El Proyecto Meraki frenó en Uruguay

LA BIBLIOESCUELA RODANTE

Proyecto Meraki en Uruguay. Foto: Facundo Gianero

Ángel, Aurora, Daniel, Miguel y Valentina recorren América Latina en un ómnibus que, además, es su casa. Visitan ciudades, pueblos y escuelas en las que comparten sus experiencias de vida y fomentan en los niños la lectura de cuentos.

En la mañana soleada del lunes 15, feriado por el 12 de octubre, en la Rambla Presidente Wilson, frente al Monumento al Holocausto Judío, estacionó un autobús de color amarillo, con matrícula argentina y repleto de leyendas, que llamaron la atención de quienes pasaban por ahí.

Ese ómnibus, convertido en casa rodante, es propiedad de la familia formada por Ángel Arana y Aurora Asensio, dos maestros españoles, padres de Daniel, de 14 años, de Miguel, de 12, y de Valentina, de cinco años. Se encuentran en Uruguay para presentar el Proyecto Meraki.

“Vamos recorriendo el continente, visitando escuelas y promoviendo la lectura de forma gratuita”, respondió Ángel a SdR al ser consultado sobre el proyecto. “Vamos con más de 1.500 libros, junto a nuestros tres hijos”, agregó. “Esta es nuestra casa”, dijo señalando al autobús, “cada día despertamos en un lugar distinto”, comentó.

“Meraki” es una palabra de origen griego y significa “hacer algo con amor y creatividad, poniendo el alma en ello”, explica Aurora en uno de los videos publicados en la página oficial del emprendimiento.

“El proyecto nació hace más de 20 años, cuando nos conocimos con mi mujer estudiando magisterio”, contó Ángel. Agregó que el plan “se quedó adormilado y hace un par de años lo despertamos”. La decisión de iniciar el viaje fue tomada de forma unánime: “Les preguntamos a nuestros hijos porque ya no era una aventura de dos, sino de cinco. Dijeron que sí, que por supuesto querían, y aquí estamos”, afirmó.

No sólo leen cuentos sino que también comparten su experiencia con otros maestros, y así van generando vínculos. Explicó que visitan las escuelas cuando son llamados: “No gastamos energía en tocar ninguna puerta, nos contactamos con quienes nos contactan”, contó. “Nos encanta cuando nos escriben y contestamos siempre; si podemos, y si está en nuestro camino, paramos y hacemos las actividades”, explicó.

“Es todo a pulmón”, dijo Ángel, aunque reconoció que al inicio del proyecto recibieron donaciones de libros de muchas editoriales. Se financian mediante la venta de un cuento que escribió Aurora, en el que Valentina es protagonista. “Eso nos ayuda a llegar al siguiente pueblo y a la siguiente escuela”, contó Ángel, y agregó: “Hemos aprendido a vivir con lo estrictamente necesario: comida y ‘diesel’ para poder movernos”.

Después de recorrer Argentina, el sur de Chile y Brasil, tienen pensado llegar a Colombia en junio del año que viene. “Los uruguayos transmiten una onda impresionante y son gente muy agradable”, afirmó Ángel. “No podíamos perdernos de conocer este país, estamos muy felices”, finalizó.

Facundo Gianero