normal”, evaluó.

Markarian no comparte la estructura de la elección. Sostiene que “es un horror, porque la candidatura debería formalizarse antes, podría presentarse un candidato el mismo día de la elección sin haber hecho campaña”. Cree que puede ser peligrosa porque “está basada en factores que no son jurídicos, sino morales: valores, respeto y honestidad”. Al respecto agregó que “habría que pensar cómo hacer que el sistema electoral tuviera una estructura un poco más formal, que asegurara que un mes antes se supiera quiénes son los que van a la elección”.

Los últimos cuatro rectores repitieron mandato, pero Markarian aseguró no sentir ningún tipo de presión por ello. “Aspiro a seguir, pero el mandato termina cuando se elige al nuevo rector, que puedo ser yo, pero el mandato termina”, dijo. Reconoció que “el mandato de cuatro años en un cargo de estos es poco” tiempo. “El aparato del rectorado es muy chico: trabajan menos de diez personas y es una institución muy grande”, aseguró, y agregó que tuvo dificultades para designar a sus asistentes académicos: “Alcanza con que un orden no vote en el CDC (Consejo Directivo Central) para que no se puedan nombrar, y para nombrar a los prorrectores demoran tres o cuatro meses”, agregó. En su mandato, los prorrectores tomaron posesión del cargo el 1 de febrero de 2015, cinco meses después de que Markarian asumiera el cargo.

Sin desconocer las trabas presupuestales que enfrenta la Udelar, Markarian quiere ser reelecto por su “compromiso con la institución”, y reconoció que “las dificultades tienen que ver con el país, con la política nacional y con la poca comprensión que hay sobre la importancia del crecimiento en la educación terciaria”. De todas formas, aclaró que el hecho de “que haya dificultades no puede ser razón para no comprometernos a hacer cosas difíciles”. “Las cosas ya fueron difíciles”, aseguró.

Balance y proyección

Analizó su gestión desde el punto de vista presupuestal y comentó que “el crecimiento fue muy chico, diría que en términos de grandes iniciativas fue nulo”. “Estoy acostumbrado a trabajar con poco dinero”, se jactó. Responsabilizó al Poder Ejecutivo por la “desconcreción” de los proyectos que impulsó desde el rectorado, pero también aclaró que las relaciones con el gobierno “son variadas” y, por ejemplo, reconoció la colaboración de la Administración de los Servicios de la Salud del Estado en algunos rubros.

Por otro lado, sobre las promesas presupuestales del gobierno, aseguró que es más difícil alcanzar el 1% del Producto Interno Bruto en inversión para investigación que el 6% para educación, dado que en el primer rubro se está en un 0,3% y en el segundo en un 5%.

Aclaró que hubo planificación durante su gestión, pero que la plata se empieza a gastar “cuando alguien ocupa el cargo”, y en el período de su antecesor Rodrigo Arocena “la plata estaba”. “A nivel de ingresos estudiantiles estamos creciendo 4% al año y no logramos crecer a ese nivel en la cantidad de personal docente y no docente”, afirmó. Contó además que la inauguración de locales anexos para los servicios “nos está trayendo problemas” en cuanto a las contrataciones, debido a que la institución “no tiene un peso para crear cargos no docentes”, aseguró.

“No cuidé el cuerpo en el trabajo de este rectorado”, dijo Markarian y se definió como una persona frontal, cuyas opiniones pueden no ser políticamente correctas. No duda en realizar ajustes de recursos, pero aclaró que “el rector tiene potestades sobre el aparato central” y puede “opinar en cuanto a la distribución” entre las facultades, pero nada más. “Muchas veces se olvidan de que el poder está en los servicios”, dijo, y ejemplificó con la contratación docente que depende exclusivamente de cada servicio universitario. Según planteó, “uno puede hacer ajustes en el aparato central, especialmente a nivel no docente”, pero “puede ocasionar problemas porque se tocan cargos, posiciones o centros de dirección que están más o menos acomodados”, advirtió.

Hospital universitario

Consultado sobre la reforma del Hospital de Clínicas (HC) que impulsó desde el rectorado y los apoyos que perdió por ella, respondió: “Yo no vine al cargo para mantener apoyos, lo hice para cumplir con una función, que se trata de cumplir y no tengo ninguna duda de que la mejora del hospital es un apoyo a la salud pública del país”. Al respecto, agregó que “a pesar de que no logramos la financiación global de la propuesta, el hecho de tener una propuesta es fundamental, creo que nadie lo niega”.

Según contó, el HC tuvo dificultades durante muchos años y parte del dinero para mejoras lo donó el gobierno venezolano. Explicó que la reforma aprobada por la Udelar implicaría dejar libres seis de 19 pisos, que equivalen a 30.000 metros cuadrados. “Aunque sea solo para dejar libre semejante tamaño, estos números muestran que la obra debería haber estado entre las prioridades desde hace mucho más tiempo que ahora, cuando decidimos meterle el diente”, opinó. “A pesar de que eventualmente perdí apoyos, creo que hicimos bien en hacer lo que hicimos”, concluyó.

Ley orgánica

Para Markarian la discusión no debe centrarse en cambiar la Ley Orgánica, sino en “cambiar la concepción de la institución, y de todo el sistema terciario uruguayo”. Cree que “hay que legislar simultáneamente para la universidad y para el país, pensado con un sistema educativo mucho más global”. “Si el país quisiera crecer en vigor y diversidad en su educación terciaria, tiene que pensar mucho más que en la Ley Orgánica”, acotó.

Markarian dijo que el problema de la Ley Orgánica es que la Udelar creció mucho desde la aprobación de la norma, en 1958. El rector considera que actualmente, la institución tiene una “estructura distinta por su tamaño y por variaciones en el conocimiento” y en la forma de acceder a él.

Otro problema que advirtió es que “actualmente la gente que participa para decidir cosas es mucho menor” respecto a años atrás. Markarian lamentó que algunos mandatos para delegados en la AGC hayan sido definidos por “25 personas, que decidieron votar a un candidato, ¿qué democracia es esa?”, preguntó. “La ley fue concebida con grandes gremios funcionando atrás de los órdenes y eso no sucede ahora”, aseguró, aunque aclaró que sí los hay pero no “igualmente poderosos para dirigir 500 millones de dólares, que es el presupuesto de la Udelar”. “Es mucho más complicado que estén todos (los servicios universitarios) representados en el CDC” porque “el consejo va a tener que cambiar, así como está no sirve”, afirmó. “Estoy en contra de frivolizar la discusión de la Ley Orgánica”, concluyó.

“Ese asunto de que la universidad tiene que ser el único y fundamental receptor de jóvenes de 18 años que quieren seguir sus estudios es una concepción equivocada”, aseguró. Además, remarcó que “pensar en el futuro es pensar en un país distinto, no como una inmensa universidad de 120.000 estudiantes en un país de tres millones de habitantes; la proporción es única en el mundo”. “Se pide pensamiento moderno, contemporáneo y de prospectiva, ¿pero qué prospectiva es ésta, por la que queremos acaparar a todo el estudiantado universitario?”, se preguntó.

Sobre la declaración del Frente de Participación Estudiantil Susana Pintos, que no comparte la idea de que el Parlamento participe en la modificación de la Ley Orgánica porque pondría en peligro la autonomía y el cogobierno de la Udelar, Markarian dijo “que esa es la opinión de ellos” y acompañó su respuesta simulando cerrar su boca con un cierre.

Recursos y descentralización

Markarian explicó que el presupuesto de la Udelar cubre el período 2019-2020, y si bien las elecciones nacionales son en octubre, el cambio de gobierno se dará en marzo de 2020. Por lo tanto, advirtió que “la legislación dice que el presupuesto se empieza a aplicar al año siguiente, es decir, 2021”.

El rector cree que las dificultades financieras van a sentirse, y contó que tuvo una reunión con la Agremiación Federal de Funcionarios de la Udelar (AFFUR), que le planteó que la institución debería “dejar de inaugurar y construir porque no hay cargos”. “Hemos hecho un buen ‘training’ en estos cuatro años para poder adaptarnos a esas dificultades futuras”, comentó.

Aseguró que en su gestión no dudó en pasar partidas destinadas a sueldos al rubro gastos, porque la legislación lo permite. Según explicó, es conveniente guardar las partidas del rubro sueldos porque reciben un aumento con la inflación: “No pasa con las otras partidas, que están congeladas en su valor absoluto”, dijo. Si se necesita gastar, se cambia de rubro y cobran un “peaje”: “La mitad de la inflación se la vamos a sacar para cubrir el déficit”, comentó. Si bien confirmó que “bajamos un poco el porcentaje de peaje”, planteó que “no se exonera a nadie, porque donde empiecen las exoneraciones se arma un desbande que madre mía”, opinó.

Markarian destacó que la cantidad de estudiantes en el interior ha mostrado un crecimiento sostenido. “Entre 2011 y 2014 hubo un ingreso anual de 1700 estudiantes en promedio; en el último trienio fue de 4000 estudiantes”, dijo. A su vez sentenció: “No podemos mentirnos, la universidad sigue siendo montevideana: 88% de los estudiantes cursa en Montevideo y, de ese porcentaje, la mitad es del interior”.

Para Markarian, la descentralización va de la mano con la regionalización que comenzó con medidas concretas hace 60 años, con la creación de una sede de la Facultad de Derecho en Salto. “La Udelar decidió regionalizarse y desde entonces estamos corriendo contra la historia de la disposición del país. Un Uruguay diseñado con fácil acceso a la capital, con una centralización muy marcada en todos los servicios”, expresó. En respuesta se crearon los Polos de Desarrollo Universitario, “que son muy importantes, a pesar de que tienen algunos defectos, como que se haya pensado de la misma forma Rocha-Maldonado, que son similares, y Salto-Paysandú, de conocida rivalidad”.

El rector cree que uno de los problemas más importantes identificados es la distancia. “A diferencia de otros países, en el nuestro un centro universitario no puede estar en un lugar tan lejano que imposibilite el traslado de los estudiantes”, aseguró. Explicó que existen acuerdos con algunas intendencias para los casos en que los estudiantes viven a 200 kilómetros de distancia del centro de estudio. “Tenemos complicaciones entre departamentos, algunas intendencias son generosas con el traslado, pero hay otras a las que es difícil hacerle entender que tienen que poner un poco de plata”, comentó.

Al respecto , cree que esta situación sólo se puede solucionar apoyando a los centros del interior; “no puede suceder que se conviertan en sitios donde estudian los que viven allí. Por algo se dividió en especialidades: quien quiera estudiar forestación puede hacerlo en Tacuarembó-Rivera, pero no necesariamente debe vivir ahí. Tener focos de trabajo académico en el interior es fundamental, como lo fue en su momento tener ‘cineclubes’ para mostrar el arte, distintas culturas; estar presentes en muchos lugares del interior es importante para mostrarle a los jóvenes que pueden estudiar allí”, agregó.

En caso de ser reelecto, una de sus propuestas es “remozar” la política de la Udelar en el interior, en otras palabras, “rejuvenecerla”. “No debemos creer que para seguir creciendo hay que continuar los proyectos ya iniciados, sin evaluarlos antes y corregir cosas. Es imposible pensar que todo lo que se haya hecho hasta ahora sea correcto”, afirmó. Markarian propone continuar con la construcción de residencias estudiantiles para que se pueda estudiar en los Centros Regionales Universitarios, como por ejemplo la que se encuentra en construcción en Tacuarembó.

Además, aseguró que el fraccionamiento excesivo del sistema universitario no es bueno: “Debemos tener unidades grandes, no de tres personas. Debemos cambiar las unidades pequeñas creadas en el inicio del proyecto de departamentalización a equipos completos, dedicados específicamente a crecer en el interior”.

Mano a mano

-Frente a la cantidad de inmigrantes que ha recibido Uruguay en el último tiempo, ¿la universidad debería flexibilizar la reválida de títulos y el ingreso de extranjeros?

-Hay que flexibilizar el ingreso para las familias que vienen a vivir al país. Tenemos la misión de ayudar a los inmigrantes que vienen a radicarse. Hay que tener cuidado porque hay un gran porcentaje de educación terciaria privada en la región. Debemos ser abiertos, pero que esa apertura no favorezca a que los estudiantes universitarios de países vecinos ingresen en grandes cantidades a nuestro sistema. Apenas podemos sustentar a nivel de personal y edificios; no podemos darnos el lujo de que algo así suceda. Acá la universidad es gratuita y no hay cupos de ingreso. Es apetecible para estudiantes que se enfrentan a sistemas como el brasileño o el chileno. Debemos exigir un comprobante de que luego esa formación va a terminar devolviendo algo al país y de esa forma evitaremos también una avalancha de estudiantes extranjeros. Hoy en día, el ingreso es menor al que se preveía, al menos en los títulos que firmo.

 

Roberto Markarian / Foto: Federica Carámbula, SdR

-Hay más mujeres que hombres estudiando en la Udelar pero esa relación se invierte en los grados docentes más altos. ¿Cómo se soluciona esta desigualdad?

-Cuando yo entré a la universidad los hombres eran mayoría en todos los grados y ahora sólo en los grados cuatro y cinco. Se está dando un proceso natural sin ninguna presión de nadie, una feminización de la formación terciaria. El crecimiento ha sido notable en este período postdictadura, hasta el año pasado. Sé que hay discriminación, que los análisis académicos indican que la masculinización influye en la elección, pero por suerte en el sistema universitario se está dando este proceso con cierta naturalidad y a mí me alegra mucho, porque, en principio, todos los seres humanos tenemos las mismas capacidades. Y a nivel de funcionarios, los grados jerárquicos superiores, que son siete, tienen sueldos muy altos, ganan más que yo, y seis son mujeres.

-¿Tiene pensado impulsar desde el rectorado alguna estrategia para perfeccionar el ingreso de las personas privadas de libertad a la Udelar?

- Acá cargo con la responsabilidad positiva de haber impulsado ese proceso, porque la creación de un departamento de Derechos Humanos en extensión universitaria se hizo en este período. Eso no fue lo único que se hizo. Ahora estamos haciendo las cosas bien en relación con los privados de libertad. La combinación del equipo de la Comisión Sectorial de Enseñanza con el equipo de extensión centralizó el trabajo. Ha sido un fenómeno muy positivo, en el que pasamos de tener pocos alumnos a tener decenas, y ojalá tengamos centenares el año que viene. Me siento muy feliz de ser un avanzado en esto. Colaboré personalmente con un estudiante de ingeniería que tenía una pena larga y hoy es mi amigo, mandándole cartas al Poder Judicial. No es mi especialidad, lo hice porque vi su entusiasmo, diría que me inspiré en esa situación para prestarle especial atención.

Segunda vuelta

Para que un candidato a rector resulte electo en la primera votación debe tener el apoyo de dos tercios de los integrantes de la AGC, lo que representaría 75 de los 112 votos. En caso de no obtener dicha mayoría, se hace otro llamado a votación en la misma sesión, con iguales condiciones. Esa convocatoria se realizó el 26 de setiembre y el otro candidato, Rodrigo Arim, alcanzó 48 votos en ambas votaciones, mientras que Markarian obtuvo 33 apoyos en la primera y 31 en la segunda. La próxima convocatoria será el 10 de octubre, cuando se elegirá por mayoría absoluta de miembros y se requerirán 57 votos para la designación. De no concretarse, se irá a una tercera convocatoria, en la que se elegirá por mayoría simple.

 

Sadia Baudino

Federica Carámbula

Facundo Gianero

Facundo Verdún