Trump se disculpó y apoyó al controvertido nuevo juez de la Corte Suprema estadounidense, Brett Kavanaugh, acusado de acoso

ACOSADOR EN LA CORTE

Donald Trump y Brett Kavanaugh, durante su nombramiento como juez de la Corte Suprema estadounidense / Foto: Jim Watson, AFP

El sábado, Brett Kavanaugh juró su cargo como juez vitalicio de la Corte Suprema, máximo órgano del Poder Judicial estadounidense, después de ser confirmado por un estrecho margen en el Senado. “En nombre de nuestra nación, quiero disculparme con Brett y toda la familia Kavanaugh por el terrible dolor y sufrimiento que han tenido que soportar”, dijo el lunes en conferencia de prensa el presidente de la república, Donald Trump.

Anteriormente, la psicóloga investigadora Christine Blasey Ford acusó a Kavanaugh de sujetarla a una cama y sacar su ropa mientras él ponía la mano sobre su boca para que no gritara, cuando tenía 15 años. Además, otras dos mujeres lo acusaron de conducta sexual inapropiada. Luego de una audiencia suplementaria del Comité Judicial del Senado y una investigación adicional del FBI, el Senado confirmó la nominación de Kavanaugh con una votación que tuvo 50 voluntades a favor y 48 en contra. Hasta el momento, el juez no fue declarado culpable ni inocente y dijo que las acusaciones son conspiraciones de sectores de izquierda que buscan difamar su nombre.

Trump declaró sin fundamento que el nuevo juez de la Corte Suprema fue “probado inocente” de las denuncias de agresión sexual. “Lo que le sucedió a la familia Kavanaugh viola toda noción de justicia, decencia y el debido proceso. En nuestro país, un hombre o una mujer siempre deben ser considerados inocentes hasta que se pruebe su culpabilidad”, dijo el mandatario estadounidense.

Dirigiéndose al magistrado, el presidente agregó: “Y con eso, debo declarar que usted, señor, bajo un control histórico, ha demostrado ser inocente. Gracias. Lo eras”. Luego apretó la mano de Kavanaugh, quien dijo “gracias”, cuando la sala rompió en aplausos.

También aplaudió Clarence Thomas, quien fue confirmado en 1991 en la corte, a pesar de las acusaciones de acoso sexual por parte de Anita Hill. En cambio, sentada a su lado, Ruth Bader Ginsburg, una jueza liberal, no se sumó a los aplausos. Por su parte, la primera dama, Melania Trump, no estuvo presente en la ceremonia. Su portavoz, Stephanie Grisham, dijo: “La primera dama lamenta no poder celebrar con la familia Kavanaugh en una noche tan especial, pero tiene un compromiso anterior que no pudo cambiar en el último momento”.

Los primeros comentarios de Kavanaugh fueron elogios y un “profundo agradecimiento hacia Trump por el papel vital del Poder Judicial estadounidense”, a quien le agradeció por su apoyo “firme” e “inquebrantable”. Acompañado por su esposa, sus dos hijas y padres, Kavanaugh continuó con un tono más conciliador. De esa forma pareció dejar atrás todas las recriminaciones de las que fue objeto en el último mes.

Kavanaugh señaló: “No fui designado para servir a un partido o un interés, sino para servir a una nación” y prometió escuchar todos los casos con “mente abierta”. Los activistas que oponen a su nombramiento habían advertido que inclinaría la corte en una dirección conservadora, pero según el nuevo magistrado “todos los estadounidenses pueden estar seguros de que seré un juez independiente e imparcial, dedicado a la justicia igualitaria bajo la ley”.

Branden Luis Figarola